////// Año XIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Prefiero ser martillo que yunque", Julio Popper ///

lunes, 21 de octubre de 2019

CLARÍN: FIN DE CICLO…



Los resultados de las PASO –que según todo indica se ampliarán el próximo domingo- no sólo sepultaron a Macri bajo los escombros de su fracaso, sino que le avisaron a Magnetto que hubo un tiempo que fue hermoso pero ya se terminó. El periodismo de guerra iniciado en 2008 contra Cristina Kirchner, acaba en una costosa derrota que están dispuestos a repetir.

LAS RUINAS CIRCULARES




Peronistas de la tercera edad gustan subestimar el poder de los grandes medios invocando aquella graciosa paradoja de Perón “cuando tuvimos los diarios en contra, ganamos, y cuando los tuvimos a favor perdimos”.
No les bastó la crisis de 2008, cuando los cuatro machos del agronegocio pasaron a ser “el campo”, y hasta los pobres salieron a defender a la Sociedad Rural, una de las instituciones más golpistas del país. No les bastaron las elecciones de 2015, cuando las operaciones mediáticas contra Aníbal Fernández definieron la Provincia y en dominó la Nación. No les bastó la conversión de Cristina en la gran chorra argentina, y en simultáneo la de Macri –nada menos- en una esperanza de transparencia... Hoy todavía muchos repiten como una verdad inoxidable aquella vieja paradoja de Perón. Más aún después de las PASO, cuando la formidable derrota del oficialismo, los llevó a creerla definitivamente.
Pero Perón dijo eso desde su exilio, refería sus primeras presidencias, hablaba de un país con apenas tres diarios importantes, la televisión era más un intento que un invento, y las pocas radios influyentes apenas se oían más allá de la Capital. Perón no enfrentó la televisión masiva, el cable, señales de noticias 24 horas, celulares, redes, streamings, trolls… otro país, otro mundo. Si hay verdades eternas, es porque existen las otras.
Con mucho esfuerzo, gran despliegue, sin reparar en gastos ni en éticas, en 2015 el Grupo Papel Prensa alcanzaba por fin el gobierno con uno de sus socios más sucios, procesado por asociación ilícita y escuchas ilegales; ya condenado alguna vez por contrabando agravado; en conocimiento incluso de los Panamá Papers –porque ellos tuvieron esa información antes de las elecciones de octubre-, y aún así consiguieron convertir a Macri en un símbolo de “transparencia”. La historia demostró hasta qué punto era todo mentira, puro marketing… el poder específico del Grupo.
Pero todavía algún viejo peronista repite aquella sentencia de Perón que el tiempo deshizo en chiste.
No ven, no pueden o no quieren ver lo que de verdad sucedió. Los resultados de las PASO no fueron solo una victoria del Frente de Todos sobre Macri, sino y sobre todo una derrota contundente de Clarín, lo que es, supone y oculta.
El triunfo del candidato elegido por Cristina contra el candidato sostenido por Magnetto, es mucho más que un resultado electoral. Es el resultado de esa “guerra con los medios” propalada por el propio Grupo desde 2008 contra el gobierno de Cristina. Su confeso “periodismo de guerra”, su derrota.
Once años de persecución mediática sin respiro con el apoyo invalorable de jueces y fiscales… Once años de diarias injurias en cuerpo catástrofe, allanamientos espectaculares, maniáticos perforadores de la Patagonia, detenciones humillantes en vivo y en directo, y un coro permanente de espías y/o periodistas –eso está por verse- cacareando acusaciones sin pruebas, apretando testigos, extorsionando gente… once años de lucha y sacrificio, entregando la poca credibilidad que les quedaba, y todo y tanto acabaron el 11 de agosto, cuando un 70% de la ciudadanía les dijo que ya no les creía más.  
TN lleva meses cayendo en las mediciones, C5N es el líder. Clarín es el diario que más lectores perdió en los últimos 15 años. Lanata no da más. Fantino vuelve vencido al periodismo deportivo. Majul, Leuco, Feinman hablan como debajo del agua, entre borbotones de furia, burbujas, ni se les entiende ni se les oye. La guerra con los medios terminó, perdieron.
Cristina no les ganó una elección: le demostró al pueblo que mentían, que no hacían periodismo sino política, y que estaban del lado de los saqueadores del país, de los hambreadores, del enemigo... Pastorcitos sin lobo, hoy nadie les cree ya. Ahí el fin.
Porque más allá de las tiernas ilusiones de Alberto Fernández y el fin de su grieta, cuando asuma el nuevo gobierno ellos seguirán ahí, siempre dispuestos a concentrar poder y marcarle la cancha, acaso renovados, caras y nombres, un nuevo lanata y otro majul, aquél delgado y éste capaz de articular cuatro oraciones, o un leuco sin leucocitos, y variantes así, make up y cartón pintado, pero los mismos métodos, los mismos recursos, las mismas prácticas que sin embargo los llevaron a semejante derrota. Ahí el fin.





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