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miércoles, 17 de agosto de 2016

MACRI, MAGNETTO, MASSA: LA ARGENTINA DE M…


En la línea "paranoia o percepción", nos preguntamos: ¿Macri es el plan B de Magnetto, y Massa el A?
El hombre sin voz dueño de todas las voces está dispuesto a bajar a Macri si el pueblo se olvida de Cristina y arregla por Massa. Es su mejor oferta. Una democracia moderada, que no afecte los intereses de las corporaciones y que mantenga al pueblo en paz, o por lo menos en silencio, agobiado y confuso. Tal el sueño de Magnetto.


UNA ARGENTINA DE MIERDA

 "Manifestación", 1934.  Antonio Berni.


Para quienes todavía dudan del poder casi absoluto del contador Héctor Magnetto y su fabulosa fábrica de realidades, baste recordar que logró lo imposible: Mauricio Macri presidente.
Bisutería política subastada como una joya legítima.
Una figura cuyo nombre y familia remiten directamente al saqueo del Estado, a la dictadura, al menemismo, al contrabando agravado, a las escuchas ilegales, al oscuro mundo del fútbol en sus años más oscuros; un candidato sin carisma, sin formación y sin oratoria, fue convertido en presidente por la fuerza de un monopolio mediático como no hay dos en el mundo, y cuyo dueño y cerebro es él: el contador Héctor Magnetto.
Tan grande es su poder que no sólo pudo convertir en presidente a MM, sino que al cabo de ocho meses de ininterrumpidos desastres económicos, delitos flagrantes, desvaríos políticos y represión sistemática, todavía lo mantiene en su cargo.
¿Qué hubiera pasado si le encontraban a Cristina empresas off-shore en Panamá y cuentas con millones de dólares no declarados?... ¿Cuánto hubiera durado Cristina con una inflación del 45%, y luego de duplicar la deuda externa y triplicar el déficit fiscal?... ¿Hasta dónde hubiesen llegado los gritos de Clarín-La Nazión si en sólo ocho meses cinco millones de personas hubieran caído en la pobreza?... ¿Y si reprimía jubilados?... Lanata se hubiera inmolado bañado en nafta con tal de incendiar el país.
Hoy esas mismas voces callan, explican, justifican, encubren.
La pregunta es: ¿Hasta cuándo, hasta dónde?
La respuesta es fácil: hasta que les convenga, hasta que les sirva.
Para Magnetto Macri es tan descartable como cualquiera de los presidentes que ya le sirvieron. Una primera fase del proceso M. Hace el trabajo sucio de venganza y destrucción a costa de su propia imagen, de su escaso capital político. Cumplirá su parte, y cuando no aguante más, cuando ya no le sirva…
La pregunta entonces es: ¿Es Macri el plan B de Magnetto, y Massa el A?...
Aquí ya la respuesta es más incierta… sin embargo hay pistas.  
Como quien acelera en la arena, Macri y su gobierno se hunden en su propia política cuyos resultados hasta el momento resultan alarmantes porque resultan desastrosos.
El desconcierto y la desconfianza que levantan entre empresarios locales, inversores extranjeros y analistas de toda procedencia; el descontento social que suena a bola de nieve que baja y se viene; el ruido a rotas armonías que empieza a oírse desde el interior del espacio político del gobierno, y más aún: en su propio gabinete; hablan de una realidad que no augura alegrías, y que se recalienta al fuego de la lucha por el tarifazo, donde se enfrentan las tres grandes fuerzas del gobierno, la Corte Suprema, y la población.  
En dicho escenario se vio cruzar las pantallas argentinas al superboy Sergio Massa, estelar y recio, con su capa desplegada al viento y su gran M en el pecho amenazando al ministro Aranguren con la fuerza pública.
¿Qué hubiese ocurrido de haberlo hecho Cristina, jefa en tal caso del frente opositor mayoritario?... ¿Hubiera sobrevivido a Magnetto y sus lanatas?...
La respuesta es obvia, y la conclusión más todavía: si Massa ataca a Macri, es porque Magnetto quiere.
¿La idea es devastar con Macri, para coronar con Massa?...
En un vertiginoso ejercicio de imaginación, intentemos soñar el sueño de Magnetto.
Detonadas por simpatía las políticas recesivas en marcha, arrasado ya por completo el país, destruida su industria, el comercio, extinguido el consumo, desatado el caos en la línea 2001 –si hay muertos mejor-, una de dos, o ambas continuadas: el estado de sitio que venimos advirtiendo (ver El delirio posible), con el cual terminar de limpiar los últimos escollos opositores; y ya tendida la mesa y resuelto el menú fijo, el pueblo argentino, exhausto por la crisis generada, aceptaría la mejor propuesta que Magnetto está dispuesto a hacerle: Massa.
Massa o nada.
Una mirada más o menos atenta a cualquiera de sus incontables medios, revela el cuidado que tienen con el crédito de Nordelta, siempre sonriente en sus apariciones, siempre oportuno, pujante pero sensato, dispuesto a dar gobernabilidad en las dos cámaras del Congreso, pero firme junto al pueblo ante las cámaras de la televisión.
Desatada por fin la tormenta que ahora se organiza, las mil voces del hombre sin voz nos explicarían entonces que es Massa o nada. Los portales, los diarios, las radios, la tele, Tinelli, Lanata, Nelson Castro, el  hijo de Mauro Viale, Santiaguito del Moro y Firulete también. 24 por 24 repitiendo lo mismo. Que debemos asumir nuestro destino miserable, que nos olvidemos no sólo de Cristina, sino, y sobre todo, de las políticas distributivas, del Estado protector, de los derechos humanos, de la integración con Latinoamérica, de cualquier bienestar, de toda fiesta, y más que nada, de combatir monopolios mediáticos que se adueñan del país y de las vidas de sus habitantes. El menú lo decide el chef, y el chef dice “Massa”.
Para entonces el peronismo sería roto.
El kirchnerismo estaría reducido a su núcleo duro, suerte de troskismo peronista atascado por su propio purismo y ahogado bajo un diluvio de acusaciones, denuncias, imputaciones y desmentidas.
Los burócratas del Justicialismo, en cambio, no dudarían: Cristina nunca los quiso, y Massa en cambio agarra cualquier cosa.
Los vestigios del radicalismo, una vez más obedecerían a Magnetto, como vienen haciendo desde que comenzaron su autodestrucción completa.
Los jefes sindicales volverían a preguntar qué hay para ellos.
La Alianza Cambiemos habría reventado por el aire como su versión anterior, pero sus esquirlas individuales –Melconian, Prat Gay, Sturzeneger y asociados-, se clavarían en el sistema y seguirían como hasta ahora. Habría, claro, un “gran clima de negocios”.
Macri cumpliría su viejo sueño de mudarse a Italia.
Elisa Carrió los denunciaría a todos, pero siempre desde TN.
Cristina sería encerrada en Guantánamo.
El pueblo se callaría de una vez por todas.
Es el sueño de Magnetto: una Argentina de mierda.

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