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domingo, 10 de marzo de 2019

DANIEL SANTORO: DEL PERIODISMO DE GUERRA AL ESPIONAJE SIMPLE…




Ríos de mierda rompen desde las profundidades de Comodoro Py y en su desborde arrastran jueces, fiscales, espías y periodistas.
Como un chicle en el pelo  nadie consigue despegarse de Marcelo Dalessio.
Descubierto buchón de sus propios compañeros, echado del programa Animales Sueltos, el cuerpo maloliente de Daniel Santoro apesta y espanta. Unos pocos lo abrazan en su caída, y allí se van con él, y con él tantas cosas.


EL ESPÍA QUE SE LLEVÓ EL RÍO

Santoro y Dalessio: los días felices.


"Yo soy un pelotudo".
Alejandro Fantino, (contemporáneo).


El Templo de las Últimas Ilusiones Pro –Comodoro Py- desborda de mierda y en sus heces a la deriva flotan jueces, fiscales, servicios y periodistas revolcados en el mismo lodo como en un trágico tango de Enrique Santos Discépolo. Tarde o temprano, todo se paga. Qué vachaché.
Las aguas servidas de sus propios despachos, ya les pasa el cuello.
Stornelli canta no hagan olas mientras se esconde y desoye el llamado a indagatoria, cuestiona al juez que lo imputa, se defiende en TN, y somos todos muy honestos pero el celular no lo entrega.
Su pareja de baile en las fiestas de la Embajada cada 4 julio, el juez Claudio Bonadío, se mandó en pleno fin de semana cuatro espectaculares detenciones de 4-ex funcionarios ka-4… pero en la tapa de Clarín no salió nada. Juez y fiscal de golpe se miran y se dicen: “nosotros los de entonces…”.
En la corriente de toda esa marea marrón y maloliente, vemos flotar y alejarse el cuerpo ya sin vida periodística del alto empleado del Grupo Clarín Daniel Santoro, quien hace tiempo se veía que venía y se venía ya decúbito dorsal, y que allí se lleva ahora en su caída tantas cosas.
Se lleva ADEPA, se lleva FOPEA y sus lustrosos premios; se lleva los restos de la ya escasa credibilidad que le quedaba al Grupo; se lleva unos cuantos compañeros puestos, y una sucia cultura periodística nacida de la cópula de los grandes medios y la dictadura cuando se quedaron con todo el papel del país, y entonces el negocio reemplazó al oficio, y las operaciones “serviciales” suplieron las investigaciones legítimas.
ADEPA, Asociación de Entidades Periodísticas de la Argentina, bajo su ostentoso nombre, no es sino una cámara empresarial que responde por lo tanto a los intereses de los dueños de los medios –o sea: Magnetto & Co.-, y no a la práctica responsable del periodismo, ni mucho menos al bien de la sociedad, la búsqueda de la verdad, etc. Nada que ver, no. Por eso mismo le dio todo su respaldo a Santoro, y allí se va con él.
FOPEA, Foro de Periodismo Argentino, bajo su pretencioso nombre, no es más que otro invento del Grupo Papel Prensa. Fundado en 2002, entre otros, por Daniel Santoro, quien es además autor de una de las mayores y más extensas mentiras del periodismo nacional, al sostener durante años que Nilda Garré y Máximo Kirchner tenían cuentas en el exterior, hasta que finalmente fuera desmentido por la Comisión de Valores de Estados Unidos. Y por todo lo cual inmediatamente recibió el Premio FOPEA a la Investigación Periodística, llevándose así consigo, de alguna manera, su propia criatura.  
Cual alternadora oficial, Joaqu-Inmorales Solá -siempre dispuesto a servir y satisfacer al cliente-, al igual que cuando le tocó atender en su programa al fiscal Stornelli, ni siquiera se animó a preguntarle a Santoro si esto era una campaña en su contra, apenas preguntó por qué se la hacían a él.
Santoro, claro, se defiende, balbucea excusas. Contra las fotos festivas en su propia casa disfrazados y contentos con Marcelo Dalessio, pretende que su relación con él “era estrictamente periodística”. Contra las propias palabras de Stornelli “a mí a Dalessio me lo presentó Santoro como agente de la DEA”, dice que a él Dalessio nunca le dijo que fuera agente de la DEA, “y yo igual no se lo hubiera creído”, explica sin que se le entienda.
Ya todo esfuerzo es inútil.
La RCP mediática no funciona, y Santoro está terminado.
Podrá seguir empleado en Clarín hasta jubilarse, no estaría mal, le falta poco, y después de todo se inmoló por el Grupo... Pero el badajo de buchón colgándole del cuello, no se lo saca ni Magnetto. Más bien al contrario.
"Soy un pelotudo", A. Fantino.
Porque Santoro no sólo aparece y parece complicado en una asociación ilícita destinada a la extorsión en el marco de su promocionada causa de las fotos de las fotocopias de los “cuadernos”; sino y sobre todo fue descubierto como un espía de sus propios compañeros de trabajo. Cada vez más torrentoso, el río de mierda de Comodoro Py de pronto se lo tragaba en un remolino también de mierda. 
“Yo soy un pelotudo”, se le oyó confesar por fin al conductor Alejandro Fantino mientras intentaba despegarse de Santoro y su Dalessio como quien se saca un chicle del pelo. O dos. “Vos me lo presentaste… yo creí que vos…”, tartamudeaba al aire ya rodando para siempre por las redes sus melosas apologías del hoy execrable Marcelo Dalessio, otrora más noble y valiente que El Zorro. 
Romina Mangel, también compañera del servicial Santoro en el programa Animales Sueltos, salió del juzgado de Ramos Padilla intentando callar con palabras lo que ahora sabía.  El dúo Santoro-Dalessio la había sumergido bajo el sistema de inteligencia de los Estados Unidos ¿Para qué están los compañeros?...
Sin embargo y pese al diluvio de pruebas que no para –chats, videos, fotos, audios, papeles, nuevas denuncias y más testimonios-, bajo el cómico hashtag SantoroEsPeriodismo, un pequeño pero seguramente inolvidable grupo de empleados de Magnetto salió en su defensa basado sin ningún orgullo profesional en las infantiles hipótesis de Elisa Carrió, la operación ka desde la cárcel, etc. Brillantes por su ausencia, ninguno de los compañeros de Animales Sueltos acompañó el chiste ¿Raro, no?...
Como en la España de Machado, en la Argentina de Macri hay un periodismo que muere, y otro periodismo que bosteza. Una nueva grieta se abre, pero ya no es política.
De un lado quedan los que defienden la industria y su universo de negocios, y del otro se van los que todavía sueñan con vivir del oficio sin renunciar a la industria, más los que ya dejaron la industria para ejercer el oficio aunque tengan que vivir de otra cosa.
Desde que publicar y difundir –y en directo y para todo el mundo- no precisa mayor inversión que un clic y otro clic; el periodismo es posible más allá de la industria. O más bien lejos de ella, y cuanto más lejos más aún.
Es bueno recordar que los ríos no vuelven sobre sus pasos.
El que se lleva a Santoro tampoco.


El embajador de EE.UU. Edward Prado, recibe al fiscal Stornelli.
Atrás asoma el juez Bonadío, ya con las rodilleras puestas. 


* * *

3 comentarios:

  1. Puse interesante porque no había un "muy interesante". Bien escrito, con el sarcasmo justo y la gota irónica para no empalagar al lector. Gracias.

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  2. Implacable lectura ...aún que pareciera ya con los códigos (todos ) rotos ...caminan con el culo sucio ..toda esta caterva , judicial , periodística ,y funcionarios.. pero mirando a todos desde sus polarizados ...no pasa nada ....entonces rescato esa frase que tanto preso político trajo ..en sus fauces ....el presidente no pudo no saber ..y ahí está poniendo bandera de remate a la patria . Sin culpa ni dolor como la mala leche .como dice la canción ...gracias Daniel , un gusto léelo ..

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