////// Año XVIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Prefiero ser martillo que yunque", Julio Popper ///

sábado, 6 de agosto de 2011

REVELACIÓN EXCLUSIVA: EL PERIODISMO INDUSTRIAL Y LA GILADA.




El lector común ignora la trastienda de los grandes redacciones, cuyas leyendas abrigan fantasías de bohemia, heroísmo, justicia y otras ilusiones infantiles. La realidad es muy distinta y bien más cruda, y aquí El Martiyo –avalado por su larga experiencia en el periodismo industrial (ver Memorias de un mercenario)-, la revela en exclusiva para usted, como jamás ellos lo harán.


QUERIDOS ESTUPIDOS





Es bueno que todo lector sepa que en el crudo mundo del periodismo industrial, puertas adentro de las grandes redacciones, al lector no se lo llama “el lector”, ni al “público” “el público”… En el áspero apuro cotidiano de las grandes redacciones del periodismo industrial, donde el que escribe casi nunca cree en lo que escribe, al público, al lector, genéricamente –en la Argentina por caso-, se le llama la gilada. En otros países tendrá su mote equivalente, pero es bueno que todo lector en todo el mundo lo sepa.
Y no siempre hay maldad ni simple desprecio en la expresión, a veces también hay compasión, una especie de piedad nacida más o menos de la culpa.
Raymond Chandler decía “los periodistas se vuelven cínicos porque manejan más información de la que pueden dar a conocer”. Ahí la compasión por el lector: el que informa sabe que lo engaña, y recuerda que es su cliente, que el otro le paga por la verdad, y que él lo estafa. Entonces la compasión nacida de la culpa.
Es bueno que el lector lo sepa, y es bueno que recuerde algo que sabe y con frecuencia olvida: el periodista industrial, se llame como se llame, el periodista pago, no dice lo que piensa… a veces ni siquiera piensa lo que dice, nada más hace su trabajo, que consiste, en su caso, en decir lo que le dicen decir. No le pagan por creerlo, no precisa creerlo, y entonces claro, su lector cautivo, el que sí cree -¡y encima repite!- lo que él tanto escribe sin creer, pasa a ser, a sus ojos, la gilada. No hay maldad, es casi un acto reflejo. Un vicio del oficio.
Al periodista industrial no le importan las consecuencias extrapersonales de su trabajo. Si lo que dice no le trae elogios, negocios o problemas, no lo conmueve en absoluto. Con el tiempo llega a olvidarlo apenas lo dice, mucho antes incluso de que lo dicho llegue a los kioscos.
Y es que la problemática del periodista industrial, está muy lejos de ser la que imagina el lector al otro lado de los kioscos, de la pantalla o lo que fuera.
La problemática del periodista industrial –salvo puntuales excepciones- es, en tal caso, la del propio lector: la supervivencia, ni más ni menos: su sueldo, su suerte en la empresa que lo emplea, sus vacaciones, sus francos, su pan, y su descanso, además del cosmos infinito de la vida de cualquiera. Y entonces va y hace blanco donde le dicen, pero no piensa que está perjudicando o enloqueciendo a nadie en particular, porque sino su trabajo se haría imposible, más bien. Ja.
Y mucho más que el prestigio, la seriedad, la ética, el diseño o los detalles del medio para el cual trabaja, suelen importarle, al periodista industrial, sus condiciones de trabajo en dicho medio, el despacho, el escritorio, los horarios, el jefe, el más jefe todavía, sus pares, la durísima convivencia con el resto de la tripulación, a veces, durante días y noches enteros literalmente enteros…
Y a la hora de escribir –es bueno que el lector lo sepa y se lo grabe-, el periodista industrial no piensa tanto en los efectos sociales de lo que escribe, como en la hora, el taller, el diagrama, las fotos, el jefe que apura, los miles de caracteres que ya escribió o que le faltan, y de nuevo el taller, y de nuevo el jefe…
Si al cabo todo eso está bien, si su sueldo, sus condiciones personales, sus compañeros, su escritorio o su despacho, su máquina, sus francos, sus vacaciones, sus viáticos, su ascenso y su cadena de mandos; si a la hora señalada cumplió con la misión que le encomendaron, si alcanzó su objetivo, y entregó su nota en tiempo y forma; entonces ya está en condiciones de olvidarlo todo y recibir otra misión, nuevas órdenes, otro objetivo… Lo recién escrito ya es pasado. Ya.
Por eso cuando se topa con un lector que repite y respalda lo que él dijo no recuerda cuándo, el periodista industrial experimenta esa triste superioridad llena de culpa que le inspira la gilada por estafarla así.
No hay maldad: es la mecánica de la industria.
Justamente por eso ellos no se lo cuentan, y El Martiyo sí.





* * *


 

viernes, 5 de agosto de 2011

UNA BUENA Y OTRA MALA: SE TERMINA EL MUNDO.


En otra rápida mirada panóramica a este mundo nuestro, y tan extraño sin embargo; vemos lo que ya desde los primeros días del viejo El Martillo en el horrible Clarín, anunciábamos no sin temor pero con entusiasmo: la mala noticia es que a este mundo le llegó su fin.
La buena también.


FELIZ FIN DE MUNDO

El becerro de oro de Wall Street.
(Ni un dios, ni de oro tampoco)


Cristianos asesinos, ricos en la miseria, pobres que emergen, poderosos que sucumben;  Estados Unidos disfraza su default, la Eurozona ya ni siquiera eso puede; Bin Laden se pudre en el fondo del mar, pero el terror no cesa sobre la tierra: en Libia llueven las bombas y en Siria los muertos, pero en Noruega también. ¿Este era el futuro que soñábamos ayer?.
Inútiles, cuando no corruptos y -o- malvados, los líderes de este Occidente de pronto en descomposición, cumpen ahora –a no olvidarlo-, tres años ya buscándole la vuelta a una crisis que no consiguen sino profundizar.
El pájaro Jujuy.
Vale preguntarse ante la emergencia: ¿Sirven, estos muchachos? Tal como vemos, no.
Sócrates fue eyectado de Portugal; Zapatero adelanta las elecciones y sale corriendo de España; Berlusconi dice que Italia es sólida, pero sólo él lo dice (y ni él lo cree); Sarkozy pregunta qué pasa en Jujuy, mientras toda Francia le pregunta qué pasa en Francia, y mientras el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, les avisa por carta a todos los líderes de la Unión, que el dominó de la crisis ya desborda la Eurozona y su periferia, y ya alcanza su centro: Italia se desmorona, y Francia viene detrás… ¿Qué pasa en Jujuy, Nicolás?...
Del otro lado del mismo Occidente, Barack Obama puso manos a la obra y en medio de la gran escasez multiplicó los panes y las hamburguesas y así celebró sus cincuenta años sonriendo sin alegría sobre el desastre histórico de un default que sólo él y los suyos (en su presencia) no llaman así.
Sin embargo son todos estos mismos líderes los que no paran de bombardear Libia desde hace meses y en nombre de los mismos derechos humanos que esos mismos líderes, pero en Siria, se pasan mientras tanto por el culo.
Dos mil muertos y tres mil desaparecidos después, el mismo Consejo de Seguridad que incendia Tripoli, recién ayer lanzó un comunicado formal condenando a Damasco. Los mismos líderes. ¿Quién podría creerles?
Mubarak: Yo lo sabía...
Porque además estos son también los mismos líderes que hasta hace tan poco sustentaban, financiaban y aplaudían a Hozni Mubarak en Egipo, a quien hoy así nomás pasean virtualmente por el mundo en una jaula literal. Detrás de las rejas el patriarca depuesto sabe por fin lo que supo siempre: la traición que acecha en los infieles.
Kadafi también confirma ahora con qué manteca se hace la palabra de sus amigos de Occidente. Son sus socios de ayer los de las bombas sin parar de hoy.
Igual no se rinde.
Fumando espera.
Es sólo cuestión de tiempo, seguro que piensa.
La gasolina de sus aviones no es de ellos, y se acaba, piensa.
No le falta razón.
Seguí tirando,
que allá en el horno...
Y no sólo la gasolina se les acaba: el dinero y la paciencia de sus pueblos también.
La gente ya no les cree, ni por lo tanto los quiere.
Nada era verdad. Ni el euro la gran moneda, ni la Unión Europea una unión, ni los Estados Unidos un país tan poderoso, ni tampoco era Obama la esperanza blanca, ni asesinar a Bin Laden la solución …
Un inmenso globo como una mentira igual de grande que la tierra, se desinfla en el espacio vacío de todo lo que son, dijeron y mostraron.
Masas de gente, todos los días, por todo el primer mundo, quedan de pronto a la deriva, sienten que ya nadie los protege ni los representa, porque acaban de enterarse de que nadie los protege ni los representa.
Son los indignados.
Marchan por toda Europa, ahora también por Israel, y pronto los veremos cortar las calles de Nueva York, de Washington; y cada día son más porque cada día son más los que se enteran: nadie los protege, nadie los representa.
Sus líderes los han abandonado, algunos por impericia. No todos.
Pero sí todos ellos, por impericia o no, se consagraron al mismo becerro de oro que por fin descubren que no era un dios.
Y entonces todo lo que se les ocurre, al ver que no existe, es pedirle piedad.
La bestia que ese mismo occidente inventó, El Sacrosanto Mercado –y sus agencias de riesgos y sus bolsas y sus timbas-, vuelto de pronto un monstruo mal parido, pretende que ya no precisa de su creador, y va y se lo come.
Ministros y primeros ministros, presidentes y reyes les ruegan a los inversores privados que sean “solidarios” con la situación de los estados; que es lo mismo que pedirle al mecánico que te opere del corazón. ¿Qué saben los inversores privados de solidaridad?
Así acaba el occidente cristiano y capitalista que el asesino en masa de Oslo tanto quería defender.
El sueño americano duró medio siglo y monedas, y la Europa que intentó organizar Napoleón no terminó de organizarse nunca entre guerras propias y ajenas, y aquí acaba ahora, en esta trampa que ellos mismos se inventaron, pero de la que no saben salir.

El mercader de sueños.
(vencidos)
Y entonces lo sueltan por el mundo a Vargas Llosa para que nos explique lo bien que va ese modelo, y aquí La Nación y Clarín le dan espacio para que mejor nos convenza, y Macri y Duhalde y la Carrió brindan por él, por el fracaso, y nos invitan a seguirlos, rumbo al abismo, con ese mundo que se muere y se los lleva, porque ese mundo son ellos… que se vayan, sí, que se vayan todos...
Al fin y al cabo que se muera un mundo significa que otro nace.
Seguramente durante el parto habrá dolor y sangre y gritos.
Pero tampoco era este presente el futuro que soñábamos ayer.


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jueves, 4 de agosto de 2011

"Más de 1000 Palabras" Hoy: "Porca miseria", con Silvio Berlusconi.

El Martiyo Producciones Presenta...

*Más de 1000 Palabras*
(galería de imágenes)



Título:


"Porca Miseria"

Silvio Berlusconi, primer ministro de Italia.

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miércoles, 3 de agosto de 2011

CLARÍN CONTRA TODOS: NI MADRES, NI ABUELAS, NI ZAFFARONI ZAFA…


Primero fueron las Madres, después las Abuelas, ahora Zaffaroni.
En la desesperación de su final, acorralados, enceguecidos por el pánico, los principales diarios embisten de cualquier forma y contra cualquiera, como si todo fuese gratis en esta vida.

LOS IMPERDONABLES



Acorraladas, hasta las ratas atacan, y enceguecidas por el miedo, embisten sin discernir la estatura de quien las asusta.
Así los principales diarios, en su desesperación final, no distinguen más, y ya lo mismo dan Moyano, Moreno o Grondona, que las Madres, las Abuelas (sus causas, claro), o el internacionalmente inobjetable doctor Zaffaroni. Revolcados en el cambalache irrespetuoso del lodo de sus vidrieras, da lo mismo Tinelli que Borges, Pachano que Perón, Evita o la Carrió. Ellos consiguen embarrarlo todo, ensuciarlo todo, pudrirlo todo.
Eso hicieron durante décadas con el país y la cabeza de su gente, inspirados en la caverna de Platón, y funcionales, incluso, al genocidio.
Más poderosos que todos los presidentes hasta Kirchner, lavaban a diario los crímenes propios y de los suyos, y aniquilaban aunque fuera con calumnias a cualquier que osara denunciarlos.
Claro, Clarín.
Así ambos medios, por ejemplo, pasteurizaron el proceso militar para el gran público argentino cada mañana durante los largos años del matadero; y así encubrieron a Duhalde cuando su policía emboscó y asesinó a Maximiliano Kosteki y Darío Santillan, y entonces “la crisis” –abstracta- causaba las muertes.
Hoy La Nación inventó una visista de Zaffaroni a la Casa Rosada, que sencillamente no sucedió, como tampoco todas las cosas que según La Nación sucedieron en ella.
Y estos son sólo tres ejemplos de tres tiempos distintos  durante los cuales los dueños del papel en la Argentina manipularon a su antojo la realidad, impidieron la difusión de cualquier verdad que los incomodara; y al servicio de los militares, o al mando de los civiles, sin más objetivos que amasar dinero y poder, no hicieron otra cosa que defecar sobre la patria, y ensuciarlo todo, embarrarlo todo, ensombrecerlo todo… y ahora, ahora que llega el fin, porque todo concluye un día, la bestia que son, desesperada, acorralada, enceguecida por el miedo, ya no distingue nada de nada, y embiste contra las Madres, contra las Abuelas, contra Zaffaroni, aterrada por las causas que defienden, por la moral que la contrasta, por el pasado que esas causas y esas gentes le recuerdan… por este final que ni siquiera así puede parar…
Por todo eso nada de esto sorprende, los ataques a las víctimas del genocidio, o a los más capaces de buscar la verdad y hacer justicia. Una vez más nuestros principales diarios resultan previsibles.  
Lo que sorprende en tal caso son sus hombres, sus agentes, periodistas profesionales supuestamente bien informados, cuando menos personas adultas que no sepan aún que nada es gratis en esta vida, que estas cosas siempre se pagan… que allá en el horno se vamo´a encontrar…


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LAS CHICAS DEL MARTIYO... una que conocemos todos...

“Las Chicas”

Esta chica existe, se llama Eva Méndez y trabaja en Hollywood.
Le rogamos se comunique urgentemente con nosotros.

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martes, 2 de agosto de 2011

EL ESTÚPIDO FINAL DE LOS ESTADOS UNIDOS



El jueves en nuestro post Érase una vez en América, anunciábamos el pronto desenlace emocionante de esa gran superproducción de la negligencia norteamericana y su ruleta rusa al borde del default. El 2 de agosto, la hora señalada, llegó inevitable, pero el final fue al final un estúpido final sin buenos ni malos ni más vencedores que los vencidos.


EL VIEJO TRUCO
DEL MUERTO INMORTAL



Al cabo la gran producción de acción y terror y suspenso que fue el acuerdo en el congreso norteamericano para evitar el default inevitable; acabó en un final barato de cine clase B, de esos cuando el malo muere, pero resucita varias veces hasta que muere del todo para resucitar otra vez. Bah.
En un desenlace estirado hasta la negligencia, y en el que ya no se distinguían los buenos de los malos, minutos antes de que la sierra circular alcanzara sus cabezas, los demócratas consiguieron el acuerdo que sin embargo querían los republicanos. Nadie ganó, pero todos, vencidos, aplaudían.
Por supuesto que el riesgo mayor de estos finales tan trillados, donde el muerto no muere por más roto que esté, es que una vez vistos, ya no convencen más a nadie.
Fuera de la prensa funcional, y del lector apurado, el acuerdo logrado no resolvió los problemas de la deuda norteamericana (por el contrario, los inflamó), no salvó del recorte los planes sociales (por el contrario, los afiló), no resolverá la desocupación (muy por el contrario); ni conformó mucho menos a la oposición, que a falta de una victoria propia, festejó la derrota ajena. Algo es algo.
Pero quienes de verdad tenían que ser convencidos -las agencias de riesgo, las bolsas y los mercados internacionales, los inversores privados, y los otros estados-; no fueron convencidos en absoluto. Ya vieron ese final demasiadas veces.
Vetustos habladores de toda la tierra, se preguntan si ha comenzado ha declinar el imperio americano, y acaso aferrados a sus patrones y sus palabras, arriesgan mil soluciones para un problema que los propios Estados Unidos llevan décadas sin resolver. Muy por el contrario.
Se recuerda entonces, para animarlos, que su presupuesto militar equivale al del resto del mundo todo junto... pero lejos de animarlos, esa es justamente una de las razones de su desánimo… incursiones amargas que hoy pagan como si se hubiesen divertido…
Capitalistas, liberales, neoliberales del mundo unidos, claman al cielo, aterrados, huérfanos de golpe… ¿Y qué será del dólar, patrón de los patrones?... y qué del planeta sin sus bravos vigilantes?... quién ahora asesinará a los enemigos y bombardeará a los horribles… oh, Washington, oh!…
Demasiado tarde para lágrimas.
Por mucho que estiren su final en una baba ensangrentada y el muerto se arrastre ya casi sin su cuerpo; el imperio del que hablan no existe más, ayer sus propios representantes lo terminaron en un gesto histórico, profundo y revelador.
Porque ayer lo que hicieron fue postergar el problema, elevaron el techo de la deuda, incapaces de pagarla, y mañana vemos
Encorbatados analistas muy bien peinados vendrán a explicarnos ahora, con detalles que desconocen, lo que no quieren ver.
No permita que lo confundan, amigo lector…

El Martiyo la hace corta para usted: ayer lo que hicieron fue lo que hace el alcohólico que no puede parar de beber, y toma para olvidarlo.
No permita que lo confundan con finales baratos y críticas pagas: están terminados.


Bah...

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LOS 7 PECADOS EN 7 FOTOS Y UN SOLO CLIC...

El Martiyo Producciones Presenta...



* LOS 7 PECADOS EN 7 FOTOS *


Aquí en un sólo click toda la serie de esta sección gráfica y finita inspirada en ese poético invento católico de los 7 pecados capitales, que tantas ficciones, dramas y comedias, conflictos y prejuicios han inspirado a su vez, sin que se les conozca ningúna otra razón más o menos positiva...
Aquí entonces, para ver, reflexionar, cortar o pegotear, los 7 pecados en 7 fotos y un solo -y valiente- clic...
(Pecar sería huir)

lunes, 1 de agosto de 2011

ANÉKDOTAS. HOY: "Instrucciones precisas", con Carlos Bilardo...

Anékdotas

Hoy: “Instrucciones precisas”

Con Carlos Bilardo


1990, mundial de Italia. Cuartos de final, Brasil-Argentina. Cero a cero al cabo del primer tiempo. Pero todo, menos la suerte, fue para Brasil, la pelota, y las oportunidades. La suerte fue para Argentina. Los jugadores vuelven al vestuario temiendo más que nada en el mundo, el largo sermón de Bilardo que los espera...
Y no. Nada. Pasan los minutos, va a comenzar el segundo tiempo, y Bilardo no dice nada. Por fin llega el momento de volver a la cancha, y ahí sí, a punto de encarar el túnel, Bilardo desde atrás que los instruye:
-- Muchachos… no se la pasen más a los de amarillo.

* * *

MACRI: EL HOMBRE GLOBO ATACA DE NUEVO.


Sorprendentemente sin sorpresas para nadie, Macri ganó la ciudad que ya antes había votado dos veces a De La Rua (¡y una para presidente!).
“Culpar a los medios, es no entender lo que pasó”, dijo.
El Martiyo concuerda, y más aún: expone aquí las razones propias de una legítima victoria.


EL HOMBRE GLOBO ATACA DE NUEVO






“Tú no creces:
te empinan las circunstancias”.
Giuseppe Ungaretti



Como enseña la más pura concepción democrática: los pueblos son soberanos y se expresan en las urnas, donde las mayorías mandan. Así ayer el pueblo de la ciudad de Buenos Aires, sin sorprender siquiera a Filmus, le dio el triunfo a Macri, la reelección. Y se expresó. El pueblo soberano. Sus mayorías.
Dijeron lo que piensan, sienten, y quieren.
Quieren a Macri.
Piensan que es un trucho, un inútil, y que la ciudad está cada vez peor.
Pero sienten bronca.
Ven la ciudad sucia, abandonada, llena de negros, de extranjeros que no son turistas y que en vez de pagar mangan; ven que les cortan las calles, que hay protestas todos los dias, y que llueve y se inunda todo, y ya no piensan más: odian.
Y ya no quieren ayudar a los pobres, prefieren que los echen a otro lado, más lejos, y listo. No les importa la educación pública, es un gasto innecesario. Prefieren ese dinero en seguridad, dos o tres policías, metropolitanas, urbanas y ya que está alguna más, y todas bien armadas, sin bozales ni correas... Quieren mano dura, no planes sociales. Quieren castigo, no prevención; represión, no soluciones.
Y Macri los expresa mejor que nadie. Sin ideas pero decidido, sucio pero blanco, enemigo de Cristina, y por lo tanto, de Moyano y de sus negros; y socio y ahijado de Clarín, o sea: uno de los nuestros.
“Culpar a los medios, es no entender lo que pasó”, difo Macri, ya difuso entre la euforia y los globos como un árbol en un bosque.
Los miles de indigentes que arrojó a las calles y a su suerte, los comedores cerrados; los centros culturales cerrados; los escandalosos negocios que mantiene con Clarín (las netbooks, el wifi, el Colón); las escuchas ilegales, su correspondiente procesamiento por asociación ilícita ya confirmado en Cámara; las anacrónicas picanas; su apuntador en vivo pensando por él; la mugre que tapa las calles de la ciudad; la ciudad que lentamente desaparece bajo esa mugre; el 300 por ciento de aumento de ABL, las escuelas que se derrumban, los hospitales que no sirven, los baches; todas estas cosas le prodigaron un triunfo que, sorprendentemente, no sorprende a nadie.
Pero por qué habría de sorprender, vale decirlo, si es la ciudad que votó dos veces a De la rua, ¡Y una para presidente!...
Ahora la suerte es para Macri, la ciudad que se agarre.
El Hombre Globo ataca de nuevo.

Brrr...

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FOLLETÍN HISTÓRICO: WATERLOO, los 3 días que cambiaron el mundo.



El Martiyo Plus Presenta...



WATERLOO
-crónica de los 3 días que cambiaron el mundo-



Por Daniel Ares




Un hombre que sólo quiere escribir igual debe ganarse la vida, y en tanto no alcance la fortuna con sus propias obras, no siempre escribirá sus propias obras. Por lo general, más bien, el escritor que no conmueve las librerías, por mucho que sí conmueva a sus selectos lectores, se ganará la vida, si no quiere dejar de escribir, escribiendo muchas cosas que no quiere escribir.
En mi caso la lista se pierde en el horizonte de la memoria. Recuerdo haber escrito libros –ya no hablamos de breves y rápidos artículos, sino de ¡libros!- sobre temas que no sólo desconocía por completo, sino sobre los cuales no tendría tiempo de aprender nada, cuando ya el libro estaba en la calle.
El seudónimo es un gran invento: no sólo encubre al escritor desesperado, sino que le permite al editor sacarle jugo a las baldosas, ya que en cada escritor, tiene infinitos escritores. Tantos, quizás, como acreedores tenga dicho escritor.
Sin embargo a veces, muy raras veces, el tema de la encomienda me era grato y por lo tanto conocido, y profundizar en él, y narrarlo, constituían un placer triple, porque a esos dos, se agregaba el dinero.
“Waterloo –crónica de los 3 días que cambiaron el mundo”, es uno de esos trabajos por dinero que lleva ese plus de lo que se hace además por placer.
Tal y como sostiene el subtítulo, no es un ensayo, ni una ficción, ni un análisis político o militar de la contienda, sino apenas la crónica periodística de los tres días de la batalla más famosa y más desconocida de la historia.
Hasta donde sé, este texto luego fue publicado en forma de libro por la editorial Planeta. Nunca lo vi.
Ahora, en versión virtual, ilustrada y corregida por su propio autor (y sin permiso de nadie, proque para eso es su autor), El Martiyo Plus inicia esta historia por entregas como en los días de gloria del folletín decimonónico, pero con los soportes propios del siglo XXI.
Y aquí El Martiyo, por su parte, recomienda su lectura.
En Waterloo acaba la inmensa jornada que fue para el mundo Napoleón Bonaparte, y nace la Europa moderna cuyo epílogo es la actualidad.
Por eso abre esa frase de Víctor Hugo: “Waterloo fue algo más que una batalla, fue un cambio de frente del Universo”.







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sábado, 30 de julio de 2011

LOS CHISTES DE BORGES... las risas circulares...

Los chistes de Borges



Cuando le preguntan a María Kodama qué es lo que más extraña de Borges, ella no duda en responder: “su sentido del humor”. Uno de los hombres más divertidos de la historia del hombre, sin embargo, decidió pasearse por su siglo disfrazado de viejo aburrido, sin romances rimbombantes ni escándalos de vodeville, con su traje siempre gris, su bastón y su ceguera, su hablar lerdo y trabado, y su genio camuflado de sabio que no sabe. No es arbitrario pensar que esa sola caracterización, única y total, fuera su más secreta y grande broma.





Avisábamos aquí el 10 de junio que habríamos de incorporar a Los chistes de Borges  pasajes de su obra que demuestran que, esencia del espíritu de su naturaleza,  el humor en él nada más fluía y se manifestaba allí donde encontraba un espacio, porque Borges, magistralmente, no se hacía el gracioso, lo era.
Este pasaje abre el relato El atroz redentor Lazarus Morell, el cual a su vez abre su libro Historia Universal de la Infamia.

“En 1517 el P. Bartolomé de las Casas tuvo mucha lástima de los indios que se extenuaban en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas, y propuso al emperador Carlo V la importación de negros, que se extenuaran en los laboriosos infiernos de las minas de oro antillanas”.


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ZAPATERO SE LAS TOMA: SALE UNO…


Rodeado de indignados, sin apoyo adentro ni afuera, y con el agua de la crisis a la altura de la nariz, José Luis Zapatero, el hijo de Atocha, decidió adelantar las elecciones generales y así resolver lo que nunca pudo resolver. Para su tranquilidad histórica, El Martiyo lo absuelve de todo: él nunca hizo nada.

RÉQUIEM PARA UN INOCENTE




Sigue sin paz la dolorosa confirmación de las visiones que anticipamos tanto en nuestra sección Europa en Guerra y siempre con la peregrina ilusión de ser leídos algunas vez por alguien que pudiera acaso desbaratarlas del porvenir, y no… vinieron, llegan, aquí están, una a una cobran la forma material de la tragedia. Rumbo al vacío, Sócrates cayó en Portugal, y ahora Zapatero sale corriendo de España.
Es el primero en huir (a Sócrates lo echaron, no le dieron tiempo), y no sorprende que lo sea. Siempre fue el más frágil, el más desorientado… Por algo aquí lo apodamos el hijo de Atocha.
El carnaval del mundo.
Minutos antes del espantoso 11 de marzo aquél, las encuestas le daban la victoria de nuevo a Aznar. El hombre los había conducido a esa guerra, pero los muertos no importaban porque morían lejos, y entonces Aznar iba fenómeno, de la mano de Bush, y a donde fuera. Mientras llovían los euros, el pueblo español estaba dispuesto a seguirlo. El resto eran recitados de sobremesa.
Pero de golpe Atocha parió el revés. Aznar quiso culpar a la ETA, pero lógicamente no era momento para chistes. El desastre lo alcanzó a él también,  y de sus escombros, aún aturdido por el estruendo y la polvareda, surgía Zapatero, el hijo de Atocha.
España inició su debacle. Y no por él, sino por las malformaciones congénitas de la Unión Europea que aquí y allá, ya entonces, comenzaban a supurar; pero no por Zapatero. Él nada más no podría evitarlo, porque no estaba preparado, porque no se lo esperaba. La victoria lo sorprendió más que la bomba.
Y una vez al mando, cuando descubrió los mil agujeros en el casco, el agua ya le entraba por todas partes, y lo tapó enseguida.
La oposición, abatida a punto de vencer, rabiosa desde entonces, dispuesta a inmolarse con España, no le hizo jamás el más mínimo favor... y allí se va ahora Zapatero, corriendo como lo vemos, rapidito rumbo el olvido…
No es Mr.Been, no.
Para su consuelo de tonto, le avisamos: no es el único... Todos estos líderes actuales de la Europa en descomposición, no tienen chances de posteridad, a no ser por sus crímenes y delitos: Irak, Libia, Afganistan, las deportaciones de Sarkozy, los variados escándalos de Berlusconi, las barbaries de Orbán en Hungría, las cosas que recién mañana sabremos del hoy… En dicho contexto, habrá que reconocer al menos, Zapatero es un inocente.
La historia antes de olvidarlo quizá lo pinte como un inútil, un inoperante, un incapaz, un daño colateral de un otro hecho central, apenas una cicunstancia, quizá, sí… Pero también y por lo mismo, y con la frente bien alta, José Luis Zapatero podrá decir hasta evaporarse del todo en la memoria de los hombres: yo no hice nada, yo nunca hice nada… Y los hechos –los no-hechos, bueno- le darán la razón.
Y algo más que ahora agregamos nosotros hasta que el olvido nos degluta a todos: Zapatero no hizo nada, ni lo haría tampoco en cien años más. Sin moneda propia, con la desocupación más alta de Europa, el 80 por ciento de su deuda en manos de los bancos alemanes, y los indignados rodeándole hasta el inodoro, Zapatero no podía hacer sino lo que hizo: rajar. Rajar antes de que lo echen, como le pasó a Sócrates, como tendrán que hacer mañana o pasado tantos de sus pares...   
Ya todos lo saben, ya fue dicho oficialmente: el plan A de Europa falló, y no hay plan B.
Fruto de un espanto que no provocó, inocente de su propia victoria, lo es también de su caída, y sin siquiera grandes crímenes para recordarlo, José Luis Zapatero marcha veloz hacia un olvido como el que seguramente sueña.
Puede quedarse tranquilo.
Los grandes sucesos que van a vivirse próximamente en esa misma sala, barrerán su nombre como barren los huracanes los gorriones, sus nidos y sus huevos…
Sócrates, Zapatero, son nada más los primeros de esos gorriones ya sin nido ni huevos, y el viento que se los lleva sopla cada día más fuerte.
¿Nadie más mira hacia dónde?...



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DESTELLOS APÓCRIFOS: ¿Mito, misterio o miseria?...

Destellos Apócrifos




Negamos desde ya que se trate de una miseria de nuestra imaginación, de residuos del ingenio que por no arrojar al cesto de los fracasos, oh, los arrojamos aquí. No. 
Como bien nos recuerda en su prólogo a los Evangelios Apócrifos Jorge Luis Borges (que si supiera que lo citamos en este contexto, nos cagaría a bastonazos), el vocablo “apócrifo”, que hoy vale por “falso”, originariamente significaba en realidad  “secreto, vedado al vulgo”.
Así entonces -llevado por un raro brote antropológico, etimológico, (o algo por el estilo)-, El Martiyo creyó creer alguna vez que todas esas frases, lugares comunes, refranes populares, y tantas otras boludeces consideradas en general anónimas, tienen, secretamente, vedados al vulgo, sus verdaderos creadores… Y puestos a creer, ya que estamos, cualquier cosa, El Martiyo creyó creer también que conoce o intuye a dichos autores, así aquí ponemos  y oponemos, a nuestros geniales Destellos Ajenos, estos Destellos Apócrifos, que no por no ser geniales, dejan de ser menos apócrifos.
Descubra en un rápido clic de dónde salen y quiénes dicen las cosas que nadie dice que dijo, y que ahora decimos todos...


Destellos Apócrifos. HOY: ¡Mr. Ed!...

Destellos Apócrifos:

"Hablar habla cualquiera".

Mr. Ed