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lunes, 4 de noviembre de 2019

PERONISMO: EL ETERNO RETORNO...


Resistido, injuriado, bombardeado, fusilado, desterrado, perseguido, proscrito, torturado, desaparecido, el peronismo siempre vuelve.
 Incomprendido por izquierdas y derechas, ni combate el capital ni promueve la pobreza. 
Pero su propia doctrina explica el mito de su eterno retorno.




POR QUÉ VOLVEMOS






Ya fuera de izquierda o de derecha, el gorila medio ilustrado –ilustrado por los medios- tiene una confusión esencial con el peronismo. Le molesta detectar a un peronista de vacaciones en Miami, usando una cartera de marca, o montando una Honda CBR1000. Todavía se exaspera con las joyas y los vestidos y las pieles de Evita. Entiende que el peronismo debería promover la pobreza, cuando viene a ser todo lo contrario.
Alguna vez tuve la suerte de conocer y tratar a don Enrique Pavón Pereira, biógrafo oficial de Perón, quien a su vez heredó de don Enrique la primera oficina que ocuparía en la Secretaría de Trabajo y Previsión, donde todo comenzó. Desde entonces se conocían.
Entre muchísimas historias, anécdotas y detalles de oro, don Enrique me contaba que efectivamente Evita se mezclaba entre los pobres luciendo y exhibiendo sus joyas, que se las mostraba y les recordaba: “también estas cosas son para ustedes, estas cosas tienen que aprender a desear”. Peronismo explícito.
Lejos de la austeridad que venera la izquierdita argentina -cuyo máximo referente, Nicolita del Caño, sólo puede jactarse de carecer de automóvil-, el peronismo promueve la abundancia, el disfrute, amplía derechos y horizontes, la mentada movilidad social, pero a partir de la igualdad, es decir: no hay un techo, hay un piso.
Claro que el peronismo no combate el capital, apenas sus abusos. Hace del Estado una herramienta de equilibrio frente a la codicia privada, los intereses imperiales, la usura, y el desguace nacional. Es un movimiento burgués, pero eso lo volvió maldito.
Tiene principios simples, y por ello también tan claros. Aspira a la independencia económica para alcanzar la soberanía política sin la cual la justicia social se hace imposible.
Anticlerical pero de índole cristiana, su doctrina prioriza la defensa de los pobres, de los postergados, los desposeídos. Los descamisados. Cree que un rico puede entrar al cielo, pero no si todavía existen pobres.
Sanmartinano, bolivariano, entiende la integración regional con Latinoamérica como una condición necesaria para la independencia completa de todos sus Estados.
Concebido para y por argentinos a la medida de la Argentina, resulta un fenómeno muchas veces incomprensible para la mirada internacional, que así lo trata de izquierda populista, como de fascismo simple.
Resistido, injuriado, bombardeado, fusilado, desterrado, perseguido, proscrito, torturado, desaparecido, el peronismo siempre vuelve, una vez y otra vez surge y resurge de las profundidades de ese pueblo que ya vio las joyas, que conoció con él sus días mejores, cuando aprendió a soñar, a tener esperanzas, a organizarse y luchar y sentirse más digno y más respetado y muchas otras cosas de esas que nunca se olvidan.
Por eso volvemos siempre.



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7 comentarios:

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