////// Año IXº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

lunes, 28 de febrero de 2011

Crónicas y Blues. Hoy: "La bella niña y el buen león".

Crónicas

La bella niña y el buen león


Había una vez una niña muy bella perdida, sola, por la jungla.
Había dejado su casa porque quería ser libre y ser feliz. Pero se perdió en la selva, y estaba asustada.
Creía que cualquier animal iba a decirle por dónde debía seguir para ser feliz, pero la jungla estaba llena de animales estúpidos que sólo querían asustarla, molestarla, morderla... y ella más se perdía, más se cansaba, y más se asustaba
Hasta que de pronto se encontró con un animal que nunca había visto antes, pero del que mucho había oído hablar: ¡el león!.
Era éste un león adulto, no viejo, fuerte, feroz, llevaba su melena muy despeinada y estaba lleno de cicatrices que esplendían como medallas.
El león, cuando vio a la bella niña, rugió.
Y la bella niña, sola, asustada como estaba, sin embargo, no tuvo miedo.
Al contrario: le sonrió.
El león se detuvo y la miró mejor con sus dientes enormes: nunca había visto una niña tan bella.
Pensó que era una presa fácil pero la niña lo cazó.
Se acercó para mirarlo y él se quedó quieto para que lo mire mejor.
Se sentó, primero, el león, y  dejó la cabeza desvanecida para que la niña acariciara su melena despeinada.
El león ronroneó.
Y entonces sí: la bella niña se asustó.
Y el león habló:
-- No tengas miedo –le dijo.
-- ¿Pero qué haría yo con un león? –preguntó ella, temblando.
-- Podrías acariciarlo –dijo el león.
-- ¿Y hasta cuándo podría acariciarlo?.
-- Hasta que quieras.
-- ¿Y cuánto tiempo podré querer? –preguntó la bella niña y en ese momento dejó de acariciar al león.
-- ¿Ya no quieres más? –preguntó el león.
-- Sí, quiero, pero tengo miedo por qué no sé hasta cuándo podré querer...
Entonces el león se puso de pie, abrió bien su enorme boca, lanzó un tremendo rugido que arrancó de sus árboles a todos los pájaros de la jungla, y de un rápido bocado, diríamos “de un saque”, se tragó a la bella niña como si fuera una aceituna, y así la bella niña no sintió miedo nunca más.
Y chau.




DA/julio2000