////// Año XVIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Prefiero ser martillo que yunque", Julio Popper ///

sábado, 27 de octubre de 2018

EL MARTIYO: DIEZ AÑOS DE PERIODISMO INDEPENDIENTE (ma´qué TN)…




A mediados de 2008 los sospechosos de siempre (la Sociedad Rural, los grandes medios, los sectores más reaccionarios de la Iglesia y las Fuerzas Armadas, la derecha de siempre, y desde luego la Embajada Norteamericana), una vez más intentaron un golpe de estado en la Argentina. La noticia no era esa: la noticia era que por primera vez las masas sin jardines ni macetas, salían en defensa de lo que creían “el campo”. 
Semejante confusión tenía un culpable: los grandes medios, el grupo Papel prensa, lo que nos gusta resumir como: Clarín, lo que es, supone y oculta. Decididos a enfrentarlos, hicimos de nuestra herramienta un arma. 
Nacía El Martiyo.


Las Jornadas de Octubre



"Prefiero ser martillo que yunque".
Julio Popper


El 4 de octubre del año 2008 El Martiyo irrumpía en el universo virtual.
Entonces se llamaba El Martillo y aparecía en la comunidad de Clarín.blogs, dispuesto a ser la quinta columna que los mordiera por dentro. Aquella convivencia se fue tensando a tal punto, que dos años después, el día que murió Néstor Kirchner, decidimos clonarnos en la comunidad Blogger ya bajo el nombre de El Martiyo. Apenas el 11 de noviembre, quince días más tarde, Clarín nos censuraba y nos clausuraba condecorándonos a la vez con la frase que hoy nos encabeza como una medalla: BLOG DISTINGUIDO POR EL GRUPO CLARÍN CON LA EXPULSIÓN Y PROHIBICIÓN ABSOLUTA EN SU COMUNIDAD, JAJÁ.
Nos gusta pensar que El Martiyo nació en octubre, como el peronismo, el 4 El Martillo, el 27 El Martiyo. Así que tomamos el año del primero y la fecha del segundo, para conmemorar hoy su primera década de periodismo de verdad independiente, libre, sin anunciantes ni patrones, sin intermediarios mercantiles entre mis ansias y mis lectores. Como si fuera posible la felicidad.
Por aquellos mismos días de 2008 nacía también el programa de la Televisión Pública 678. Vale mencionarlo porque en el fondo teníamos el mismo origen, las mismas necesidades, el mismo objetivo: denunciar, o más bien revelar la dinámica de la manufacturación de la realidad del periodismo hegemónico. Eso que nos jactamos de haber bautizado: el periodismo industrial.
Eran los días cuando la misma argentina que más tarde alucinaría en Macri al arcángel Gabriel, entonces le colgaba las patillas de San Martín al insustancial Cleto Clobos, hoy extinto político.
Pero la sorpresa no estaba, desde luego, en la traición de un radical asustadizo, ni mucho menos en la sempiterna codicia de la viejísima Sociedad Rural, ni en los cuatro machos del agraonegocio y su rancia oligarquía terrateniente, ni en la voracidad sanguinaria del Grupo Papel Prensa. La sorpresa, la única y grande, fueron aquellas multitudes sin macetas ni jardines que de pronto salieron a defender “al campo”.
Por primera vez desde no recordaban cuándo un gobierno nacional y popular los protegía y enfrentaba a los poderes concentrados en beneficio de las grandes mayorías, y sin embargo… Algo andaba mal, muy mal, y para mí, y no sólo para mí, el nudo del problema era Clarín, lo que es, supone y oculta.
Entonces por algunas semanas Magnetto & Co. alcanzaron el dominio de la situación nacional. Promovieron y celebraron el corte de rutas, el desabastecimiento, la confusión y la injuria, encubrieron el lock-out patronal como alguna vez el genocidio, y al fin, por un voto, lograron quebrar la voluntad del Gobierno.
A punto estuvieron de disponer su caída.
Fue una demostración de poder inédita, que bien supieron ocultar detrás de los títeres de la hora: el desdentado De Angelis, el bárbaro Hugo Biolcatti, la infaltable Carrió, Cobitos… Días de gloria cuando Magnetto todavía conseguía esconderse detrás de cualquier arbusto. Pero la victoria era suya, y lo sabia. Nunca había llegado tan alto, tan hondo. Era el mediodía de Clarín. Comenzaba su lento declinar hacia el ocaso.
Kirchner le preguntaba entonces si estaba “nerviosho”.
Se acuñaba y multiplicaba el eslogan Clarín Miente.
Nacía 678.
Nacían El Martiyo y tantos otros blogs y portales dispuestos a la tarea urgente de incendiar la caverna de Platón, de revelar el lado oscuro de la industria periodística argentina. De enfrentar al ventrílocuo y no perder más tiempo con muñecos.
De eso se trata El Martiyo, un blog argentino, hecho por un argentino, escrito en argentino, y dirigido a todos los argentinos de cualquier nacionalidad que fueran.
Urgidos por la urgencia, nunca nos planteamos un periodismo informativo o de investigación, eso lo dejamos para El Martiyo Plus. Aquí preferimos encuadrarnos en lo que nos gusta llamar periodismo de barricada, asentado en una serie de sobreentendidos, siempre cuidando la información consignada, pero sin pretensiones de objetividad porque elegimos la honestidad, y, pese a ser un blog unipersonal, ya de movida adoptamos la primera persona del plural para no abjurar de las responsabilidades que a todos nos caben por este mundo que supimos conseguir. Y por el cual instauramos la sección Mundo Mundial.
Porque como somos argentinos, ningún tema nos es ajeno. La política, el fútbol, el amor, la guerra, el arte, la música, el cine, las chicas, y sobre todo la Argentina, por eso nuestra sección más copiosa es La Patria Escrita.
Para que no falte el humor surgieron las secciones Anékdotas (“chiste” en griego moderno), Destellos Apócrifos, Aforismos, Los chistes de Perón y Los chistes de Borges, en una especie de contrapunto ideal entre esa Argentina posible, aunque imposible.
Nos permitimos la profecía en nuestra sección Europa en Guerra, donde advertíamos entonces lo que vemos hoy.
Pero en el fragor de la batalla, no olvidamos la canción. Nuestro objetivo siempre fue Clarín, lo que es, supone y oculta. Su historia (Papel Prensa, el genocidio encubierto, las AFJP, la fuga de divisas, le pesificación a costa de todos nosotros), su prepotencia monopólica, sus inciertos propietarios (Goldman Suchs, Barton Group), los  delitos de lesa humanidad de sus distinguidos directores: Bartolomé Mitre, Héctor Magnetto, Ernestina Herrera de Noble, la historia de sus hijos sin resolverse todavía… Golpeamos donde más les dolía y desde su propia comunidad… Entonces desplegamos nuestras secciones Medios Medios, La guerra con DOS medios, y El Martiyo contra Clarín, crónicas de algunas batallas muy puntuales; y desde luego, La Patria Escrita.
Para dar testimonio directo de algunos procedimientos habituales y repugnantes del periodismo industrial, nos inmolamos en nuestra sección Memorias de un mercenario (breves relatos de mis días de plomo).
Colorín colorado, la mañana del 11 de noviembre de 2010 Clarín nos clausuraba El Martillo: this blog has been archived or suspended, decía el cartelito en inglés, los muy cipayos…
Conocedores del Grupo -por dentro y por fuera-, quince días antes, precavidos, inaugurábamos El Martiyo con un posteo casi en crudo, urgente, sin arabescos ni copetes ni fotos y rápidamente titulado MURIÓ NÉSTOR KIRCHNER. Abajo Blogger consigna la fecha y la hora de su publicación: 27 de octubre, 15.40. Hora de afinar la resistencia.
Mucha web corrió desde entonces, desde aquél octubre de El Martillo y ese otro de El Martiyo. Diez años, mucha web…
En cuanto a nuestra guerra con el Grupo… A la luz de la actualidad podría pensarse en una inmensa derrota: Magnetto maneja la Corte Suprema y el Poder Ejecutivo, y el Grupo se convirtió en la empresa más grande del país, y el mayor conglomerado periodístico de la región, sí… Pero la victoria es nuestra: el diario, la marca, su prestigio periodístico, ya no existe.
Pagaron su codicia con los restos de su credibilidad. Ya nadie, ni los propios lo citan sin disculparse antes; vende menos que en 1963 cuando el país tenía 15 millones de habitantes, su edición digital sigue sin dar ganancias, Lanata pierde con Mirko, el eslogan de TN “periodismo independiente” se ha vuelto un chiste en sí mismo, y no hay político que al menos en público no luche por despegarse del nombre de Héctor Magnetto. Crecieron mucho, sí… pero hoy son sólo negocios, periodismo cero.
Periodismo es El Martiyo.
Periodismo libre, independiente de verdad.
Diez años.
LTA, Clarín.



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