////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

viernes, 24 de marzo de 2017

24 DE MARZO DE 1976: HOY UNA TRISTEZA, AYER UNA ILUSIÓN...

No todos lloraron ese día...   



HOY UNA TRISTEZA
AYER UNA ILUSIÓN

"TOTAL NORMALIDAD" 




“Lo terrible no es que me hayas mentido,
sino que no podré creerte nunca más”.
Immanuel Kant.


El 24 de marzo de 1976 el Departamento de Estado Norteamericano impulsó un golpe cívico-militar en la Argentina, estructurado por José Alfredo Martínez de Hoz en representación conjunta de la banca extranjera y la Sociedad Rural, ejecutado por las Fuerzas Armadas, justificado por los principales diarios, y bendecido por la Iglesia Católica. A continuación, mancomunados, y conforme sus planes originales, destruyeron la industria nacional, consecuentemente la clase obrera, endeudaron al país por varias décadas, y lo bañaron en sangre.
Por la memoria de aquellos hechos, aquí El Martiyo cita a dos de sus protagonistas principales: los diarios La Nazión y Clarín, sin cuya colaboración dicho desastre nacional no hubiese sido posible; y quienes aquí se expresan en fragmentos escritos, impresos y publicados por ellos mismos, que así guardan, por lo tanto, el peso ilevantable de lo dicho para siempre.

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Así nos alumbraba el diario Clarín ya el 25 de marzo de 1976 -o sea, apenas al día siguiente, dijéramos: rapidito rapidito- en su hoy histórico editorial:

"Aunque resulta innecesario justificar las motivaciones de la acción militar del 24 de marzo -porque nada fue más evidente que la incapacidad del anterior gobierno para modificar el rumbo que nos conducía a todos al desastre- ha sido oportuno que el país escuchara las explicaciones de su nuevo presidente. Ellas ratificaron el hecho conocido de que las Fuerzas Armadas no han interrumpido el proceso que se venía desarrollando, sino cuando tuvieron el convencimiento de que se hallaban agotados todos los recursos susceptibles de operar la indispensable rectificación".

Y así remataba para rematarnos:

"La palabra presidencial (el discurso de Videla), sin buscar aplausos anticipados, ha fijado un rumbo apto para la solución de los problemas nacionales. Y como el mismo Presidente lo expresa, el acierto de las decisiones del gobierno será en definitiva el que suscitará la adhesión de la gran mayoría de los argentinos".

Eso es, y será siempre Clarín.

Mitre, la Noble y Videla.
Los días dorados.


La Nazión, por su parte, festejaba así:

"La crisis ha culminado. No hay sorpresa en la Nación ante la caída de un gobierno que estaba muerto mucho antes de su eliminación por vía de un cambio como el que se ha operado. En lugar de aquella sorpresa, hay una enorme expectación. Todos sabemos que se necesitan planes sólidos para facilitar la rehabilitación material y moral de una comunidad herida por demasiados fracasos y dominada por un escepticismo contaminante. Precisamente por la magnitud de la tarea por emprender, la primera condición es que se afiance en las Fuerzas Armadas la cohesión con la cual han actuado hasta aquì. Hay un país que tiene valiosas reservas de confianza, pero también hay un terrorismo que acecha".

Eso es y fue siemrpe La Nazión.

Cuando todo era brindar,
callar y acumular.


N. del E.: este post con leves modificiaciones fue publicado el año pasado para la misma fecha, y posiblemente lo publiquemos el año que viene, y el otro, y el siguiente...

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jueves, 23 de marzo de 2017

LOS IDUS DE MARZO: MACRI EN SU LABERINTO…




El 6 de abril con el paro nacional de la CGT se cumplirá un mes entero de protestas, cortes, marchas y manifestaciones cuyas convocatorias rompen todas las marcas históricas. El escarmiento hace tronar las calles, pero el gobierno no oye nada. No puede, no sabe y no quiere. Niega y retruca que todo va cada vez mejor. No ve venir lo que se viene.  


El Rayo del Estallido






“Grande es Dios en el Sinaí,
el trueno lo precede y el rayo lo acompaña”.
Emilio Castelar





Ya casi un año y medio denostando, agraviando y persiguiendo a Cristina desde el gobierno, sus medios y su justicia, y los resultados son estos: Cristina que crece en las encuestas, el peronismo que empieza a unificarse tras ella, y el 6 de abril, con el paro general de la CGT, se cumplirá un mes con la calle tomada.
La cúpula gobernante no puede moverse del lugar donde la pusieron los compromisos asumidos por detrás de las mentiras de la campaña. Si todavía aguanta, es por el apoyo de Magnetto & Co, y su círculo rojo. Fuera de ahí –está en la calle- no tiene de dónde agarrarse. Por lo tanto han de profundizar o cuando menos sostener el rumbo elegido, por muy autodestructivo que resulte.
Fundamentalistas del marketing, las encuestas que tanto atienden, les dan cada día peor. La imagen de Macri se deshace con los minutos, con cada aparición, con cada declaración pública. Jaime Durán Barba, como Gepetto con Pinocho, ve que su muñeco es de madera, pero que igual, o por lo tanto, se le muere.
Como en una maldición gitana, Mauricio y Mirtha pagaron la victoria que hace tan poco todavía festejaban, con un desastre mutuo. Puñalada trapera, Macri sufrió de su “amiga”, y de local, su peor entrevista; y a la Legrand para que tenga le soltaron esa misma noche todos los perros de los trolls del gobierno que tanto ayudó a subir. Hasta Ricardo Roa, desde Clarín, se ensañó con la diva centenaria. Cambiamos.
Entre delirios absurdos y mentiras simples, la Carrió mantiene su espacio en los medios de Magnetto –y por lo tanto su influencia en el gobierno, siempre preocupado por agradar a Magnetto-, pero a la vez su alcance de fuego se reduce conforme se reduce el círculo cuadrado de los creyentes de Magnetto. Claro.
Macha y brava, Patricia Bullrich amenaza con reprimir y no quiere reclamos si se le escapa un muerto, o dos, digamos. “Siempre hay consecuencias”, avisa entonada.
Mientras tanto cada concentración en contra del gobierno convoca más gente que la anterior. La Marcha Federal de los docentes superó la del otro día en La Plata, superada a su vez por la de las organizaciones sociales, que también superaron las aparentemente insuperables del 8, 7 y 6 de marzo. Y todavía falta la del 24, que mañana puede superar, aún, a todas.
Y luego vendrá el paro general de las dos CTA el 30 de marzo, y el 6 de abril –como cierre de un mes a puro trueno popular- el silencio aplastante del paro nacional de la CGT.  
La soledad crece.
Más allá de sus cómplices directos, aquí y allá aún oye voces que lo defienden, pero que así también se apagan. Son los “desilusionados”, los que ahora gritan como Luppi en Plata Dulce: “Magnetto… y la puta madre que te parió”. El odio era una fiesta para ricos.
La estrategia de confrontar exclusivamente con Cristina, borrando a Massa de la contienda, enojó a Clarín (que en una demostración de poder le tiró con la Corte Suprema por la cabeza a Jorge Bergoglio, protector del cura Grassi). Sus amigos de la CGT, los tres chiflados (chiflados, abucheados y escapados), ya no le sirven más: tuvieron que llamar al paro nacional por mucho que no querían. Artistas, intelectuales y científicos de todo el mundo, con Noam Chomsky a la cabeza, repudian expresamente –en sendas cartas públicas- sus políticas económicas y sociales. La ONU, la CIDH, la OEA, la OIT, y otros organismos internacionales, lo cuestionan. De insertarse en el mundo pasó a ser ensartado por el mundo. Pero ahora confía en que el mes que viene capaz lo recibe Donald Trump en la Casa Blanca. Hasta Clarín se preguntaba el otro día: ¿y de qué sirve ahora una foto con el peor presidente del mundo?
Sin embargo, como un rico que no puede entender por qué los pobres eligen ser pobres, Macri no puede entender tanta protesta, tanta movilización y tanto paro, cuando resulta que todo va cada vez mejor, la Argentina se pone de pie y comienza a crecer, bajan la inflación y la desocupación, crece el consumo, se reactiva la industria, y la jubilación mínima es de más de nueve mil pesos. 
Pero del otro lado de las ventanas del despacho presidencial, grande es el pueblo que pronto hará un mes que le ocupa las calles y le grita basta.
¿No escuchás nada, Mauricio?...
Es el trueno del escarmiento que precede al rayo del estallido.  


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sábado, 18 de marzo de 2017

Marcelo Bonelli, o la muerte de Claudio Tepongo…





En un hecho que auguramos será considerado un hito en la vertiginosa decadencia de Clarín, Marcelo Bonelli dice que Felipe González dijo lo que Felipe González dice que no dijo. El eterno recurso de la desmentida queda así abolido para siempre. La verdad ya no hace falta. Es el nuevo periodismo


PERIODISMO CERO




Dispuesto a la autodestrucción periodística total, el diario Clarín –lo que es, supone y oculta- alcanzó ayer una nueva marca que auguramos será un hito en su franca decadencia.
Por la mañana Marcelo Bonelli –poeta cuando se calla -, desde las páginas del diario afirmaba que en una “reunión a solas”, Felipe González le había preguntado a Macri “cuándo meterían presa a Cristina”; y más, peor aún: allí lo extorsionaba con que sólo entonces la Argentina recibiría inversiones extranjeras. Un desastre internacional express.  
Un expresidente extranjero y democrático, presionaba al presidente democrático argentino para que metiera en cana a una expresidente también democrática.  
En pocas líneas torpes, Bonelli lo acusaba a Felipe González de intromisión en asuntos internos de otro país, de presionar al ejecutivo argentino para que desconociera la división de poderes, y de extorsión. En pocas líneas torpes.
Cristina Fernández disparó en pocos minutos sendas cartas documentos para González y Macri exigiendo ratifiquen o rectifiquen lo que decía Magnetto. (Porque no hay que enojarse con Chirolita cuando el turro es Mr. Chasman).
Ni lerdo ni boludo, Felipe González salió corriendo a gritar que era todo mentira. Le mandaba una nota a Clarín exigiendo la desmentida; y le daba una entrevista urgente a Gustavo Sylvestre, a la sazón ex socio televisivo de Bonelli, que aún asuente, sin embargo, allí se prendía fuego.
Pero entonces vino lo mejor.
Porque ahí, casi en simultáneo, ya completamene carbonizado, desde el portal de Clarín, en pocas líneas urgentes -y por lo tanto aún más torpes-, el invulnerable Bonelli porfiaba su versión, resguardando por supuesto sus fuentes -cómo no-, y alcanzando así esa marca que auguramos como un hito en la formidable decadencia periodística del Grupo.
Porque el grotesco viene a ser la proyección de un hecho a su máximo absurdo. Ahí su gracia. Así muchos cómicos consiguen sus risas, y sus aplausos. Ya cuando es la realidad la que se vuelve grotesca, el chiste pierde su gracia y se reduce a un detalle de la crónica costumbrista.
Tan luego así Marcelo Bonelli acabó con la vida del personaje de Diego Capusotto Claudio Tepongo, un periodista que sabe cagarse en sus entrevistados, y digan lo que digan, él reproduce lo que se le da la gana.
A partir de ahora Felipe González bien puede pasarse el resto de su vida gritando que es todo mentira lo que dice que dijo Marcelo Bonelli, que Marcelo Bonelli morirá repitiendo que Felipe González dijo lo que él dice que dijo y chau.
Un hecho histórico.
Un hito.
Hasta ahora Clarín mentía en grande y desmentía en chiquito o no desmentía nunca –con la esperanza de que el que quiera creer que crea-, pero tampoco porfiaba en sus grandes mentiras una vez descubiertas. En tal caso inventaba una nueva.
Ya no.
Ahora la sostienen contra la propia fuente, contra el propio hecho, contra todo.
El viejo axioma de las redacciones “que la verdad no te impida hacer una buena nota”, alcanza al fin su consagración absoluta.
Ya no importa el sol si decimos que llueve.
Es la nueva era: el periodismo cero.
Claudio Tepongo ha muerto.
¡Viva Madzelo Bodelli!



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miércoles, 8 de marzo de 2017

CGT: LOS IDUS DE MARZO


En un hecho sin precedentes, ayer la CGT convocó a un acto y en el mismo acto fue decapitada por sus trabajadores. Un desenlace inesperado que desconcertó a propios y ajenos. Unos intentaron minimizar lo sucedido, mientras otros prefirieron negarlo. Pero lo que pasó pasó: el pueblo empoderado copó el escenario, y desplazó a quienes ya no lo representan. 
Y ahora Macri no tiene con quién charlar.


EL TRUENO DEL ESCARMIENTO




El inesperado final del acto convocado por la CGT desconcertó a los analistas, propios y ajenos, que ya fuera por pobreza intelectual, por falta de lucidez o de reflejos –o las tres deficiencias combinadas- tardaron en comprender lo que había pasado, o se negaban a verlo.
Todavía se agitaban los disturbios en las calles cuando en América 24 el inefable Rolando Graña divisó una remera de Milagro Sala entre los que coparon el escenario, y ya vociferaba sin más que “la izquierda radicalizada” les había copado el acto. A la misma hora, ya Página 12 saludaba la masiva convocatoria, y apenas de salida mencionaba “algunos incidentes” hacia el final.
A las nueve de la noche todavía, en C5N Víctor Hugo Morales se preguntaba por la disconformidad de los trabajadores con sus representantes, pero apretado entre Silvestre y Navarro, no se animó profundizar. Los “tanques periodísticos de C5N” –VHM dixit- minimizaban los “disturbios” apurados por el mero temor deportivo a lo que pudieran decir ahora el gobierno y sus medios. Ivan Yabrovsky, el “superpibe” –según otra vez el propio VHM-, le adjudicaba los desmanes a grupos minoritarios, “ojo que nosotros nada más vimos una partecita de lo que pasaba”, clamaba. Casi con las mismas palabras con que Héctor Daer a la misma hora reducía a un grupúsculo ka su reciente decapitación pública.
Pero para las diez de la noche, Navarro y Silvestre –con Yabrovsky incluido- ya habían cambiado su percepción de los hechos.
En el medio había pasado por el programa de Silvestre el sindicalista Leonardo Fabre. Hasta entonces el conductor, a dúo ahora con Verónica Magario -intendente de la Matanza, referente del PJ-, aún insistía en subestimar los “disturbios”. Hombre de Moyano, Fabre, en cuanto pudo hablar, allí nomás anunció que pediría la renuncia del triunvirato, y reveló el incendio que en ese mismo momento arrasaba la cúpula de la CGT.
Avisado, a las diez Navarro ya salía con los tapones de punta contra la cabeza de esos dirigentes que apenas en diciembre brindaban felices con el gobierno que más pobres creó en menos tiempo en toda la historia del país.
Ya no importaba lo que dijeran mañana el gobierno y sus medios, que previsiblemente se valieron del final del acto para invocar por millonésima vez la barbarie peronista y negar lo sucedido.
Sin más argumentos que el odio gorila que lo mantiene vivo, hoy en La Nazión Inmorales Solá –tamborcito de Tacuarí del Operativo Independencia en Tucumán- insistía engolado con que el kirchnerismo ya no existe, mientras en el mismo divague le adjudicaba el manejo de los trabajadores y las organizaciones sociales.
Sin embargo en su ripio de hoy en Clarín, Eduardo Van der Koy –ese auténtico duro de leer-, sin dejar de culpar él también a los inadaptados de siempre (el kirchnerismo, claro); alcanza a advertir lo que de verdad pasó: el gobierno se quedó sin interlocutores en la CGT, es decir: sin ese colchón de paciencia que absorbía hasta ayer la presión popular que ahora nadie contiene. El desastre había sido tan grande, que alcanzaba para todos.
Y no es para menos. Se trata de un hecho histórico: la CGT convocó a un acto, y en el mismo acto fue decapitada por su propio pueblo.
En estos momentos, hoy, 8 de marzo, la central obrera está conducida por tres fantasmas, y por lo tanto sin rumbo, amotinada. Eso fue lo que pasó ayer.
Los empoderados ocuparon el escenario desplazando a quienes ya no los representan.
Eso pasó.
Y Mauricio Macri ya no tiene con quien charlar. Eso también.
Dos de las más célebres sentencias de Perón se combinaron fatales: a partir de ahora será nomás con la cabeza de los dirigentes, porque agotada su paciencia, el pueblo hizo tronar el escarmiento. 


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