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sábado, 27 de abril de 2013

MACRI 2015: UNA CAMPAÑA DE LOCOS...



Lo que en ningún momento quiso ser una ironía del Martiyo, fue luego confirmado por el mismísimo jefe de gobierno de la ciudad: ayer, desde el Borda, en ausencia –fiel a su estilo- Mauricio Macri lanzó oficialmente su campaña presidencial para el 2015, con una muestra en vivo de lo que está dispuesto hacer por sus votantes.

FILOSOFÍA BARATA 
Y BALAS DE GOMA

Hospital Borda, ayer: Un peligroso médico acecha a la pobre Metropolitana.




Lo decíamos ayer en nuestro Último boletín: “Macri con la topadora. Suelta los perros de la Metropolitana contra manifestantes, médicos, trabajadores, enfermeros ¡y enfermos!. Golpes, gritos, y balas de goma. Cobran hasta los periodistas. Aparecen algunos legisladores, y cobran también. Represión, palo y palo. Es la policía más rabiosa del país. Todo un acto de campaña. Eso es justamente lo que el público de Mauricio espera de él”.
Ninguna ironía.
Publicábamos ese boletín ayer a las 17.23. Apenas un rato más tarde, pasadas las 18 –y al cabo de más de 40 heridos, y médicos y periodistas y enfermeras todavía presos-, Mauricio Macri por fin se materializaba ante los medios para defender con toda convicción la represión delirante de su policía, justificando su ferocidad porque del otro lado había peligrosos médicos, enfermeras, civiles, pacientes y periodistas. Con la cara blindada por un sólido cinismo, lamentó “tanta violencia”, y que hubiera “un policía tratando de salvar un ojo, y otro con conomoción cerebral”. Chau.
Así lanzaba oficialmente su campaña presidencial para el 2015. Así le demostraba a sus seguidores que de verdad no le tiembla la mano. Que de ser presidente a él no le van a cortar las calles ni los pobres ni los médicos, ni los enfermos, ni los periodistas, ni mucho menos los negros. El tiene balas para todos. Sus electores pueden estar bien tranquilos.
Ayer en ese mismo post comentábamos también la tibieza terminal del Grupo Clarín, no por nada caen. 
Mientras la policía de Macri desataba chocha su estupenda masacre en las instalaciones –adentro- de un hospital neuropsiquiátrico, TN silbaba bajito y hablaba de cualquier otra cosa, del caso Píparo, del asalto a Chilavert, ¡la inseguridad!, la crisis en Boca… Apenas mencionaron “incidentes” en el Borda, y las imágenes eran de archivo. El conglomerado mediático más poderoso de América Latina, no tenía un móvil para transmitir en vivo. La Biblia y Carlos Menem tienen razón: a los tibios los vomita Dios. Si Clarín cae como cae, sin prestigio, sin dignidad, bañado en sangre y mierda; es también porque no supo surfear la ola de su tiempo. Timorato, trémulo, mediocre, sigue soñando con un público que se le fue para no volver, y no atiende al que todavía tiene, el que le queda.
Un público decepcionado por la democracia, que al final nunca le da la razón, y cuando se la da es sólo en Capital y no sirve… Un público dispuesto a linchar a Kiciloff o a cualquiera arrinconado en un barco, el otro solo con su familia... Un público capaz de correr cuadras enteras sin temor a la cana para masacrar a un pibe que a lo mejor es de la Cámpora, aunque fuera del Pro. Un público que no cree que a los reclamos haya que darles respuesta, sino mejor represión, palo y palo, balas de goma, y si de goma no bastan... Un público harto de piquetes, de protestas, de cortes, de pobres, de negros, y de los otros. Un público de gauchos patriotas que quieren hacer “desaparecer” a este gobierno, a todos sus representantes, y ya que está a sus representados... Un público que vota por odio, por resentimiento, por rechazo y por miedo. A ese público ayer Mauricio Macri lo estremeció hasta la ovación. Él no será vomitado.
Mientras se escriben estas líneas los diputados de la ciudad interpelan al ministro de seguridad y justicia de Macri, Montenegro. Exposición por exposición los legisladores fueron descubriendo, estableciendo, lo que ayer advirtió El Martiyo: no hubo, en todo ese delirio, ningún error, ningún descontrol. No hubo excesos. Montenegro mismo lo dijo apenas dio la cara: "se actuó según el protocolo". Todo fue perfectamente calculado, planificado, incluso el caos. Por eso no hay arrepentimientos, pedidos de disculpas, ni castigos.
Uno por uno los legisladores, oímos, le piden a Montenegro que se vaya, que renuncie. ¿Por qué?... ¿Por qué el jefe de gobierno iría a desprenderse de un colaborador tan eficaz?...
Hoy ya Página 12 rescata nuestra reflexión: “Macri se posicionó como una figura de la derecha dura, en consonancia con lo que están haciendo sus socios en España”.
Para ilustrar mejor cuál es la idea de este post, remitimos a una de nuestras Anékdotas, protagonizada ésta por Oswaldo Guayasamín, pintor ecuatoriano de fuerte compromiso social, quien era sin embargo muy codiciado por los más ricos inversores de su tiempo.
Pronto a montar una nueva exposición en una coqueta galería de Lima; el curador de la muestra, para no espantar a su público de empresarios y terratenientes, le sugiere omitir un cuadro donde se ve a un patrón a caballo hostigando a su peón con un látigo. Insobornable, Guayasamín se niega, y amenaza con retirar todas sus pinturas si le censuran una sola. El curador, resignado, acepta el cuadro, y para su sorpresa, es el primero en venderse, y para su doble sorpresa, el comprador es tan luego un patrón de estancias que apenas vio la pintura, exclamó lleno de admiración:
-- ¡Por fin alguien que sabe tratar a los peones!
Las aguas de la Argentina se abrieron hace rato. Entre un océano y el otro, un muro insalvable de ruidos, de furia y de silencio. Ni Clarín llega a los ka, ni viceversa. Macri, moderno, aguerrido o temerario, inconsciente, indiferente, o lo que fuera, sabe que no tiene ya ninguna chance del otro lado de la vida. Jugado por jugado, se concentra en los suyos y despliega todo su espanto detrás de la victoria.
Si no llega a la presidencia, al menos se va a sacar las ganas de cagarnos bien a palos.


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