////// Año IXº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

viernes, 3 de junio de 2011

CASO HERRERA NOBLE: LA ESTRATEGIA ES MORIRSE.


“Quizá el inmortal ya esté entre nosotros y aún no lo sabemos”, sospechaba Jorge Luis Borges, pero los dueños de Clarín confían en que no son ellos, y le meten para adelante, seguros del fin.

FE DE RATAS





Resulta ya demasiado obvio, por muy insólito que resulte, que la única estrategia de supervivencia de los dueños de Clarín, es la muerte. En términos futbolísticos: hacer tiempo, patearla para adelante hasta que piten el final. Tanto en el caso de los hijos adoptados –inexplicadamente hasta ahora-, como ante el tema Papel prensa o la Ley de Medios. Ernestina Herrera de Noble y Héctor Magnetto, confían en morirse antes de que la lucha acabe. Ahí la victoria.  
Una apelación tras otra, un recurso tras otro, otro amparo y van; no hay mal que dure cien años, se dicen a coro: ni cuerpo que los aguante. Tal es el lema tallado en sus escudos.
El plan es perfecto.
La muerte es segura, la Justicia, en cambio, es tal vez implacable, pero también lenta, como se sabe, y los jueces, mientras tanto, son, en esencia, y siempre, abogados. Y los abogados son muy caros, sí, pero eso no es problema para la viuda de Noble ni sus socios principales, que siempre tendrán un peso más para un amparo más, para un recurso más, en tanto el tiempo, aliado invencible, no para de correr hacia la muerte de todos. Un plan perfecto.
Ernestina Herrera de Noble ya acusa 86 años. Héctor Magnetto es más joven, pero por mucho que avance la ciencia, sabe que su plan no fallará. Sobrando dinero para honorarios, sellados y costas, la muerte es segura.
Intriga más el misterio que supone saber si algo habrán pensado ya para el despuès de aquellos dos jóvenes Herrera Noble, que biológicamente deberían sobrevivirlos; o van dejarles, junto a una inmensa fortuna, los inmensos problemas que le dieron origen. ¿Tendrán un plan, también, para despuès de ellos?... O en esta funesta retirada enceguecida por la desesperación, no piensan, otra vez, sino en ellos y sólo ellos…
Una vez más ayer trémulos jueces cuyo nombre la historia olvidará enseguida, les concedieron una excepción que nadie nunca mereció.
¿Por qué?...
No importa.
Importa que el plan funciona sin fallas: ayer fue ayer, y hoy ya es hoy. ¡El tiempo no para!
Si todo sale bien, morirán en libertad.
Viva.


* * *