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jueves, 23 de marzo de 2017

LOS IDUS DE MARZO: MACRI EN SU LABERINTO…




El 6 de abril con el paro nacional de la CGT se cumplirá un mes entero de protestas, cortes, marchas y manifestaciones cuyas convocatorias rompen todas las marcas históricas. El escarmiento hace tronar las calles, pero el gobierno no oye nada. No puede, no sabe y no quiere. Niega y retruca que todo va cada vez mejor. No ve venir lo que se viene.  


El Rayo del Estallido






“Grande es Dios en el Sinaí,
el trueno lo precede y el rayo lo acompaña”.
Emilio Castelar





Ya casi un año y medio denostando, agraviando y persiguiendo a Cristina desde el gobierno, sus medios y su justicia, y los resultados son estos: Cristina que crece en las encuestas, el peronismo que empieza a unificarse tras ella, y el 6 de abril, con el paro general de la CGT, se cumplirá un mes con la calle tomada.
La cúpula gobernante no puede moverse del lugar donde la pusieron los compromisos asumidos por detrás de las mentiras de la campaña. Si todavía aguanta, es por el apoyo de Magnetto & Co, y su círculo rojo. Fuera de ahí –está en la calle- no tiene de dónde agarrarse. Por lo tanto han de profundizar o cuando menos sostener el rumbo elegido, por muy autodestructivo que resulte.
Fundamentalistas del marketing, las encuestas que tanto atienden, les dan cada día peor. La imagen de Macri se deshace con los minutos, con cada aparición, con cada declaración pública. Jaime Durán Barba, como Gepetto con Pinocho, ve que su muñeco es de madera, pero que igual, o por lo tanto, se le muere.
Como en una maldición gitana, Mauricio y Mirtha pagaron la victoria que hace tan poco todavía festejaban, con un desastre mutuo. Puñalada trapera, Macri sufrió de su “amiga”, y de local, su peor entrevista; y a la Legrand para que tenga le soltaron esa misma noche todos los perros de los trolls del gobierno que tanto ayudó a subir. Hasta Ricardo Roa, desde Clarín, se ensañó con la diva centenaria. Cambiamos.
Entre delirios absurdos y mentiras simples, la Carrió mantiene su espacio en los medios de Magnetto –y por lo tanto su influencia en el gobierno, siempre preocupado por agradar a Magnetto-, pero a la vez su alcance de fuego se reduce conforme se reduce el círculo cuadrado de los creyentes de Magnetto. Claro.
Macha y brava, Patricia Bullrich amenaza con reprimir y no quiere reclamos si se le escapa un muerto, o dos, digamos. “Siempre hay consecuencias”, avisa entonada.
Mientras tanto cada concentración en contra del gobierno convoca más gente que la anterior. La Marcha Federal de los docentes superó la del otro día en La Plata, superada a su vez por la de las organizaciones sociales, que también superaron las aparentemente insuperables del 8, 7 y 6 de marzo. Y todavía falta la del 24, que mañana puede superar, aún, a todas.
Y luego vendrá el paro general de las dos CTA el 30 de marzo, y el 6 de abril –como cierre de un mes a puro trueno popular- el silencio aplastante del paro nacional de la CGT.  
La soledad crece.
Más allá de sus cómplices directos, aquí y allá aún oye voces que lo defienden, pero que así también se apagan. Son los “desilusionados”, los que ahora gritan como Luppi en Plata Dulce: “Magnetto… y la puta madre que te parió”. El odio era una fiesta para ricos.
La estrategia de confrontar exclusivamente con Cristina, borrando a Massa de la contienda, enojó a Clarín (que en una demostración de poder le tiró con la Corte Suprema por la cabeza a Jorge Bergoglio, protector del cura Grassi). Sus amigos de la CGT, los tres chiflados (chiflados, abucheados y escapados), ya no le sirven más: tuvieron que llamar al paro nacional por mucho que no querían. Artistas, intelectuales y científicos de todo el mundo, con Noam Chomsky a la cabeza, repudian expresamente –en sendas cartas públicas- sus políticas económicas y sociales. La ONU, la CIDH, la OEA, la OIT, y otros organismos internacionales, lo cuestionan. De insertarse en el mundo pasó a ser ensartado por el mundo. Pero ahora confía en que el mes que viene capaz lo recibe Donald Trump en la Casa Blanca. Hasta Clarín se preguntaba el otro día: ¿y de qué sirve ahora una foto con el peor presidente del mundo?
Sin embargo, como un rico que no puede entender por qué los pobres eligen ser pobres, Macri no puede entender tanta protesta, tanta movilización y tanto paro, cuando resulta que todo va cada vez mejor, la Argentina se pone de pie y comienza a crecer, bajan la inflación y la desocupación, crece el consumo, se reactiva la industria, y la jubilación mínima es de más de nueve mil pesos. 
Pero del otro lado de las ventanas del despacho presidencial, grande es el pueblo que pronto hará un mes que le ocupa las calles y le grita basta.
¿No escuchás nada, Mauricio?...
Es el trueno del escarmiento que precede al rayo del estallido.  


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