////// Año XVIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Prefiero ser martillo que yunque", Julio Popper ///

lunes, 11 de mayo de 2015

CORTE SUPREMA DE JUSTICIA: UNA DE TERROR...

Mientras el borroso Ricardo Lorenzetti deja girones de prestigio en cada giro y contragiro de sus marchas y contramarchas, el fantasma del juez Carlos Fayt nos asusta con aparecerse de pronto, cuando una niebla espesa desciende desde los medios del miedo y lo cubre –o lo encubre- todo.


OBRAS SUPREMAS DEL TERROR





Hay que ser muy argentino para entender la Argentina. El lector extranjero queda muy lejos.  
El primero de marzo en el Congreso de la Nación, frente a los otros dos poderes del Estado, el presidente de la Corte Suprema de Justicia, en nombre de la misma, y con un rápido gesto, dejó bien en claro porqué ya nadie cree en ella –en la Justicia-, y mucho menos en ellos, sus representantes.
Ese día, allí, cuando la presidenta reclamó el esclarecimiento del atentado a la embajada de Israel –causa que lleva la Corte Suprema-, Ricardo Lorenzetti, su presidente, se encogió de hombros, para luego subtitular, con sus propias palabras, y muy suelto de cuerpo, que eso ya era “cosa juzgada”.
Apenas al día siguiente, era desmentido por su propia oficina, pero a través de un comunicado. Él no dio la cara, ni se encogió de hombros. O tal vez sí.
Pomposo y espectacular, pocos días después iniciaba inusual sus propias sesiones, con derecho a invitados muy escogidos, discurso imperial, y hasta video en colores. Un extraño video que refería la inseguridad general –desde el punto de vista de quien es ajeno al tema-, pero cerraba de golpe con el rostro del muerto Alberto Nisman… Diría cualquiera: ¿oia?...  ¿Qué fue eso, Ricardo?... ¿Entonces Nisman fue víctima de la inseguridad general, así, medio en abstracto?... ¿Pero no son ustedes, la Justicia, quienes aún están investigando su muerte?... ¿O vos ya sabés que lo mataron, y quién? ¡Decílo, Ricardo, decílo!...
Mientras la oposición en paralelo rechazaba cualquier propuesta de cubrir la vacante dejada por Raúl Zaffaroni –porque a falta de ideas propias, bueno es destruir las ajenas-, el doctor Ricardo Lorenzetti, ni lerdo ni perezoso, anticipó en casi un año su propia recontrarreelección a partir del 2016, en una clara, atlética y contundente demostración de que la Justicia no siempre es lenta.
Pero algo falló: se enteró Verbitsky.
La recontrarreelección fue pública, sí, pero sus pormenores no trascendieron hasta que el domingo 3 de mayo los denunció el mencionado Perro en Página 12. Es entonces cuando aparece, espectral, el centenario juez Carlos Fayt.
Y aquí vale una digresión.
La edad no tiene nada que ver, y sí. Ya nos gustaría tener a Maradona todavía en las canchas, pero no es posible. Y cualquier lector que supere los 30 años de edad, sabe que la máquina se desgasta. El doctor Carlos Fayt puede estar muy bien para un hombre de 97 años. Pero quizás el cargo no es para un hombre de 97 años, tal como lo demostró sin ir más lejos el propio festival de irregularidades que fue esta recontraelección expres del ya vitalicio Lorenzetti.
Según Verbitsky, pese a que el documento que lo encumbraba decía –y dice- “reunidos en la sala del tribunal todos sus mienbros”, la verdad fue que Carlos Fayt no había estado allí, dos de sus secretarios le llevaron el papel a su domicilio, y a uno de ellos no lo reconoció, afirma Verbitsky, y hasta ahora no fue desmentido por nadie.
Lorenzetti tampoco negó esos hechos, muy por el contrario: otra vez pomposo, pero ya más mediático, renunció por “cansancio moral” en una carta dirigida a Verbitsky.
Sí, estimado lector extranjero: el presidente de la Corte Suprema de Justicia, renuncia a su cargo y le avisa primero a un periodista, por carta.  
Aunque igual no se fue.
Bailando por un sueño, Lorenzetti dio vueltas y vueltas mientras los tres colegas que le quedan -acaso hartos de todo-, le pedían por favor que se quede, que sin él no serían nada. Y entonces Lorenzetti, de buen pibe, de gauchito que es, agarró y se quedó. Porque además la hija de Fayt y su abogado, dicen que Fayt está vivo, y que un día se nos va a aparecer.
Incluso se nos concedió oír su voz grabada, lejana… como desde el más allá, sí.
Así funciona hoy la Corte Suprema de Justicia de la República Argentina.
Pero hay algo más, lector extranjero: a esta obra maestra del terror -plena de oscuridades y fantasmas-, los medios del miedo pretenden presentarla como una embestida del gobierno contra la independencia de la justicia.
Y aunque usted no lo crea, lector extranjero, hay gente que todavía les cree.
Eso es aún más raro que un juez que se va pero se queda, y otro que no vemos pero existe.
Brrrr.


jueves, 23 de abril de 2015

Destellos Ajenos - hoy: Tahar Djaout...






Destellos ajenos:

“El silencio es muerte.

Y tú si callas mueres.

Y tú si hablas mueres.

Entonces habla y muere”.



Tahar Djaout

viernes, 17 de abril de 2015

sábado, 11 de abril de 2015

CLARÍN, O EL DRAMA DE LA COMICIDAD


Perdido por perdido, despacio como aturdido, de manera impensada y sin embargo muy decidida, Clarín fue cambiando de género y degeneró del drama a la comedia, y de la comedia a la comicidad. Así lo que antes daba bronca, ahora da risa y cada vez más risa. 
Cuando el humor gráfico argentino parecía extinto, el extinto monopolio se inmola entre carcajadas.


LA RISA DE NO SER





“Uno de mi calle me ha dicho que dice 
conocer un tipo que un día…”
J. M. Serrat


Quizá todo comenzó en aquel octubre huracanado de 2011, cuando la victoria aplastante de Cristina pulverizaba la feroz ofensiva iniciada por Clarín desde la crisis de los grandes terratenientes tres años antes. Esa fue, acaso, la primera gran carcajada.
Tres años de mentiras y de agravios, de campañas miserables con desfile de traidores. TN, Canal 13, Radio Mitre, diario Clarín, Nelson Castro, Inmorales Solá, Van der Koy, Fernandito Bravo más bravo que nunca, Lanata inflado hasta reventar, todos los medios todos, todos sus empleados todos, tres años con sus días y sus noches, y Cristina que contra viento y marea se alzaba con ese 55 por ciento que todavía les duele. La risa entonces duró días, semanas, meses…
La bronca volvió de a poco. La bronca que da sobre todo sentirse subestimado como lector, como persona adulta, por las campañas baratas y demasiado evidentes, por las mentiras grandes pero las desmentidas chiquititas; por la entrega, por la traición, por la indisimulable alegría que les produjo el secuestro de la Fragata Libertad en Ganha; por la ilusión que les inspira cada nuevo zarpazo de la diplomacia británica en las Malvinas; por todas las corridas cambiarias que desataban con sus tapas contra la economía de todos nosotros, por la gran esperanza que les supone todavía Paul Singer y sus fondos buitres… por la imperdonable indiferencia de llevarse puesto el país si con eso la dañan a Cristina… daban bronca, además de asco, y sed de justicia por Papel Prensa, por la nunca bien contada historia de los hijos adoptivos de Ernestina (y de Magnetto); por las maniobras con las AFJP, por el lavado de guita denunciado por el vicepresidente del JP Morgan, por el genocidio entero que encubrieron y aplaudieron… cada día más rabia daban, claro.
Pero antes del quebrantamiento es la soberbia, está en la Biblia.
Enceguecidos por la impotencia, llevados por el canto de sirenas de su propia desesperación, dispuestos a probarlo todo, despacio pero efectivamente, se perdieron por los caminos de una comicidad involuntaria que, como tal, no hace reír, sino que da risa y por eso es fatal.
En los hitos de esa historia acaso haya que registrar, fundacional, la pretensión desde ya desopilante de presentar a Lilita Carrió como “uno de los referentes políticos más serios de la Argentina” (Joaqu-Inmorales Solá, dixit). Pero tan serio referente apenas rascaría el uno por ciento de los votos en aquellas mismas elecciones de 2011. Una risa, sí. Luego repitieron tanto el chiste, que ya no causa gracia, y por ahí se deshilacha Lilita sin que le quede más nadie a quién denunciar al pedo…
Pero los chistes continuaron, la danza de los potenciales permitía todos los augurios, todas las sospechas, cualquier humorada, ya no hacían falta investigaciones ni pruebas, un rumor más o menos bien envuelto de “altas fuentes confiables” y rociado con muchos “allegados a” y todo por supuesto “hiperchequeado”, terminó por enloquecerlos, y en su espiral de odios, de miedos y mentiras, acabaron por morderse la cola ellos mismos desatando allí sí las carcajadas del público en general…
La metamorfosis no fue fácil. Por demasiado tiempo no dejaban en claro si hablaban en serio, o era todo joda. Las humoradas entrelazadas con las alarmas de un inminente Apocalipsis que sigue sin llegar (a no ser que gane Macri), desconcertaron al lector, que no sabía, ya, si reírse, llorar, o tirar el diario a la basura. El grueso del público se decidió por la tercera opción, y por eso hoy venden menos que en 1963, cuando el país no tenía ni la mitad de la población actual.
Cuando el agua alcanzó la cubierta, Magnetto, evidentemente, ordenó definir el perfil, y entonces sí por fin se lanzaron de lleno a un humor onda Búster Keaton: gesto inmutable, sustancia hilarante.
De allí, quizá, la idea de presentar al fiscal Alberto Nisman como un santo de la espada, mártir de su propia valentía, que así pagaba con su muerte el heroísmo de su misión... cuando en realidad se trataba de un botarate acomodado, un abogado inoperante que en diez años de investigar la causa AMIA, derrochó el mayor presupuesto de la Justicia y lo único que descubrió es que le gustaban de alma los ratones, los gatos y las trampas. Esa fue una risa triste, porque ellos son tristes, pero igual fue una risa, cómo no.
Pensemos hoy en el 18F, la marcha, los paraguas y el silencio, la lluvia, los fiscales y la oposición, y todo por Isidoro Cañones que se nos fue sin saludar…
A la par iban las disparatadas teorías que a diario pretendían resolver el misterio del baño cerrado, con teorías aún más disparatadas sobre conexiones terroristas que en menos de tres párrafos establecían entre Venezuela, Cuba, Irán, la antigua Checoseslovaquia, Júpiter, González Catán, y desde luego Al Qaeda, total es gratis. Eso también fue muy gracioso, nobleza obliga.
Ya en cambio la denuncia de la semana pasada contra Máximo Kirchner -que hasta La Nazión desmentía en simultáneo-, eso, bueno, ja… eso nos hizo pasar momentos que sólo Los Tres Chiflados en la plenitud de la infancia y después de un buen vaso de vino y soda.
A sólo 24 horas de anunciada la denuncia con título catástrofe, ya ni un recuadro la recordaba. Jajajaja, sí… y para mejor muchos de sus creyentes todavía la repetía, cuando ellos ya ni mu, jajaja, sí, cómo no: jajajajaja… y encima obligaron a Máximo a salir de su silencio y lo instalaron como candidato a nivel nacional, jajajaja… como quien se perfora los dos pies con el mismo tiro, jajajaja… una risa que da risa, claro que sí… (ver Con enemigos así…).
O ahora, esta semana, la carta abierta de Alfredo Leuco al Papa reclamándole que no reciba otra vez a Cristina, jojorojojó… qué demasiado… claro que al grito de “una carta abierta no se le niega nadie”, Leuco bien podría iniciar una serie y cartearse ya que está con el Dalai Lama y con Putin, con Mick Jagger y con Messí, total… jajajaja…
El diablo está en los detalles. Al pasar estos días por facebook captamos ese titular que aquí encabeza este post: “La hermana de un amigo de Echegaray…” Debajo todos los comentarios festejaban el chiste. Y claro. Para no reírse de eso, hay que ser por lo menos Héctor Magnetto.
Porque ahí sí la tristeza, la verdadera tragedia. Lo fatal. Lo irreparable.
Cuando un diario que se pretendía serio llega a dar risa sin quererlo, todo ha terminado. Todo. La credibilidad, el prestigio, la penetración en la opinión pública, su verdadero poder… ya todo es pólvora mojada. Todo.
Si sos Magnetto, ¿de qué vas a reírte?...
Porque eso sí que no se resuelve con cautelares, ni te lo arregla Lanata por más gracioso que se crea. Ja.
Qué risa. 



miércoles, 8 de abril de 2015

ESCRITOR X ESCRITOR - Hoy: Ezra Pound por Manuel Vicent...

ESCRITOR POR ESCRITOR


Aunque más no fuera por alentar o sostener o cuando menos celebrar esa magnífica fraternidad fuera del tiempo y del espacio que suscita la escritura entre escritores, aquí El Martiyo presenta esta sección que fija, recorta y comparte, en fragmentos preciosos, pedacitos de ese platónico amor de verdad desinteresado, de verdad espiritual, de verdad eterno… de verdad amor.
Escritor x escritor, como Destellos Ajenos, es un espacio inmejorablemente escrito, porque lo escriben los mejores, sólo que aquí los unos elevan a los otros elevándose así en prueba de una generosidad como la que soñaba don Antonio Machado, cuando “la monedita del alma, se pierde si no se da”.


ESCRITOR X ESCRITOR



Ezra Pound x Manuel Vicent:


Ezra Pound


“Se consideraba un hombre reducido a fragmentos e imaginaba el universo como un poema roto. Para recomponerlo lo reducía todo a poesía, su propia vida, las noticias de los periódicos, los datos de la economía, los episodios de la Biblia, las cotizaciones de Wall Street, los partes meteorológicos, la filosofía de Lao Tse, el carro de la basura, la gloria de los griegos y todos los desechos de la historia. Metabolizaba textos ajenos, aspiraba el detritus que el ganado humano iba dejando a su paso y convertía cada mínimo excremento en una punta de diamante, como si recogiera todo el material que había quedado fuera de la Divina Comedia para someterlo a ritmo interno y forma libre”.


(Manuel Vicent, fragmento de un artículo publicado por El País de España)



Manuel Vicent


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lunes, 6 de abril de 2015

DIEZ CONSEJOS PRÁCTICOS PARA LEER LOS DIARIOS, revistas y afines...

DECÁLOGO DEL LECTOR AVIVADO


  1. Antes que los titulares de un medio, lea siempre sus avisos. Si tiene Internet a mano, puede mejor informarse sobre la composición societaria del medio, lo cual le dará sin error su orientación política.
  2. Detecte y distinga, así fuera en un rápido giro o adjetivo, la opinión o el vaticinio, de lo que es información concreta.
  3. Ante cada información concreta, intente establecer la fuente citada, y revise si dicha fuente está de alguna forma asociada o enfrentada –política o económicamente- al medio que habla, o al hecho que se comenta. Si no consigue precisar la fuente, dude de la veracidad de la información.
  4. No fije en su mente como “información”, rumores, suposiciones y/o chismes. Cuando se tope con expresiones como “fuentes allegadas”, “un funcionario cercano a”, o cosas así, considérelas como lo que son: rumores, especulaciones, chismes, etc.
  5. Manténgase atento a cada potencial: habría, diría, sería, podría, etc. La falsa información, la intencionalidad política, lo que en periodismo se llama “pescado podrido”, suele envolverse así.
  6. Separe como la paja del trigo lo que son puras especulaciones subjetivas del autor de la nota, tipo “fulano querría”, “mengano piensa que”, “zutano intentaría”, etc. Nunca olvide que el cronista periodístico no es un narrador omnisciente que habita la mente de sus personajes. Nada que ver.
  7. La objetividad de un medio será siempre imposible, pero su coherencia no. Si saludan en un funcionario la misma actitud que critican en otro, es claro que están haciendo negocios, no periodismo.
  8. Nunca deje de sopesar en sus conclusiones, ante cada cosa que se dice, cuánto se calla con respecto al mismo tema. En los silencios de los medios, muchas veces, queda atrapada la verdad.
  9. Cuando una frase, enfoque o razonamiento se repite sistemáticamente en distintos articulistas de un mismo medio, o de medios asociados, no descarte la posibilidad de una campaña de prensa decidida más arriba, mucho más arriba del autor del artículo.
  10. Mantenga siempre presente el comportamiento histórico de cada medio en los distintos momentos del país. Y recuerde: especialmente en la Argentina, cuanto mayor es la trayectoria, más sospechoso es el medio. Una historia como la nuestra no se atraviesa impunemente.

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miércoles, 1 de abril de 2015

Clarín, Máximo, y la máxima de Clarín...


En un formidable cañonazo por la culata, ayer el Grupo Clarín instaló a nivel nacional la figura de Máximo Kirchner, posicionándolo como un dirigente lúcido, maduro, calmo, y promisorio. 
Querían hundirlo, y lo encumbraron; querían acabarlo, y se acabaron. 
¿Qué falló?



Con enemigos así…






Dicen que pertenece a don Vicente Leonidas Saadi la frase que su ahijado político Carlos Menem tanto repetía siempre: “en política, el que se calienta pierde”.
Ayer el Grupo Clarín llevó el axioma al bronce, para que nunca se borre de la memoria de los argentinos.
En un formidable cañonazo por la culata, ayer Clarín, con su monopólica fuerza, lanzó a nivel nacional –y muy exitosamente por cierto- la figura de Máximo Kirchner. Tan luego ellos, tan luego a él.
Quisieron hundirlo, y lo encumbraron. Pensaron acabarlo, y lo iniciaron.
Peor aún: quisieron hundirlo, y se hundieron; quisieron acabarlo, y se acabaron.
¿Qué falló?
En pocas horas voces opositoras, ya no oficialistas, hacían cola para pegarles. Jorge Asis los basureaba por twitter, “nabos”, les decía; Zlotogwiazda se indignaba por el “festival de potenciales” (Máximo dixit), mientras disecaba la noticia y no dejaba nada; Gustavo Noriega, antiká rabioso, desde La Once Diez –radio del gobierno de la Ciudad-, se agarraba la cabeza viendo la sombra siniestra del hijo de Néstor y Cristina cubrir ya toda la patria; mientras Hugo Alconoda Mon, desde La Nazión, recomendaba “cautela” porque la información estaba llena de “inconsistencias”, denunciando además que ellos ya la tenían desde 2011, pero debido a esas inconsistencias, la habían guardado.
A esa hora, de Clarín ya no quedaba nada. Por la mañana, Máximo había hablado con Víctor Hugo Morales en una repentina cadena nacional que proyectaba su voz allende los corazones. Con el correr de los minutos el papelón periodístico se volvía inolvidable por histórico, y ahora todo el país saludaba el saludable nacimiento político de Máximo Kirchner, un pura sangre robusto, firme, calmo, lúcido, y responsable de la organización juvenil más importante surgida durante la democracia moderna. Clarín no decía nada. Absortó, atónito, se miraba el agujero del propio balazo en el propio pie.
¿Qué falló?
Falló la aventura. La intrépida aventura que jamás en la historia del mundo diario alguno intentó.
La aventura emprendida en 1977, cuando a cambio de encubrir el genocidio, se adueñaron de Papel Prensa, y ya convertidos en monopolio, abandonaron la práctica esencial del oficio periodístico confiados para siempre en la prepotencia de su volumen. Una aventura asaz riesgosa, que tuvo su cuarto de hora –Menem, rendido, les entregó los canales y las radios para no terminar como Alfonsín-, pero que al cabo acaba así: El Grupo, sus productos, sin credibilidad ni prestigio; la marca y sus dueños bañados en sangre de genocidio; y el volumen aquel en cuya prepotencia confiaron, ya condenado a su reducción por una ley impulsada por el Ejecutivo, aprobada por el Congreso, y refrendada por la Corte Suprema de Justicia. Así acaba la aventura.
Hoy todo lo que vemos es la inercia de aquella mentira inmensa que no para de rodar cuesta abajo, y que más monstruosa se vuelve en su caída. Ni era un santo Nisman, ni era real su denuncia, ni Cristina es miembro de Al Qaeda, ni hay esas cuentas ahora, ni llueve cuando dicen que llueve…
Eso falló.
Olvidados del periodismo, confiados en su tamaño, hicieron de la mentira su mejor arma, y un día una demasiado grande, les explotó en las manos.
Y chau.
Y no quedó nada.
Quedó eso que vemos ahora: un diario al que ya no le creen ni los que le creen. 


domingo, 29 de marzo de 2015

LAS TAPITAS DE Clarín - Hoy 27/4/76: El Operativo Claridad y la quema de libros...

LAS TAPITAS DE Clarín


No hace mucho Clarín.com agregó un “atractivo” a su deslucido portal, que nos atrajo a nosotros también, y por eso saludamos al monopolio moribundo, no sin gratitud. Lo cortés no quita nada, suma.
Y lo saludamos con gratitud porque pese a que pretendieron restringir el recurso a un juego de autorreferencias personales, titulado desde el vamos “Mirá la tapa del día que naciste”; El Martiyo advirtió allí, en cambio, una maravillosa posibilidad de revisar, día por día, la historia argentina moderna a partir de la confesión de parte de uno de sus principales gestores: Clarín.





El 26 de abril de 1976, en el marco del Operativo Claridad del Ministerio de Cultura y Educación, se incinera una montaña de libros en el seno del Regimiento de Infantería Aeroptransporta de La Calera, Córdoba. Arden allí novelas de Gabriel García Márquez, poemarios de Pablo Neruda, etc. El comunicado que lo ordena, dice: "Se incinera esta documentación perniciosa que afecta al intelecto y a nuestra manera de ser cristiana, a fin de que no pueda seguir engañando a la juventud sobre nuestro más tradicional acervo espiritual: “Dios, Patria y Hogar”.
Al día siguiente, así titulaba el matutino que hoy tanto se preocupa por la cultura y la libertad de expresión.



27-4-76

sábado, 28 de marzo de 2015

LA SOLEDAD DE MASSA: ROMA NO PAGA TRAIDORES.


Tiempos veloces los tiempos argentinos, ayer nomás Sergio Massa se alzaba como la gran esperanza blanca de la Argentina llena de negros. Nacido en la UCD, ungido por Clarín, aunque surgido del oficialismo, Magnetto lo soñó la cuña del mismo palo que tanto iba a doler. Pero licuada en el Pro la UCR; el crédito de Tigre no les interesó más, y lo olvidaron. Hoy se hunde en las encuestas y en silencio, triste, solitario y banal.


¿Tabajaí?



"Roma no paga traidores".
Escipión 

Otra vez la triste historia de la modelito que en su sueño de protagonizar una novela, va y se acuesta con todos sus productores para que después los muy despiadados se queden con otra, y chau.
En su instante mejor, allá por el 2013, cuando los medios del miedo lo ungían victorioso, Sergio Massa creyó que de verdad había ganado algo. Que la traición al proyecto que lo había proyectado, que adoptar la forma del recipiente que Magnetto dictaba, por fin rendía sus frutos. Más habrá creído: habrá creído que Magnetto sabía. No sólo que lo quería.
Era tapa del gran diario día por medio, siempre sonriente, siempre promisorio, los periodistas de TN -tan aguerridos con el oficialismo-, de pronto con él se comportaban como auténticas alternadoras; y María Laura Santillán no le ladraba más.
Todo estaba bien.
La Argentina civilizada, ilustrada, la poderosa, la de los monopolios y la banca extranjera, la de Papel Prensa y el FMI, la que encubrió el genocidio y encumbró a Menem, la que probó con De la Rua y resolvió con Duhalde, ahora lo ungía a él: Sergio Massa.
Había llegado.
Narciso ahogado en esa pobre imagen propia, el querido Pepe Parada diría: “el problema de Sergio Massa, es que se creyó Sergio Massa”.
Disfrazado de pibe bueno lleno de nobles y nuevas intenciones; con su vocecita de Spinetta sin guitarra, y un repertorio de lugares comunes y eslóganes baratos, salió a cantar la canción que el público (de Magnetto) quería escuchar. Hizo fácil.
Se mostró comprensivo con los fondos buitres, con Inglaterra, con Occidente, con los pobres y los ricos, con Dios y con el Papa al mismo tiempo.
Joven maravilla, peleaba cual Robin sin Batman contra la corrupción de un gobierno que no sólo había integrado, sino que era su sola trayectoria. Magnetto vivaba.
Más TN, más Van der Koy más amable, más Inmorales Solá más amable todavía, María Laura Santillán, lejos de ladrarle, ahora le chupaba las botas cada vez que lo veía. No se podía pedir más. El protagónico era suyo. Podía sentir la victoria.
Pero Roma no paga traidores.
Verdad más antigua que la antigua Roma.
Porque un día inesperado la UCR se fundió con el Pro, y se fundió del todo; y de golpe Magneto ya tenía otro chico para su novela.
Todo, así, de golpe, había terminado.
El sueño de una noche de verano de ser el Kennedy argentino sin más apoyo que Clarín y los country de Tigre, le explotaba en la cara como un chasco barato.
Adiós presidencia de la Nación, adiós historia, adiós María Laura Santillán.
A manera de treinta dineros por los servicios prestados, los medios del miedo todavía le dan espacio en sus noticieros, sus cámaras algo muestran de las andanzas de Robin lejos de ciudad Gótica, acompañado aquí, y allá, de unas cuantas personas, que –no sin piedad- los medios del miedo se abstienen de contar. Algo es algo.
Pero nada nuevo.
Otra vez la triste historia de la modelo que en su sueño de protagonizar una novela, se acuesta con todos sus productores, para que después los muy hijos de puta se queden con otra, y chau.
Conocedor del ambiente y sus trastiendas, El Martiyo está en condiciones de afirmar que más de uno de esos hijos de puta, debe estar diciendo ahora: “que se joda por boluda”.  

sábado, 21 de marzo de 2015

LA NUEVA ALIANZA: EL REGRESO DE FRANKESTEIN


Con las bendiciones del presidente eyecto Fernando De La Rua, y del no menos abyecto Domingo Cavallo, y una vez más cosida de apuro con los restos partidarios de los oportunistas de siempre; la Nueva Alianza marca el regreso de un sueño eterno: vencer al peronismo.
Después que Dios te ayude.



EL CARTERO LLAMA DOS VECES 

Lo llaman El Bobo, pero su gobierno mató 39 personas en dos días. 



Rendidos ante la cruda verdad, sin nada nuevo que ofrecer, volvieron a juntarse.
Casi los mismos nombres –la Bullrich, Carrió, Lopérfido, Cavallo-, y exactamente los mismos intereses –la Rural, Clarín, la banca financiera internacional, la Embajada-. All together now. La monstruosa alianza que dinamitó el país en 2001, está de regreso. Cuidado: no es un chiste por mucho que lo parezca.
Hoy como ayer, cosida de apuro con los restos partidarios de los oportunistas de siempre, el frankestein electoral que sembrara el horror con su helicóptero, su Cavallo y sus 39 muertos; allí se levanta de su sepulcro, y vuelve a andar. Brrrr…
Como si fuera una novedad, ahora portan la cara de Mauricio Macri, quien allí esplende como Nerón en Roma, alumbrado por las mismas llamas que incendian la UCR. Los infaltables radicales de todo fracaso, celebraron el acuerdo como quien cierra con un gran error cien años de grandes errores. Y entre ambos, la Carrió, jefa ideológica del uno por ciento del electorado, bomba de tiempo de cualquier rejunte.     
El presidente eyecto Fernando de la Rua, ya les dio su bendición. Y el no menos abyecto Domingo Cavallo, también. Su alegría desbordó los muchos esfuerzos que hicieron sus socios por ocultarlo. Ellos los de entonces, siguen siendo los mismos. Están de regreso.

Hoy como ayer, no los convoca una ideología, ni el programa de gobierno del que todavía carecen, ni mucho menos reparan en doctrinas que tampoco tienen u olvidaron, nada de eso: no los une el amor, sino el espanto. Odian al peronismo, y eso es todo.
Y no temen ganar. Están preparados para la peregrina posibilidad. No tendrán proyectos, planes, ideas ni programas, pero tampoco los precisan. Bastará con atravesar los cuatro años de su gobierno echándole la culpa al gobierno anterior. Es fácil, los grandes medios acompañarán, y está la historia para respaldarlos.
Entre 1955 y 1973, hicieron lo mismo. Durante casi dos décadas decadentes, la impericia general era explicada así: Perón, el peronismo, los peronistas, habían arruinado a tal punto el país, que ya mejor tratarlo como a un muerto. Se obviaba el futuro, se lloraba el presente por culpa del pasado. Todo era ayer atroz, irremediable. Tango sin fin.
Ahora harían lo mismo. Ya lo avisan. Que el país queda en una situación muy complicada, y bla blá. Es todo lo que tienen: bla blá. Lo que tuvieron siempre, por eso al cabo de aquellas dos decadentes décadas, lo fueron a buscar, viejo y cansado, a Madrid.
Si el país no fuera un barco en el que viajamos todos, hasta sería divertido verlos ganar. Repetir paso a paso la entrega y el desvarío, mirar cómo se les escapan los índices de desempleo, escucharlos explicar lo inexplicable, ver cómo uno por uno clausuran todos los planes de ayuda social, así como entonces les bajaban el sueldo a los jubilados para pagarles a los grandes bancos extranjeros… y tragar pochoclo mirando cómo se deshacen día a día, cómo les renuncian los vicepresidentes y se les quiebran los ministros; cómo les tiran con la montada a las Madres de Plaza de Mayo, cómo los bancos se quedan con la guita de la gente, cómo ejecutan 39 personas en dos días, y cómo se los lleva, por fin, un helicóptero. Sí, serían cómicos si no fueran tan peligrosos…
Pero son ese monstruo hecho con restos de muertos que en vida también fueron terribles. Son el regreso de aquel frankestein electoral que casi nos borra del mapa. Ningún chiste. Cuidado.


jueves, 19 de marzo de 2015

CASO NISMAN: OTRA DE PIRATAS...

Apurados por el odio a Cristina, Magnetto y sus muchachos ya hablaban con el papa Francisco para canonizar al fiscal Nisman sin mayores trámites.
Pero otra vez la realidad no supo acompañarlos. Todos los días nuevos datos y más fotos revelan a un hombre que -dijeran Los Auténticos Decadentes- vivía entre “patines y levantes, programas todo el día, una agenda secreta, con una doble vida”

SOMOS LOS PIRATAS





“Toda una vida fiel,
al gato y a las trampas”.
Los Auténticos Decadentes.




Nadie es mejor porque se muere.
Y otra cosa: eso de que no hay que investigar a la víctima es un viejo eslogan estupido inventado tan luego por el muerto de Bernardo Neustadt cuando el asesinato de María Soledad Morales se volvió funcional para el gobierno de Carlos Menem.
Siempre hay que investigar a la víctima. No hay un camino mejor para llegar al victimario. ¿A quién se le ocurre no querer saber dónde iba, con quién se juntaba, qué hacía, cómo se portaba el muerto, eh?... Al muerto de Bernardo Neustadt, nada más.
Sin embargo no. Con renovado énfasis, jóvenes panelistas opositores, indignados políticos ídem, y otros concursantes del 18F, atropellados por la verdad, infantilmente se tapan los oídos mientras gritan porque no quieren saber, no quieren ver ni quieren oir qué pedazo de patético tarambana estaban a punto de canonizar.
De pronto el nuevo santo de la espada era un viejo demonio de la noche admirado incluso hasta por Guillermo Coppola, pirata por antonomasia. Chicas, risas, viajes, fiestas. Viva la pepa. Hay fotos. Muchas fotos. Cada vez más.
De pronto el íntimo amigo que le prestó el revólver que lo mata, era más bien un testaferro que le pagaba para tener trabajo, mientras lo ayudaba a lavar guita, y que ahora prende el ventilador harto de encubrir a su buen amigo Alberto que mirá en qué quilombo lo metió... ¡A tomar por culo, Alberto!...
Porque de pronto resulta que el valiente fiscal lavaba dinero, malversaba fondos públicos, mantenía y explotaba ñoquis, practicaba el cohecho, y de la AMIA ni hablar. Diez años, y nada. Un tiro en la cabeza.
A todo esto su ex esposa la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, que tan dramáticamente irrumpiera en la pantalla chica argentina pidiendo prudencia a los unos y los otros; de pronto reparte gacetillas, fotos, hipótesis y pericias paralelas mientras impide otras oficiales y pide silencio y sale a hablar, y todo al mismo tiempo.
Como una burla siniestra de la suerte, vuelven travestidas las imágenes del 18F, aquella marcha de paraguas sin propuestas y en silencio, ahora ganan con los días un brillo distinto, una pátina cómica que recuerda con tristeza la fuerza que todavía tienen los grandes medios para vender gato por liebre.    
Sus participantes, que aquella tarde se mojaron tanto y tan al pedo, ahora, ante los hechos, ¿qué pueden hacer?... Taparse los oídos, cerrar los ojos, gritar bien fuerte “no toquen al muerto”.
Y es lógico.
Porque en cada foto de Nisman de joda con sus chicas; en cada nueva revelación de su fiel Lagomarsino; en cada nuevo paso de su dolida ex esposa; ellos ven un dedo que los señala cagándose de risa.
No, mejor no hablar del muerto.
No rindió lo que se esperaba. Apurados por el odio a Cristina, ungieron mártir a un pirata digno de Los Auténticos Decadentes.
Sí, mejor no investigar a la víctima.
Y no mojarse más al pedo por culpa de Magnetto.


"No tenemos vacaciones, ni feriados"...

sábado, 28 de febrero de 2015

MUERTO NISMAN, VIVA BOUDOU…


Cuando la fiesta de la oposición alcanzaba su clímax, el juez Daniel Rafecas les cortó la música de golpe: Cristina no era la asesina de Nisman, ni tampoco su gobierno es una célula de Al Qaeda. Un golpe durísimo para los medios del miedo, que por 24 horas tartamudearon su desconcierto sin conseguir siquiera explicar de qué color era un vestido azul.
Por suerte siempre está Boudou para salvarlos.


AMADO AMADO





La resolución del juez Daniel Rafecas ante la denuncia contra la presidenta elaborada por el fiscal Alberto Nisman, -aunque presentada finalmente por su colega Gerardo Pollicitas (con la misma fe con que se juega al 37 en la ruleta)-, cayó como un corte de luz en pleno festejo.
La oposición -con sus periodistas al frente, y sus políticos detrás-, llevaba ya más de un mes pregonando sin decirlo la culpabilidad del gobierno en la muerte de Nisman. Palabras más, palabras menos, Cristina lo había asesinado.
Los móviles estaban a la vista –la verdad no, la verdad todo lo contrario, pero a la oposición qué le importa la verdad-: Nisman había descubierto la pertenencia de Cristina, y de su canciller, al terrorismo islámico. Palabras más, palabras menos. Así las cosas, sencillamente, según los panelistas de la oposición -cuyos políticos repiten obedientes-no quedaba otra, claro, que matarlo. Berni borraría las huellas, y Aníbal Fernández enterraría el cadáver con la ayuda de Capitanich y Kicillof, como hacían Ray Lliota y De Niro en Buenos muchachos. Todo cerraba. La fiesta comenzó.
Una marcha contra el gobierno, marcó su apogeo el miércoles 18. Aunque bajo la lluvia y sin propuestas –porque propuestas no hay-, un grupo de fiscales –confiados en su anonimato, y de la mano de Magnetto-, la convocó y la encabezaba. Y allí los políticos de la oposición –siempre atrás, siempre escondidos-, tocaron el cielo con las manos, por un instante propia la multitud ajena. (Ver El silencio de las cacerolas).
Horas de gloria, cómo no.
Ya no hacía falta más nada, Nisman lo era todo.
Su inmolación, su valiente muerte en manos de un gobierno ya por completo desbocado, acorralado, desesperado al punto tal de salir a asesinar fiscales… Fiscales que por fin se levantaban, levantando así la última esperanza de acabar con esta dictadura, de encontrar algo mejor que Macri, Massa, Carrió, Binner, y los inútiles de siempre…
¡Por fin el Poder Judicial llegaba sobre la hora como la caballería para salvar al gran pueblo argentino que tiene Pinamar lleno de negros!… ¡Por fin la Justicia sería justicia!… Otra que la consagración de la primavera.
No podía pedirse más.
Cristina sería fusilada.
Y no.
De repente no, simplemente no.
De repente Rafecas va y les corta la luz, y se acaba la música, el dancing se detiene, y todo es silencio, desconcierto... Pasmo… ¡¿Pero qué mierda pasa aquí?!...
Por más de 24 horas los medios del miedo farfullaron palabras más, palabras menos, pero palabras apenas. Ya no completaban una frase, ni hablar de un pensamiento, el tartamudeo se hacía moda: la Justicia de la que esperaban tanto, de pronto les escupía la cara… ¿Pero entonces para qué fuimos a la marcha, eh?... Y Cristina, entonces… ¿no sería fusilada?...         
Decepción, dolor, espanto.
La resolución de Rafecas no sólo reduce la denuncia de Nisman a un esfuerzo impropio de un estudiante, sino que para colmo destaca la acción del gobierno en la causa AMIA, y recuerda que Nisman, encima, decía lo mismo.
Pero Nisman ya no importa, Nisman ya no sirve. No lo mató Cristina, y esto lo vuelve inútil. Como un barco de piedra, su caso ya empezó a hundirse hacia el fondo del olvido de las páginas interiores de los medios que, apenas ayer, se rasgaban las vestiduras con sólo mencionarlo.
Con los reflejos de un mueble –o de un contendiente muy golpeado-, Clarín y sus ecos incontables demoraron más de 24 horas en reaccionar y contragolpear… Pero de su galera exhausta ya no pudieron sacar otra cosa, otra vez, que el viejo truco de Ciccone y Boudou.  
Porque ahí sí, ojo, ahí un día, la oposición –y no sólo sus periodistas, sus políticos también- promete, por fin, acertar una. Un día. Seguro. (Bueno, casi seguro)…
Mientras tanto por qué no preguntarse -como Julio Cobos entre otros-, si ese vestido que vemos es azul y negro, o dorado y blanco… o verde podrido, como quedaron todos... 


sábado, 21 de febrero de 2015

A FALTA DE IDEAS, BUENOS SON NISMAN…



El último miércoles 150 mil porteños (según informan Clarín y La Nazión) marcharon por el centro de Buenos Aires bajo la lluvia y en silencio, expresando así –entre la lluvia y el silencio- la tristeza y la impotencia de no tener en quién creer.
 Los convocaba un grupo de fiscales cuya mayor virtud es ser desconocidos por sus convocados. 
Detrás y escondidos, perdidos y camuflados de ciudadanos comunes, los referentes de la oposición, aún más callados, pero contentos. 
A falta de ideas...



EL SILENCIO DE LAS CACEROLAS

Patricia Bullrich: que la alegría por el odio a Cristina,
no opaque la tristeza por Nisman




A meses –minutos- de las próximas presidenciales, el único programa de gobierno que se conoce, el único proyecto de país –con sustento ideológico y doctrinario-, es el del oficialismo. La oposición, en cambio... allí va: marcha callada y escondida en el fondo del resentimiento y la impotencia de los que sólo saben qué no votarán, pero no qué votarán. Sin embargo se los vio felices, ocultos bajo sus paraguas, pero locos de contentos: por un minuto propia la multitud ajena... 
El Martiyo sigue con atención las declaraciones de los referentes de esa oposición. Busca descifrar, en el entramado de lugares comunes y
La Donda y Binner: chochos y de marcha.
promesas de manual que los caracteriza; sus propuestas, sus planes, una idea. Pero ya sólo hablan del caso Nisman. Para eso los consultan, claro. Y ellos van y hablan, más bien. De otra forma el público podría olvidarlos. 
Critican, previsibles, a Cristina, y a todo su gobierno por todo lo que hace y deja de hacer. Y por todo lo que hizo, y dejó de hacer, y por todo lo que hará, y no. Cantan la canción que quieren escuchar los que no quieren a Cristina, pero a ellos tampoco. En los medios funcionales a los fondos buitres y sus secuaces, un coro de panelistas les da la razón, y eso es todo.
Ni una idea, ni un proyecto, ni una respuesta clara a la hora de explicar cómo harán, por ejemplo, para mantener la AUH y las jubilaciones más altas de la región, sin tocarles el culo a los intereses de las corporaciones que financian y apoyan, tan luego, sus candidaturas. Mejor no hablar de ciertas cosas. 
Piden justicia a los gritos, pero no para todos, para la causa Papel Prensa, por ejemplo, no. De eso tampoco se habla. 
De pronto son todos detectives listos para esclarecer la muerte de Nisman, a cambio de un voto. Y eso es todo. 
Encendidos, todavía alardean de una victoria en las últimas legislativas, pero al mismo tiempo lloran la supremacía parlamentaria del oficialismo, sin terminar de explicar cómo fue que perdieron esa victoria de la que tanto alardean. Todo les sale mal.  
Gil Lavedra: ¡mejor no sirve!
Forman, deforman, fundan y funden frentes y alianzas que dan risa cuando no pena. O miedo. Tejen como pueden el crochet de votos multicolor que el odio a Cristina les prodigue. Se juntan y se rejuntan, se abrazan y se acusan, de narcos, de traidores, de boludos. Sin futuro por delante, adoptan la forma del recipiente diario que los contiene, y así se diluyen en la coyuntura invocando hoy los mismos principios que negaban ayer, y viceversa. Eso es todo.
La vieja Unión Democrática, no se entrega. De pronto los troskos marchan con la Sociedad Rural, y la izquierda cierra filas con Mauricio Macri. Todo vale cuando nada sirve.
Y la Carrió, que va y viene revoleando denuncias como un trompo envenenado…
Y De Narváez, que resucita como buen pescador que oye el río revuelto.
Y Massa, que se hace el tucumano, el cordobés, el bueno… pero que rebota sin solución contra los límites estrechos de los countrys de Tigre.
Y Pino, ora abrazado a Mariano Grondona, ora –ahora- a Sergio Massa...
Y Binner, sus fotos con Magnetto, su apoyo a Capriles, su expulsión del foro de San Pablo, sus vestigios…
Eso es todo.
Una marcha callada por el centro de Buenos Aires detrás de unos fiscales en los que sólo confían quienes no los conocen. 
Y la lluvia, y el silencio.
Y nada más. 
Ya no rompen sus cacerolas.
Ya saben que llaman a nadie.