////// Año XVIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Prefiero ser martillo que yunque", Julio Popper ///

jueves, 22 de septiembre de 2011

EL MARTIYO PEGA PRIMERO.


Aquí y allá, cada vez más, en los grandes medios, detectamos expresiones, ideas, enfoques o puntos de vista que fueron primero publicados en El Martiyo. Ni pedimos nada, ni nos creemos algo. Pero tampoco menos.


DEL QUE PEGA PRIMERO




"Prefiero ser martillo que yunque".
Julio Popper

Humildes y lejanos, a veces nos parece que El Martiyo golpea mucho más de lo que a veces nos parece… o acaso porque pega primero, resulta que pega dos veces.
Asonancias y rimas son influjo de la primavera, dijera Arlt, pero los hechos son los hechos.
El último lunes 15 de agosto, a las 12.30 hora de Buenos Aires, publicábamos nuestro comentario sobre el resultado de las primarias del 14, en un post titulado El Huracán Cristina. No creímos, jamás, haber hallado entonces un título original, muy por el contrario, nos pareció tan cantado, que lo usamos con temor a estar plagiando sin saberlo. Sin embargo no volvimos a encontrar la expresión sino hasta el domingo 21, cuando Horacio Verbitsky -cuya originalidad tampoco se discute- la utiliza en su columna de Página 12. Luego sí la encontramos muchas veces, pero todavía nunca antes de las 12.30 del lunes 15 de agosto. Desde luego el hecho de que nosotros no la hayamos visto, no significa que no haya sido usada.
Sin embargo el lunes 12 de setiembre, bajo el título Dios los cría, anunciábamos a Sergio Shocklender como nuevo candidato de la oposición, auspiciado él también, por supuesto, por el Grupo Clarín. Y el jueves 15 vemos que Claudio Pagni tituloa su columna en La Nación: "La oposición ya tiene un jefe: Shocklender"; y el siguiente domingo 18 Verbitsky cita a Pagni y baja el tono, pero dice que “Decir que la oposición ha elegido como jefe a Sergio Schoklender es una demasía del columnista principal de La Nación, que tal vez se cree a salvo de la catástrofe” (lo último no viene a cuento pero nos pareció una perrada de colección). En el mismo diario el mismo domingo, el sólido Mario Wainfeld dice que Shocklender “mutó de un “aliado del Gobierno” a fiscal de la república”, y el lunes Eduardo Aliverti revisa la misma idea, también en Página.
Vemos además que ese mismo día, y otra vez en el mismo diario, Edgardo Mocca advierte el extraño silencio que acompaña la actual campaña sin campaña hacia las presidenciales de octubre: “No es fácil encontrar antecedentes históricos de una situación política como la que vive hoy el país. Poco más de un mes antes de la elección presidencial vivimos un clima postelectoral. Idéntica reflexión con otras palabras hacíamos nosotros, pero diez días antes, el 8 de setiembre, en nuestros post Doscientos años de soledad.
Algo parecido pasó con el caso Strauss Khan, cuando apenas estallado el escándalo avisamos de la cama que se trataba, ver El misterio del violador violado, Capítulo II
En nuestra serie de notas La triple guerra del final, reeditadas ahora en El Martiyo Plus, pero escritas y publicadas por primera vez entre los años 2003 y 2004, queda expuesto cuánto antes anunciamos el actual derrumbe de Europa, cuya crónica anticipada llevamos en nuestra sección Europa en guerra, y que recién hoy tanto sorprende a los especialistas.
El Martiyo es un medio independiente, individual, personal, virtual, estrictamente libre a no ser por sus propias limitaciones y las muy estrechas finanzas de su editor; pero rueda por la web igual que todos, que el New York Time, que Clarín, o Le Monde Diplomatique… y al igual que todos y cualquiera de ellos, al precio inexistente de un mínimo y rápido clic.
Decimos todo esto nada más para decir, una vez más, que el lector no se equivoca, ni pierde su tiempo, ni juega a que se informa cuando lee El Martiyo.
El Martiyo no informa en el sentido más rápido de la palabra, porque entiende que para eso podemos servirnos de los medios audiovisuales que transmiten en directo las 24 horas de la vida. Ni siquiera los grandes diarios, en tal sentido primario, informan ya. Anquilosados y adormecidos en una dinámica pre-satelital, recién mañana por la mañana los diarios gritarán en sus tapas las noticias que la radio y la tele gritaron desde ayer más de setenta mil veces ya…
El Martiyo informa en un sentido más hondo y anterior, su noticia es un enfoque nuevo del hecho que ya todos conocemos. Un punto de vista cuya novedad acaso otros recogerán, no necesariamente porque nos lean o nos sigan, sino porque atareados, presionados, vendidos o hartos como están –según el caso- demoran más en descubrirlo.
Allí la ventaja del Martiyo por sobre los grandes medios. El Martiyo no tiene compromisos ni apuros, no hay un taller que lo persiga con el “cierre”, no hay anunciantes a los que tal o cuál comentario pudiera incomodarles, no hay medio ajeno que lo contenga -y por lo tanto lo limite-, y aunque sí tiene una idea bastante acabadita del mundo que le gustaría tener, no deja que dicha idea le impida ver el mundo que de verdad tiene.
Para sintonizar mejor el público que nos interesa, escribimos a partir de una serie de sobreentendidos, por debajo de los cuáles, recomendamos desde ya leer otra cosa. Nuestro lector sabe de qué hablamos, no es estúpido como pretende Clarín del suyo…
Luego, sobre tales fundamentos, con toda libertad, fina sensibilidad, y buen entendimiento, sin pasiones ni patrones que nublen la visión, miramos el día, los hechos que lo hacen, recordamos lo aprendido, revisamos lo mil veces visto, no olvidamos la naturaleza humana, y una vez más, con toda libertad, decimos lo que vemos, se nos ocurre o sentimos, nos guste o no…
La ventaja de los grandes medios frente a El Martiyo, es meramente logística, y de volumen, cantidad de tropas... ¡Qué no haríamos nosotros con legiones como las de Clarín, y su poder de fuego y desplazamiento!... Aunque también nos preguntamos qué haría cualquiera de los generales de Clarín o La Nación con apenas un blog, sin Grupo que los respalde; cuántas entradas diarias sumaría solito con su guitarra desafinada y su prosa de kermés Eduardo Van der Koy, o un blog de Ricardo Kirchbaum a pura tracción a sangre, ¡o uno de Magnetto!, o del trémulo Pablo Sirven, o del hijo casi gracioso de Tato Bores… Así, uno por uno, El Martiyo no pregunta cuántos son.
No es soberbia ni arrogancia, es lo que le diría cualquier David a mil doscientos Goliath: “mano a mano, me los banco a todos”.
Por algo el poderoso, inmenso Grupo Clarín, el 11 de noviembre del año pasado, sin ningún pudor, pero con algún temor, decidió desenmascararse a cielo abierto y allí nomás censuró y clausuró El Martillo y todos nuestros blogs, expulsándonos de su comunidad (confiscando de paso todos nuestros archivos), siendo que bien puede observar el lector, jamás utilizamos lenguaje vulgar ni sexo explícito, sino apenas la libertad de expresión que ellos tanto cacarean.
Antes de un año sin embargo, allí muere Clarín, y aquí crece El Martiyo. Mientras aquél pierde lectores, éste los gana; mientras ellos ven cómo su histórico nombre se diluye entre noticias viejas y mentiras repetidas que ya nadie les cree; El Martiyo mira crecer el suyo anticipando enfoques -cuando no aportándolos-, o previendo sucesos por venir que luego sí suceden.
Y si así desde aquí otros se inspiran en nosotros, nosotros desde aquí, humildes y lejanos, saludamos y aprobamos, y aunque no estaría nada mal reconocer de tanto en tanto que hay un pequeño blog que se banca mil gigantes, tampoco pedimos nada a cambio, que lo que tiene que cambiar, ya está cambiando.
Nos basta ver que ayer por la mañana pasamos las 80 mil visitas, y seguimos sumando rumbo a la última cifra que nadie conoce.



El Martiyo informa antes
distinto
y mejor



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