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sábado, 24 de marzo de 2012

A 36 AÑOS DEL GOLPE, Clarín y La Nazión CALLAN Y OTORGAN...

Por mucho que Magnetto y sus oficiales le busquen la vuelta, cada año vuelve marzo y cada marzo llega con su 24. Imaginamos la noche previa el gran acertijo de esa redacción otra vez sin solución: ¿cómo nombrar al ahorcado en la casa del verdugo?
Todo un desafío periodístico, que nucna logran resolver.


EL SILENCIO DE LOS INDECENTES

"TOTAL NORMALIDAD"




Como gente del oficio, todos los años, llegado el 23 de marzo, nos preguntamos lo mismo: ¿De qué se disfrazarán al día siguiente Clarín y La Nazión?, ¿Con qué palabras se preguntan esta noche sus editores, "con qué cara salimos mañana"?, ¿Cómo reprobar hoy, lo que ayer aprobamos y aplaudimos?...  ¿Y si mañana por un día no salimos?, quizás proponga algún desesperado... Pero nada funciona y todos los años llega marzo con su 24, y Clarín y La Nazión  tienen que salir, y salen, hablando de cualquier otra cosa, mirando para otro lado, como sudando en notas que no importan, la tinta de sus vergüenzas.
La Nazión hoy en su tapa ni menciona la efemérides. Titula con un nuevo allanamiento  -pero sin ninguna noticia- por el caso Ciccone; habla de YPF (siempre en defensa de intereses extranjeros, por supuesto), le pega al INDEC –ya entre el bostezo de sus propios lectores -, se regodea con el crimen de San Vicente –porque el mal les va bien-, rastrean una aviadora perdida en 1937, y nos anuncian chochos una entrevista con Vigo Mortensen. Del golpe, de la dictadura, del genocidio… ni hablar.
Por su lado Clarín –que pertenece al mismo lado de La Nazión- hace lo mismo. Titula con Ciccone -la sola noticia de su allanamiento sin noticias-; luego nos habla del aumento en la canasta de pascuas; indistinto con su socio de Papel Prensa nos propone también un reportaje a Vigo Mortensen –(ya ni siquiera reparan en el tremendo olor a chivo de todas esas notas)-, y recuerda sin embargo la guerra de Malvinas, cuando al mismo tiempo olvida por completo la fecha, el golpe, la dictadura, el genocidio, que en su momento, igual que hoy, también silenciaron.
Lejos quedaron –bah, en sus propios archivos, no tan lejos-, las editoriales del 25 de marzo de 1976, cuando ambos diarios saludaban esperanzados al nuevo gobierno. (Ver Hoy una tristeza, ayer una ilusión).
Lejos  también los días cuando Inmorales Solá y su coro de niños obedientes destacaban desde Clarín y La Nazión la marcha decidida hacia el orden, y los constantes créditos conseguidos ante el FMI, mientras miraban sin ver la continua desaparición de personas, la destrucción de la industria nacional, y el gran remate del país.
Entonces ni Clarín ni La Nazión hallaban vicepresidentes corruptos, ni problemas de “inseguridad”, ni motivos económicos para preocuparse, ni nada irregular que destacar en sus páginas… No había desparecidos, no había centros clandestinos de detención, no había asesinos, ni víctimas, ni dolor, miseria, nada...
Había apenas un país convulsionado, desencajado por la subversión, y encarado valientemente por unas Fuerzas Armadas que bien sabían interpretar lo que el país precisaba, incluso, por encima de su pueblo.
Había, también, una intención de recuperar la actividad económica en el país, y no así nomás, sino eligiendo muy bien quienes habrían de protagonizar dicha recuperación: ni zurdos, ni judíos, ni montoneros, ni nada de eso. Papel Prensa fue un ejemplo de lo que un Estado serio, en sociedad con privados, podía hacer por el engrandecimiento de la patria.
Había, además, un mundial que organizar y sus muchos negocios. ¡El mundo nos miraba!
Había que limpiar la casa.
Clarín y La Nazión, durante todos los años de la dictadura militar, mientras su genocidio, cada día, acompañaron, avalaron, y aplaudieron, cuando no incentivaron, la gestión de gobierno de aquellos asesinos en masa.
En su más altos niveles, en su niveles medios, y en casi todos sus niveles.
El que crea recordar de entonces algún sesgo de oposición, de crítica, no lo hallará en los archivos de estos diarios, porque nunca sucedió.
Sí es cierto que también la prensa de aquellos días reflejaba en sus páginas la perenne interna implosiva de las Fuerzas Armadas -la cual en mucho colaboró con el fin de todo-, y entonces algunos periodistas, amparados por ciertos sectores militares, criticaban a otros sectores rivales, pero sin cuestionamientos de fondo, ni denuncias de corrupción, asesinato, nada de eso… Silencio, risas, y aplausos.
Cobraron el servicio de la claqué con Papel Prensa, y desde allí no dejaron de crecer hasta quedare con todo, codo a codo los dos, cada cual en su rol, La Nazión, contendiendo a los sectores más exasperados, y más acá Clarín, con su progresismo políticamente correcto, pero sobre todo inocuo…
Hoy ninguno de los dos recuerda nada.
Nosotros sí.
Nosotros nos acordamos de muchas cosas, y sobre todo, de ellos.
El argentino que todavía hoy compra y lee estos diarios, tiene sólo dos excusas: o ignora la historia… o por motivos muy personales prefiere ignorarla, y calla.
Pero en su silencio otorga.

¿Y esto con qué se borra... Ernestina?

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