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sábado, 15 de marzo de 2014

UCRANIA: LA GUERRA QUE NO SE NOMBRA...



Por mucho que pocos lo adviertan, este humilde blog supo siempre anticipar la evolución de la gran tragedia europea, con la crudeza que requieren los acontecimientos, y una visión mucho más esclarecida que la de los numerosos y fornidos y onerosos equipos de especialistas y analistas de los grandes medios del mundo, que una vez más, como en 1914 y en 1939, se cocinan en sus propios eufemismos por no llamar las cosas por su nombre.   




SU NOMBRE ES GUERRA





“Y no hay nada más terrible que demasiado tarde”
Charles Bukowski


Más lejos de la profecía que del recuerdo, cada vez más cronistas tienden analogías con los días previos a las dos grandes guerras, para explicar mejor –aunque demasiado tarde-, la posibilidad más que posible de una nueva contienda bélica multinacional en territorio europeo. Un recurso que El Martiyo viene utilizando en forma pública hace por lo menos seis años. Cuando quizá todavía no era demasiado tarde.
El propio y sólido Frederick Forsyth, el último 6, desde El País de España, recordaba la trágica ocurrencia que en 1939 tuvieron Gran Bretaña y Francia, cuando le garantizaron su apoyo militar a Polonia en caso de que Hitler la invadiera. “Por desgracia, entre la frontera francesa y la polaca, había un gran obstáculo que se llamaba Alemania. Nuestra promesa no sirvió de nada. Así que, como era lógico, declaramos la guerra a Alemania al instante, con consecuencias desastrosas. Y con grandes similitudes con la situación actual en Ucrania”.
El último jueves, 13 de marzo, los grandes medios de Europa  anunciaban movimientos de tropas rusas. Cinco días antes, el 7 de marzo, exactamente así arrancaba nuestro post La dinámica de lo impensado: “Ya se movilizan tropas…”. Entonces 30 mil soldados –uniformados aunque sin insignias- habían entrado a Crimea desde Rusia. ¿no los vieron, los grandes medios? ¿Por algún motivo esos 30 mil hombres invadiendo un país técnicamente extranjero, no configuraban un “movimiento de tropas”?... En síntesis: ¿Puede ser que un humilde blog unipersonal se anticipe y tanto a los caros y bien nutridos cuerpos de especialistas de los grandes medios del mundo?... Desde nuestros inicios como El Martillo en la comunidad de Clarín blogs, anunciamos una guerra en Europa, que ahora, apenas seis años después de aquél grito, está en marcha. Las tropas se movilizan de un lado y del otro, se oyeron ya los primeros disparos, y poco importan aquí la ceguera o falta de imaginación de los especialistas y analistas internacionales que al igual que en 1914 y 1939, no vieron venir la tremenda hecatombe que rápidamente los barrió del futuro.
Ahora mismo nuestros grandes medios desperdician espacio y personal en minucias coyunturales sin trascendencia histórica. Roces ministeriales, rebotes bursátiles, héroes del deporte y escándalos de vodevile. Perdido en sus páginas internacionales, el rollo ese de Ucrania, como algo lejano, sin público, sin importancia. Así una sencilla ficción, una oportuna reducción para el público masivo, basta y sepulta.
Con simpleza salvaje, los grandes medios nos presentan el conflicto reducido a un comics en blanco y negro. De un lado el villano Vladimir Putin, egocéntrico, autoritario, “loco”; y del otro, el difuso Occidente con su Obama a cuestas y su Siria en llamas; con su Angela Merkel, y su eurozona a la rastra; con su Reino Unido, cada vez más desunido (y más preocupado por Escocia, que por Crimea); y con su Latinoamérica adentro, sin estarlo en realidad. O sea, de un lado el Oso malo del viejo imperialismo soviético resucitado; y de este lado, la esperanza de resucitar un pasado de hemisférica gloria en un mundo que ya no existe. El lector apurado, compra la sencilla dicotomía, y deja hacer, total…
Estados Unidos, el jueves, aterrizó en Polonia doce aviones de combate F16. “En respuesta” a los movimientos militares de Rusia en la región. Claro. En respuesta.
Ese mismo día, Angela Merkel fue más clara que Hitler cuando dijo que no invadiría Polonia: “Si Rusia continúa con su curso de las últimas semanas (...) no sólo volveríamos a ver a nuestros vecinos de Rusia como una amenaza. Y no solo cambiaría la relación de la UE con Rusia. No. Todo esto podría causar masivos daños a Rusia”. Más claro que Hitler.
Mañana será el plebiscito en Crimea para decidir si quiere ser Rusia, o no ser Ucrania. Poco importa. Cualquier resultado servirá para justificar cualquier reacción de cualquiera de los bandos.
Mientras se escriben estas líneas, tropas rusas toman una estación de gas en territorio crimeo, o ucranio, o ruso... ahí, justamente, la discusión. 
Y dos muertos más, en enfrentamientos, en manifestaciones, dos civiles, no cuentan, no valen...  
La palabra “guerra” campea en cada artículo, en cada crónica, en cada noticiero. Pero nadie la enfrenta de frente. Es como un globo que vuela sobre todos y que todos soplan pero nadie agarra. Nadie se anima a llamarla por su nombre. Esperan el nítido enfrentamiento de tropas, el cuerpo a cuerpo, el tanque cuando estalla, los bombardeos, las ruinas, los muertos. Entonces sí, por fin, los grandes medios del mundo anunciarán en cuerpo catástrofe, y entre signos de admiración: ¡EUROPA EN GUERRA!.
Igual que El Martiyo, pero ya demasiado tarde.


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