////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

miércoles, 22 de junio de 2011

COPA AMÉRICA: UNA MISIÓN SUICIDA.


Reinauguramos aquí, así, Selecciónacional, sección pionera de El Martillo, y que hoy se nos vuelve imperiosa en vísperas de una Copa América que es para la Argentina una cuestión de vida o muerte. Tenemos la delantera más cara del mundo, y al mejor jugador del planeta, y encima somos locales: o la ganamos… o callamos para siempre.

EL DREAM TEAM





Una de las secciones primeras de El Martillo, llevaba un título compuesto, pero compuesto por una palabra sola: Selecciónacional. Como su nombre lo indica, allí nos ocupábamos de todo lo referente al mayor equipo del futbol argentino, porque vemos en él acaso el último símbolo patrio capaz de unirnos a todos, como ningún otro ya… infelizmente.
Con la derrota por cuatro a cero contra Alemana en Sudáfrica, le dimos un descanso a la sección (lloramos durante meses), y pocos depués, el 11 del 11 del 10, Clarín nos clausuraba el blog y nos expulsaba de su comunidad, en una muestra más de la libertad de expresión que tanto pregonan...
Y luego vino Batista, el Checho, interino, timorato y obediente, y el tema siguió, la sección, con su descanso...
Vimos su debut contra España -4 a 0 y a cuidar el resultado (en un amistoso de local contra once tipos de resaca)-, vimos que salió a contragolpear con Brasil en el primer tiempo, y para su suerte Messi de un zapatazo borró ese recuerdo; luego no lo vimos pero supimos que anduvo de gira juntando goles en contra frente a Nigeria y Polonia con un equipo de amigos que usó la camiseta nacional  como si fuera cualqier cosa; y vimos, sí, que había descartado a Tevez y Agüero para la copa América, y vimos que al final, vencido por la verdad -sin explicar del todo nunca nada (como si la Selección fuese un club privado)-, se agachó y los citó…
Y el lunes, sí, vimos una brillante actuación contra un equipo de jóvenes albaneses, casi todos ellos, al parecer, futbolistas.
Eso es lo que vimos hasta ahora con Sergio Batista, y por eso esta sección -con nosotro adentro (y llorando todavía)- continuó su triste descanso.
Pero empieza ya la Copa América, y entendemos que es hora de volver al ruedo, siempre con la peregrina ilusión pero sana intención de alcanzar acaso –por la magia infinita de la virtualidad- el corazón o mejor la mente de los responsables directos de la alegría o la tristeza de todo un país.
Enfrentamos un compromiso suicida, porque es al todo o nada.
Tenemos la mejor delantera del mundo, el mejor jugador del planeta, y somos locales.
La obligación de mostrar por fin en la cancha lo que tanto resultamos ser en la sobremesa, no deja lugar para ningún segundo puesto, y el que piense que esto es exitismo, es porque olvida o no sabe que la Selección Argentina fue dos veces campeona del mundo, dos veces vice, que exceptuando las Olimpiadas (competencia semiprofesional si se quiere), no gana un título importante desde 1993,y lleva, para peor, dos finales de Copa América perdidas –mal- contra Brasil.
Salir segundos, ahora, no sirve de nada, y salir segundos de Brasil, sería peor que salir últimos. (Y por decoro no vamos a imaginar aquí  qué sería de todas nuestras rutilantes estrellas si se apagase así nuestro universo)...
Pero esa es la verdad, y no sólo la verdad del orgullo y de las ganas de este cronista y tanta gente, sino la verdad de un equipo que ningún poder económico puede juntar (Messi, Tevez, Agüero, Higuaín, Milito, Mascherano…), de una camiseta que merece todo el respeto de todo el mundo, y de una hinchada como ningún otro rival tendrá esta vez.
El Martiyo no confía en Sergio Batista, no por su evidente obediencia debida a “Julio” y “Carlos”, sino porque El Martiyo es enemigo declarado de la mezquindad dominante –por lo que fuera que fuese- en el fútbol argentino. Aquí hay un post donde ya nos explicamos al respecto (Ver El infierno del Dante)….
Lo dijimos antes y por eso lo repetimos ahora: sólo dos veces en la era D de. D (Despuès de Diego), El Martiyo vio jugar a la Selección Nacional con la generosidad ofensiva que es propia de la nobleza de los verdaderos vencedores: cuando Bielza, y con Maradona.
De cualquier forma, claro está, nos deseamos, con Batista incluido, toda la suerte del mundo y el mejor fútbol posible, y la victoria desde luego.
Hoy nada más reabrimos la sección, retomamos el tema, y bocetamos más o menos nuestro punto de vista.
No somos nadie, pero menos tampoco, y nos preferimos arquitectos, antes que escombros.
Hasta la victoria o nada.  

Repetimos la foto porque lo bueno, si mucho...



N. del E: Como con Batista los nombres van y vienen sin que se entienda bien por qué; para ilustrar este post elegimos una simbólica selección de chicas que seguramente ni él, por muy asustado que venga, se animaría a rechazar.


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