////// Año XVIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Prefiero ser martillo que yunque", Julio Popper ///

martes, 29 de enero de 2013

EUROPA EN GUERRA: INTELECTUALES EUROPEOS AVISAN HOY LO QUE EL MARTIYO AVISÓ HACE AÑOS.



Apenas inauguramos este blog, en octurbre de 2008, con el nombre El Martillo, en la comunidad de Clarín, presentamos  nuestra sección Europa en guerra, con un post que avisaba ya desde su título: Europa se termina otra vez. Hoy doce altos intelectuales europeos, nos repiten y anuncian, casi un lustro después , el final de Europa.

DEMASIADO TARDE PARA LÁGRIMAS




“Europa no está en crisis, está muriéndose”, dice el Manifiesto por la Unión titulado Europa o el caos, firmado or doce intelectuales europeos y hecho público el último sábado en distintos diarios de allá. “Europa como voluntad y representación, como sueño y como construcción, esta Europa que pusieron en pie nuestros padres, esta Europa que supo transformarse en una idea nueva, que fue capaz de aportar a los pueblos que acababan de salir de la Segunda Guerra Mundial una paz, una prosperidad y una difusión de la democracia sin precedentes, pero que, ante nuestros propios ojos, está deshaciéndose una vez más”.
Subrayamos: “una vez más”.
Esto decíamos nosotros allá por octubre del 2008: “Todo nos avisa que Europa se termina otra vez. Nos gustaría anunciar otra cosa, pero no vemos otra cosa. Vemos inflación, desocupación, recesión, inmigración ilegal, necesaria pero resistida, extinción… antes de cada gran guerra, las cosas estaban incluso mejor. Ya nos gustaría anunciar como angelitos trompetudos un futuro dorado… pero no es lo que vemos… Y tampoco nos place parecer apocalípticos, pero no podemos negar lo que vemos, no importa si nadie más quiere verlo…  Europa en llamas, vemos… otra vez, sí…”.
El post se titulaba “Europa se termina otra vez”.
Subrayamos: “otra vez”.
El lustro casi que dista entre uno y otro texto, confirma la condición de profética que le asignamos a nuestra sección Europa en guerra, pero, sobre todo, la parsimonia o falta de reflejos de las clases pensantes europeas, que recién ahora, después de juntar doce, , avisan lo que este humilde blog viene advirtiendo hace ya tanto.
¿Duermen? ¿Son bobos? Ni una cosa ni la otra.
La mayoría de ellos simplemente participaba de la fiesta envueltos en su propia nube de esplendor, y ahora que el agua sube y los alcanza, ahora que el abismo se abre bajo sus propios pies… por fin lo ven.
Europa se termina una vez más, otra vez… y van…
Es poco y nada lo que podemos agregar a lo ya dicho en tantos posts, sin parecer que nos jactamos, pese a que alguna vez explicamos por qué sencillo método llegamos a esas visiones (ver Confesiones de un profeta).
Hoy doce iluminados intelectuales europeos, rasgan sus vestiduras y nos repiten en un manifiesto tardío y vano. Europa ya está jugada, y no se dieron cuenta.
Acto seguido, se reunieron los doce en el teatro Rond Point de París: Vassilis Alexakis, Hans Christoph Buch, Juan Luis Cebrián, Umberto Eco, György Konrád, Julia Kristeva, Bernard-Henri Lévy, Antonio Lobo Antunes, Claudio Magris, Salman Rushdie, Fernando Savater y Peter Schneider,
(Le recordamos al lector que toda esta gente suele cobrar por estas cosas, o, en su defecto, obtienen a cambio difusión y prensa para sus obras y presentaciones).
Sentaditos sobre un escenario; reclamaron la unión política que les fue históricamente imposible, y ninguno de ellos recordó por qué.
Pidieron por la Europa que soñaron sus padres al salir de la Segunda Guerra, y no ven que allí la tienen.
Con facilismo televisivo, Umberto Eco la embistió contra Berlusconi, pero nada dijo del pueblo que lo votó.
El alemán Konrád, bien alemán, recordó que la Merkel los había salvado de la “negligencia de los países del Sur”, y con la misma cara calificó de “superficiales, nefastas y muy peligrosas las divisiones ideológicas norte-sur”.
El francés Bernard-Henry Levy, en nombre de la patria, negó que la intervención en Mali sea un rescoldo colonial, y en cambio advirtió que “Europa está viendo surgir a sus puertas un estado terrorista, y se lava la manos”, (en alusión, entendemos, al poco y cero apoyo brindado por las potencias occidentales  a la invasión de Francia en Mali).
Y así por ahí, bla-blá bla-blá, sin acuerdos, propuestas ni soluciones, se fue deshilachando este debate titulado Europa o el caos, y en el cual doce distinguidos pensadores europeos, expresaron con tanta claridad, “encarnaron”, diríamos mejor, las verdaderas razones por las cuales Europa se termina otra vez.

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viernes, 25 de enero de 2013

CLARÍN, LA NAZIÓN, EL PAÍS: HISTORIA UNIVERSAL DE LA INFAMIA




Sorprende que sorprenda que el diario El País de España se haya desbarrancado por el abismo irreversible del descrédito publicando una falsa foto de un hombre entubado asegurando que era el presidente Hugo Chávez Frías. Venían demasiado fuerte, y siguieron de largo. Un desastre anunciado por la desesperación política que hace rato los alejó del ejercicio básico del periodismo.
Reflejados en el tétrico espejo de su socio Clarín, El País lleva dos días pidiendo perdón.  Pero sólo por la foto.

 
EL JARDIN DE LAS MENTIRAS QUE SE BIFURCAN





Sometidos de pronto a dictadores mediocres, generales cuyo solo talento eran sus botas bien lustradas, los grandes capitales concentrados sin patria, allá por los 80, descubrieron que los golpes militares y sus consecuentes dictaduras, eran negocios vencidos, obsoletos. Mejor y más modernas resultarían las democracias teledirigidas a través de los medios masivos de comunicación, que entonces, rápidamente, se compraron.
De allí que hoy la mentira madre de los grandes medios periodísticos, es que no son medios periodísticos, sino grandes empresas, conglomerados de empresas unidas por sus exclusivos fines de lucro, sociedades anónimas que cotizan en bolsa, y que si aspiran al poder político, es con el solo objetivo de multiplicar sus réditos.
En el caso concreto del diario El País de España, otra gran mentira es que sea de España. La empresa que lo produce es el Grupo Prisa, cuyo principal accionista, desde 2010, es Liberty Adquisition Holding, un fondo de inversión norteamericano. Así también en la Argentina gurpos como el Goldman Sachs y el Barton Group, tuvieron y tienen acciones de Clarín y La Nazión.
Y así aquí, y allá, estos grandes “fondos de inversión” –como les gusta llamarse- hicieron su agosto durante muchos, muchos años, elaborando con políticos rentados el menú democrático sobre el cual después, recién después -de última-, elegiría la gente.
Y así también a costa de la gente –y en todas partes- estos grupos amasaron fortunas planetarias, y entonces compraron más políticos, jueces, policías, causas, contubernios, prebendas, exenciones, o sea, todo.
Las dictaduras “limpiaron” o anquilosaron los medios, para luego entregárselos a una democracia parida tan luego por esos mismos medios anquilosados y vaciados por las dictaduras previas. Así en América Latina, como en Grecia, España, Portugal… Italia, por qué no.  
Silvio Berlusconi quizá haya sido y es el producto más perfecto del gran experimento capitalista de reemplazar la artillería con los diarios y la aviación con la tevé. Mejor que reprimir, era persuadir, distraer, o narcotizar. 
Los medios reemplazaban las armas, y cocinaban en su futilidad cualquier ideología.
Aquí, allá y en todas partes, el neoliberalismo devorador de hombres, era de pronto  amado por las masas y triunfaba en las urnas.
Convertibilidades monetarias embriagaban a las clases medias, mientras la prensa grande saludaba la victoria, y callaba su precio. Todo iba bien.
De a poco en los medios los gerentes comerciales le ganaban su pulseada a los jefes de redacción. El negocio valía más que la noticia, y el holding más que el lector. Clarín promocionaba Canal 13, Atlántida Telefé, O’Globo la Red Globo, El País los productos del Grupo Prisa…El periodismo, como oficio, degeneraba en publicidad. Y todos tan contentos.
Los capitales y el poder político, mancomunados por los grandes medios, copulaban y se reproducían. Un Aznar no iba más allá de un Zapatero, y ya se resolvía en un Rajoy. Un Alfonsin se consagraba en un Menem, continuaba en un De la Rua, que a su vez se resolvía en un Duhalde, en una pesificación  nacional, y otro negocio continental. Todo iba bien. .
“Pero antes del quebrantamientos es la soberbia”.
Hicieron de la democracia un chasco barato, y les explotó en la cara.
Ninguno quiso escuchar a Perón, abusaron de la paciencia de sus pueblos, y los pueblos hicieron tronar el escarmiento.
El gran fracaso aquí, allá, y en todas partes, fue ecuménico, y también los alcanzó.
Y fueron descubiertos.
Era hora de buscar al ventrílocuo que les daba vida a tantos muñecos.
Entonces los dueños de esos medios, sus empresas, sus conexiones, sus ramificaciones, sus monopolios, quedaron al descubierto; y entonces la desesperación.
La práctica periodística fue por completo sometida, apenas, a las necesidades políticas, cuando no procesales, de las personas físicas de sus dueños, los hombres y las mujeres que encarnan, que son, esos grandes capitales sin patria.
Y allí por fin despegaron. Los medios.
Olvidaron su esencia, y lo que es peor, la base del negocio que los mantiene erguidos: la credibilidad del público.
Desenmascarados de su careta de independientes, objetivos y veraces, ya no les importó más nada y se largaron a mentir sin calcular los riesgos y por cada mentira precisaron de dos más, y allí se fueron enredando y perdiendo en un jardín de mentiras que se bifurcan. y que los llevó tan lejos de la verdad de la realidad; que en la Argentina aseguraban la derrota de Cristina hasta la tarde previa de su aplastante victoria; y en España no distinguieron al presidente Hugo Chavez, de un paciente cualquiera internado allá por  el 2008 ni se sabe dónde.
Lleva dos días, ya, el impoluto diario El País, pidiendo disculpas por no haber sabido trabajar, por no chequear el material como corresponde, más aún tratándose de material tan delicado. Dos días, llevan. Recién empiezan.
Clarín y La Nazión, -socios del Grupo Prisa, en, por ejemplo, Radio Continental, y otros productos-, enseguida salieron en defensa de lo indefendible, a explicar lo inexplicable, a mitigar la culpa cuando menos, de tan ilustre par.
En una crónica que pretende ser emotiva, un tal Daniel Juri, en nombre de Clarín, le pone una mano en el hombro al avergonzado El País, y lo explica y se complica, y tanto, que al final sin quererlo se le escapa una verdad: “la falsa fotografía apareció por un rato en Elpaís.com, que parece haber sucumbido ante la seducción de “la noticia deseada”.
Quizá el cronista ni se dio cuenta –seguro- pero desearle el mal a un presidente, a un cualquiera incluso, no es exactamente un ejemplo de periodismo, mucho menos objetivo. Es simple y llana rabia política, odio, intereses contrariados, inmundicia moral… es cualquier cosa menos periodismo.
O en tal caso, nada personal: sólo negocios.
Pero negocios nada más, ningún periodismo.

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sábado, 12 de enero de 2013

LA FRAGATA, LA FIESTA, CRISTINA Y LOS OTROS…



El miércoles en el puerto de Mar del Plata, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner fue más lejos que nadie en la historia moderna de la democracia argentina, y plantó a la  histórica JP, a las Madres y las Abuelas, y al pueblo en general, frente a la Armada Argentina, para vivarla, unidos todos, en una recepción que culminaba una gesta pacífica pero patriótica, donde el asunto en cuestión era la soberanía nacional vendida en tiempos de Cavallo.
La oposición, ausente en su autismo, no vio en todo esto más que un acto partidario, repetido y obligado.
Después se sorprenden con sorpresas como las últimas presidenciales.



ELLA Y SÓLO ELLA

El cómico rabioso Eduardo Feimann no pudo soportarlo y abandonó la transmisión de su fragmento en vivo en el canal C5N. No aguantó la fiesta.
Mientras la cámara de su helicóptero –suyo del canal, claro- mostraba la Fragata Libertad en su maniobra de amarre, Feimann negaba entre espumarajos que los marinos a bordo fueran en forma alguna héroes apenas por resistir en un puerto extranjero el sitio a la nave por parte de un ejército africano. Quería muertos, Feimann, y no había. La multitud reunida allí, tampoco lo conmovió. Todos en su conjunto eran el solo resultado de una maniobra tranviaria y alimenticia. “Fueron traídos en ómnibus desde distintas partes del país”, y contaba la cantidad de choripanes que eso podía costarle a la gente como él. Precisiones no tenía ninguna, pero igual anunciaba anuncios que después al final no se anunciaron. Y por fin se calló del todo cuando vio que ni los choripanes ni los ómnibus podían explicar la sincera devoción de esa gente que sólo quería besarla. Y se fue, Feimann, no aguantó tanta alegría ajena,  y se borró. La fiesta y la verdad lo desbordaron. C5N mantuvo las imágenes de su helicóptero, la música épica de fondo, y un silencio de radio que valía más que mil palabras… (sobre todo de Feimann).
Es cierto: en todo esto este muchacho resulta una criatura insustancial, nada tenemos contra él (incluso sabemos de sus problemas nerviosos), apenas lo tomamos como ejemplo, como muestra, como una encarnación casi perfecta de esa Argentina amarga que más se amarga en cada fiesta de la otra Argentina.
Clarín, por ejemplo, el miércoles nada más vio que Cristina recibió a la Fragata “rodeada de militantes”. Responde a su lógica: “la gente es boluda, por eso nosotros la manejamos siempre”.  Aturdidos por la derrota que supone su tremendo poder oculto por fin descubierto (si la Corte fallara a favor de ellos, terminaría de arruinarlos), el Grupo hunde la cabeza en la tierra, y no quiere ver nada. Más nada.
La Nazión, apuntado puntualmente en el discurso presidencial, menciona la acusación, sí, pero sigue sin responderla, y luego eleva a categoría de escándalo el retiro obligado de un militante –uno solo- de Greenpeace, que en tal caso le reclamaba a Scioli, no a Cristina... La Nazión le dedica todo un artículo, preocupado, claro, por la libertad de expresión. De los 100 millones que nos deben como Estado desde hace diez años, ni palabra.
Apenas por la tarde, Clarín.com amplía a su socio y no sólo se ocupa del militante de Greenpeace, sino que por supuesto lo entrevista, y allí admite que sí, que  fue sacado “¡a empujones!”… El caso nos recuerda el no menos simpático caso del hincha de Camerún, perdido en una fiesta ajena.
Los referentes de la oposición –de alguna forma hay que llamarlos-, también, como el hincha de Greenpeace, consiguen su espacio en los dos grandes medios, siempre y cuando canten la canción correspondiente.
El socialista Hermes Binner, desde La Nazión (como corresponde al socialismo argentino desde los espectaculares días de don Alfredo Palacios), optó por despreciar al gobierno argentino destacando al de Ghana, el cual tiene a bien –dice él (experto en Ghana de pronto)- de no intervenir en las decisiones de su Corte Suprema. ¿El grito ahora será: Ni Cuba, ni Venezuela: Ghana…?
En cambio el intrascendente pero ruidoso Pino Solanas –desde Clarín él- entró con la pierna a la altura de los dientes y de todo lo que todos vimos el miércoles, él sólo rescató una “teatralidad histérica de Cristina”, un “acto militante”, “algo más de la impostura en la que viene trabajando el Gobierno Nacional”, y advirtió sobre una “violación continua del andamiaje institucional y jurídico argentino”, (aunque esto, se entiende, no fue referido a las infinitas cautelares eternas que protegen al Grupo Clarín, a La Nazión, y a la Sociedad Rural Argentina).
Así, en esa línea, obedientes y falaces, las voces de la oposición consiguen o mantienen su ratito en los medios del Grupo, mientras se cagan no sólo en la verdad y en la gente, sino, y sobre todo, en ellos mismos…
Porque todos estos todos juntos, después, son los que no entienden cómo Cristina se los lleva puestos en las urnas.
El miércoles volvió la Fragata Libertad a la Argentina luego de haber sido retenida en Ghana por la acción jurídica de fondos buitres, que ni siquiera los amos del norte admiten.
Los marinos a bordo, resistieron como debían resistir, es su trabajo, se ganaron su aplauso, pero no más cumplieron con su deber.
La presidenta, en cambio, tuvo la opción de pagar -como hicieron la mayoría de sus pares en su momento-, y entregarse sin resistir. Pero no. Resistió más que nadie y el miércoles estaba allí, justamente porque ella comandó esa gesta.
Y ella y sólo ella, allí, podía juntar a  las Madres de Plaza de Mayo, a las Abuelas, a la JP, al pueblo en general, con la Armada Argentina, cuyos más altos oficiales parecían sonreír para mostrar los dientes, mientras oían, en los silencios de Cristina, cantar a los pibes de la JP, “che, gorila, che gorila/ no te lo decimos más/ si la tocan a Cristina…”.
Que nadie se engañe. Ella y sólo ella puede pararse entre esos diques, y hacer algo mejor que contenerlos. Reunirlos, unirlos.
Luego su discurso fue una vez más ilustrativo, profundo, y valiente.
Los que dicen que nunca explica nada, son los sordos peores que no quieren oír.
Los que esperan que afloje o "cambie el rumbo", deberían olvidar a esos presidentes que en campaña prometían una cosa, y en ejercicio hacían otra. Ella no es esos.
Los que la acusan de "soberbia", deberían revisar el concepto que tengan de las palabras “convicción”, “ideal”, “principios”.
Los que dicen que divide al país, el miércoles no quisieron ver, ni escuchar, ni entender lo que esa mujer, ella sola y sólo ella, hizo allí con los enemigos de siempre.
Los que hoy dicen que eso no fue más que un acto político, son los mismos que ayer juntaban la plata para alimentar a los buitres.
Hay una Argentina nueva, que crece y es digna, y en la que el tigre ya pasta con el cordero; es la Argentina de Cristina, la Argentina de fiesta.
Y hay otra Argentina, una Argentina vieja y amarga que se extingue entre lamentos vanos y un horrible pasado que no la deja dormir. Es la Argentina de Clarín, del frustrado cineasta Pino Solanas, del sospechoso Hermes Binner, del cómico Eduardo Feimann, una Argentina menor y miserable, que se va por eso, porque no soporta la fiesta de la rabia que le da su propia tristeza.

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