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miércoles, 28 de noviembre de 2012

7D: DIARIO DE LA CUENTA REGRESIVA: DÍA 9.

Clarín retira y no su denuncia contra periodistas, pero dice y se desdice mientras hace y se deshace. Van der Koy a pura mentira, Kirchbaun ratifica que rectifica, Inmorales Solá esconde el bosque detrás del árbol, y Zaffaroni hace la gran Pilatos.
Misteriosa resolución de la Corte, le devuelve poder a los jueces despuès de 100 años.
Estrategas de la derrota, la garantizan.
Faltan 9 días.
Nada es para siempre.







Día 9


Mañana:

Ese auténtico duro de leer que es el coronel de Clarín Eduardo Van der Koy, se despachó en la edición de hoy con una columna que pretende quitarle trascendencia al 7D, y que arranca con esta franca mentira tan transparente: “Las consecuencias de pretender jugar siempre a todo o nada están a la vista. Una sobredosis de tensión inconveniente invade a la política por la proximidad del 7D. Se trata del viernes de la próxima semana, fecha que Cristina Fernández estableció como un límite inflexible y caprichoso para aplicar de un sopetón dos artículos de la ley de medios (161 y 45) amparados hasta ese día por una medida cautelar”.
El 7 de diciembre no fue una fecha establecida por “Cristina”, sino por la Corte Suprema de Justicia, como todo el país sabe, incluyendo, creemos, también Van der Koy ¿Por qué entonces dice lo que dice? Por lo mismo que más abajo excusa al Grupo que lo mantiene de las denuncias por incitación a la violencia que hizo contra algunos periodistas, pero se cuida muy bien de condenarlas en forma tajante, para reducirlas apenas a un simple “error político”. “La guerra de nervios cruza todo el escenario, y facilita los errores políticos”. ¿Por qué hace esas cosas Van der Koy? Porque le pagan, exacto, y a él, como a sus amos, le interesan más que nada sus propios negocios, ma´qué libertad de expresión, democracia o compañeros denunciados.
Ya más abajo en la misma columna intenta confundir al lector con su propia confusión, mientras le da algunos consejos al juez que ahora retiene la cautelar para que no se expida nunca.
La Nazión, por supuesto, ni lerdos ni más serenos ante el derrumbe inminente, le encargó la urgencia a su estrella Inmorales Solá, que allí interpreta la decisión de la Corte según la conveniencia de sus dueños, y aunque razonable, y por pasajes sólido, parte sin embargo de una base por completo equivocada: reduce toda la cuestión a una pelea del gobierno contra Clarín, obviando lo central: que hay una ley promulgada por el Congreso hace dos años, ratificada ya por la Corte Suprema, y que es una sola empresa la que no quiere cumplirla. Pretender que “Cristina” o “el kirchnerismo” sacan ventaja de esto, es esconder el bosque detrás del árbol.
Por supuesto las interpretaciones de los diarios más cercanos al gobierno, son otras y más festivas; pero más allá de subjetividades, hubo un hecho que admite aún más y más intrincadas elucubraciones: ayer la Corte, al mismo tiempo que rechazaba el pedido de Clarín, emitía un decreto que autorizaba a cualquier juez a dictar la inconstitucionalidad de oficio de cualquier medida establecida por el poder político.
Hace más de cien años que los jueces no tenían ese poder.
Ayer de lo devolvieron.
Ayer nomás, sí.  
?.



Junto alos delirios de Van der Koy, en la misma edición, Clarín escupe una curiosa solicitada sobre los periodistas que habían o habrían denunciado –eso tampoco lo dejan muy claro-, y en un galimatías que rápido aburre, nos explican que no hicieron lo que hicieron, que lejos de ellos, por favor, denunciar a un periodista apenas por lo que dice o piensa, ¡jamás!, ¿Clarín? Nunca, ja... La idea de la denuncia no era denunciarlos, mucho menos “imputarlos”, qué va, no, apenas se creyó que tales periodistas “podían aportar datos” contra los funcionarios también denunciados… “pero se pensó que queríamos responsabilizarlos a ellos por los hechos de otros” ¿Clarín? Pero no, por favor, eso jamás Si seremos mal pensados, ja.
Desvergonzados por la derrota, en otra de sus páginas el general Ricardo Kirchbaun considera que el Grupo “nunca debió haber mencionado a periodistas en una denuncia penal”: El título del artíuclo es Una rectificación imprescindible, pero apenas en el primer párrafo reconoce que la nueva presentación de los abogados del Grupo corrige el desvío al “ratificar”…(“que no existe de nuestra parte, ni de nuestra representada, bla bla blá)… ¿Ratifica, o rectifica, Ricardo, en qué quedamos?...
Como un boxeador que no da más y rifa sus golpes a ciegas, así Clarín dice y se desdice, hace y se deshace.
No es necesario perder la dignidad en la derrota, es una opción de los vencidos.


Tarde:

Hermético y conciso, en declaraciones asépticas como un lavado de manos, el juez de la Corte Raúl Zaffaroni dice: “la corte habla por sus fallos. Hicimos todo lo que se podía sobre este caso”.
La historia nos develará el misterio de sus palabras, porque la historia también juzga a los jueces.

Pero entonces la Corte emite una resolución complementaria en la que declara "inadmisible" el pedido de Clarín para que ése tribunal se haga cargo del tema. Y los mandó de vuelta por dónde habían venido. Como si todas las pilas de todos los timbres se fueran secando...

Noche

A esta altura uno se pregunta qué clase de cerebros conducen la pelea del lado de Clarín, si después de tanta derrota insisten aun con las mismas estrategias.
Desde el 2008 no hacen más que ceder terreno, poder y prestigio.
Y el capital insustituible de cualquier medio de comunicación: la credibilidad.
Apostaron su entera suerte contra la suerte de un gobierno que tres años después aplastaba en las urnas a todos sus candidatos, figuritas de ocasión por ellos mismos borroneadas.
Pero aún aplastados siguieron mintiendo, subestimando a sus lectores, ninguneando al 55 por ciento que triunfó en las urnas, bañando la realidad en sangre y mierda como si así al fin y al cabo les hubiera ido tan bien…
Uno se pregunta, claro, qué clase de cerebros conducen esa pelea, pero sabe sin embargo que no hay estrategia ni milagro que puedan borrar ese pasado que por fin se les vino encima.
36 años de hacer con el país y con su gente lo que se les dio la puta gana.
Nada es para siempre.
(continúa...)


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