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martes, 27 de noviembre de 2012

7D: DIARIO DE LA CUENTA REGRESIVA



Urgidos por la marcha imparable de todos los relojes, abandonamos la estética habitual del blog, y pasamos al relato crudo a sólo exactamente 10 días para el 7 de diciembre, cuando 36 años de gobierno soterrado del Grupo Clarín sobre la Argentina, habrán por fin concluido, más allá de su inercia, su resaca y su agonía.  




Día 10:

Mañana:

Aturdido todavía por el cañonazo por la culata que fue la denuncia contra algunos periodistas (y algunos funcionarios); ante el fallo inminente de la Corte sobre el último rebusque cautelar que intentaban, El Grupo Clarín convocó desde temprano una marcha en Tribunales “por una justicia independiente”, mientras agitaban por Twitter con un hagstag del todo sospechoso “LorenzettiNoMeFalles” –nótese que no se dirigían a la Corte, sino a uno de sus miembros, ¿que acaso suponían propio?-, y hasta mandaron a sus empleados de Cablevisión con camionetas incluidas (todo muy espontáneo, sí), pero muy al pedo también: poco antes del mediodía, la Corte ya se había expedido y les dijo “no”. No y basta, la verdad les dijo.

Tarde:

En términos simples, Clarin le pedía la Corte (Suprema), puenteando todo tipo de instancias, extender la cautelar con la cual viene esquivando el cumplimiento de la ley, y la corte les dijo que no, y le ordenó al juez que entiende esa cautelar, expedirse inmediatamente. Y chau, y termínenla.
La Corte rechazó el pedido de Clarín”, salieron a gritar inmediatamente todos los medios, menos los del Grupo, cuyos editores debieron esperar una horita larga y más hasta saber qué carajo decir. Por fin envolvieron la verdad con las mentiras de siempre.
La Corte le pide al juez “el inmediato dictado” de una sentencia definitiva”; bajito silbaba Clarín.com por la tarde, subrayando así, no que rechazaron el pedido del Grupo in limmine (es decir, sin tratarlo siquiera), sino más bien que la Corte, “a raíz de un planteo hecho por Clarín”, decidió apurar al juez… Serían cómicos si no fueran trágicos.
Cuando lo que se precisa es calma, el pánico no es buen consejero, está visto.
La impresentable denuncia contra un grupo de periodistas erizó los cueros más duros y no halló eco siquiera entre sus propias estrellas, que viendo tan cerca el fin que ellos jamás creyeron tan cierto, ahora salvan sus trapos como pueden, y rápido se despegan del gran vencido. Nelson Castro, Chiche Gelblung, no sobrevivieron en el oficio tantos años justamente por boludos. Pareciera que el agua ya anegó las bodegas.


Noche:

Se termina la noche oscura bajo la cual brilló Clarín, y la luz de un día nuevo los alumbra y los descubre. Nadie esperó nunca que se entregaran sin pelear, y pelean como saben, como son. Ayer socios del genocidio, hoy reclaman una “justicia independiente”. Jo.
36 años de un poder extraordinario se terminan el 7 de diciembre que se viene. 36 años de monitoreo constante sobre el humor nacional, y por lo tanto, sobre su agenda, su suerte y su destino. 36 años de un poder que no se limita, “apenas”, al manejo del 90 por ciento de los medios de Capital y Gran Buenos Aires, y 247 licencias en todo el país, contra las 24 permitidas, más los diarios más importantes del interior, más más y más. Un poder que puso y depuso presidentes, y ahora nomás, supo despreciar al Ejecutivo, ignorar al Legislativo, y dudar del Judicial.
Una cosa así no cae sin hacer ruido.
Pero cae.
Tic. Tac.


(continúa)...
* * *