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miércoles, 13 de abril de 2016

CRISTINA: EL REGRESO Y LA GLORIA




Con la potencia histórica que la caracteriza, y una iniciativa política que la Alianza actual no ha mostrado en cuatro meses de gobierno, Cristina volvió y retomó en una mañana la conducción de su pueblo y del país. Ante una multitud que superó por mucho los peores temores oficiales, en cadena involuntaria para todo el país, en un discurso pleno de sentido político, histórico y social, marcó un antes y un después para el gobierno de Macri.


FIN DE CICLO




Y un día volvió Cristina. 
En un formidable cañonazo por la culata sus propios enemigos la trajeron de vuelta, la arrancaron de su retiro como si el mismo ruido de su absoluto silencio no los dejara dormir, y fueron y la despertaron y despertaron a su pueblo. Y lo que empezó como un ataque, como un golpe de gracia a su odiada figura, terminó en eso: en un formidable, histórico cañonazo por la culata.
Adentro presentó un escrito que redujo al juez Bonadío a un mediocre leguleyo que ya nadie respalda ni respeta, y afuera dialogó con esa multitud frente a la cual Mauricio Macri resulta inconcebible, a no ser bailando como un avestruz.
Con un discurso improvisado –sin leer, ni tartamudear-, cargado de sustancia política, histórica y social, frente una masa varias mayor que los mayores temores del gobierno, Cristina Kirchner, en términos virtuales, en poco más de una hora, al frente de su pueblo, retomó esta mañana la conducción del país.
Bajo una lluvia que no le importaba a nadie repasó la historia de las distintas encarnaciones del movimiento nacional y popular, y sus correspondientes persecuciones, y los no menos correspondientes encubrimientos de la prensa grande, siempre de acuerdo con los poderes concentrados (concentrados en limar tus derechos).
Con nitidez y contundencia refirió la velocidad de la catástrofe social provocada por el actual gobierno en tan pocos meses de gestión, y le propuso al gran pueblo argentino, sin distinción de filiaciones, un frente ciudadano que de verdad se pregunte, honestamente, qué es lo que está pasando.
Con hechos y no con metáforas recordó para que la escuchen hasta en Salta –donde a esa hora se escondía Macri bajo el poncho del borroso Urtubey-, las filtraciones de Panamá, las empresas fantasma que no paran de llover sobre los funcionarios del gobierno, la larga tradición de saqueadores del estado de la familia Macri, y la condena por contrabando agravado que la Corte automática de Menem le borró con el codo.
En una involuntaria pero inevitable cadena nacional –a la que ni siquiera TN pudo resistirse-, copó las pantallas de todo el país mientras en off y entrecortados por el asombro rumiaban habladores perdidos que disimulaban entre dientes la bronca que les daba la torpeza del gobierno y su Bonadío por regalarle al kirchnerismo semejante fiesta.
El desconcierto arrasaba al otro lado de la grieta.
La magnífica multitud ya desbordaba hasta los planos cortos con los que en un primer momento los distintos canales intentaron no mostrar lo que mostraban. Los más rabiosos todavía repetían que cada uno de esos cientos de miles de hombres y mujeres y niños había recibido 500 pesos para ir, y que los choripanes eran gratis, y que la lluvia no mojaba como el agua… hasta que habló Cristina y puso cada cosa en su lugar: quiénes eran los que lavaban dinero, quiénes los que habían mentido en campaña, y qué buscaban esos quienes que en menos de tres meses destruyeron el bienestar de un pueblo que, allí lo demostraba, no había olvidado nada.
El 13 de abril no ha terminado todavía, y ya es una jornada histórica.
Políticos y analistas que más allá de a quiénes engañen no se dejan engañar por los medios, empiezan a entender lo que pasó. Y todos esos dirigentes que hasta ayer se repartían los huesos de la derrota, hoy se enfrentaron a la única realidad de la verdad de quién conduce al pueblo peronista. Ningún fin de ciclo
En cuanto al gobierno… más allá de su victoria electoral, y de su asunción el 10 de diciembre, la nueva Alianza seguía en campaña, barriendo bajo la alfombra de Magnetto la catástrofe provocada, cantando sin parar la falsa balada de la herencia recibida, y las promesas de un mañana que cada día aparece más lejano. Hoy todo eso se terminó. Fin de ciclo.
Cristina ha vuelto, tiene un plan, y un pueblo que la sigue a donde vaya.
Si alguien no despierta a Mauricio Macri y le avisa que esta mañana ha comenzado su gobierno, morirá repitiendo las mismas mentiras inaudibles que todavía dice por ahí el bobo letal de Fernando De la Rua para explicar por qué lo terminaron echando tan rápido los mismos que hacía tan poco lo habían votado.
Magnetto, Durán Barba o Mirtha Legrand… alguien que lo sacuda y le diga: “Che, Mauricio… Volvió”.