////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

viernes, 5 de noviembre de 2010

CAMPEONATO ARGENTINO: TORNEO DE CHARLATANES

Si Panzeri lo viera…

EL INFIERNO DEL DANTE

 

Fulbito argentino, alma de barrio, corazón de tango, llanto del arrabal…




“DT: Delirantes Trota-clubes”, los llamaba el insobornable Dante Panzeri, uno de los pocos inmortales del periodismo argentino, el inventor de la definición más sintética y precisa del fútbol: “la dinámica de lo impensado”; el hombre-escuela que reformuló la crónica deportiva, y que llegó a dirigir El Gráfico en sus grandes días privilegiando en tapa a los mejores atletas y no a los más famosos sin importarle las ventas hasta hundirse con ellos y tener que renunciar… así era Panzeri, y así llamaba a los directores técnicos: delirantes trota-clubes
Tantos años después, maestro, sepa que  nada ha cambiado, al contrario… ahora trotan más que entonces, y se han  refinado los delirios.
Allí está ahora, por ejemplo, Ángel Cappa, hundiéndose con River pero de pronto autoamordazado en un gesto igual de absurdo que su verborragia previa sin victorias que la refrenden…
Allá está Borghi, hundiéndose igual pero con Boca, del otro lado y con otro personaje, disfrazado de gordo bueno y humilde que hace lo que puede pero pobre no le sale, y así la va llevando entre chistes de salón y amabilidades budistas que derrota tras derrota, increíblemente, le permiten zafar.
Allí también está de pronto Miguel Ángel Brindisi, resucitado por una sola victoria despuès de tanto, y ya anunciando en los diarios con su sola trompeta “se viene el huracán de todos”, como si nadie se acordara de su paso fulminante por Boca y su rápida y lacrimógena salida asumiendo con toda honradez su fracaso, sí, pero fracasando al fin, y sin aprender a callarse: aquí está de vuelta, alucinando un futuro de gloria por apenas un triunfo rimbombante en los medios pero ante nadie en la cancha, porque Ramón Díaz también anda mejor con los micrófonos que con .. bah.

Ariel Ortega: ayer un desengaño, ¿hoy una ilusión?...

Ya nos hemos referido alguna vez al miserable fútbol nuestro de cada día. Cada vez más se abre la brecha entre la calidad de nuestros jugadores de exportación, y los campeonatitos locales, breves, eclécticos, y que casi siempre se llevan los que lograron aguantar medio plantel por más de un año por lo menos.
Alguna vez reparábamos desde estas mismas páginas en los dos más grandes referentes de nuestro fútbol, River y Boca, y observábamos quiénes eran, a su vez, sus mayores referentes, sus conductores en la cancha, sus dos diez: Ariel Ortega, y Juan Román Riquelme.
Un alcohólico y un depresivo.
Dos jugadores con más problemas que la Cruz Roja Internacional. Dos jugadores que, dicho sea de paso, hace mucho que ya no juegan ni siquiera cuando juegan. Lo más triste es que esta triste reflexión la hicimos dos años atrás, y allí siguen ellos todavía. Estrellas y conductores de los dos grandes más grandes de nuestro pequeño fútbol diario.





Juan Román Riquelme: ayer una tristeza, hoy también.

“Dos pases y al contrario”, hace dos años lo dijimos nosotros como síntesis de ese futbol. “No veo ningún equipo que haga tres pases seguidos”,  hace poco lo dijo Cappa para defenderse de lo mal que juegan los suyos, y luego por fin, lo dijo uno de los suyos a propósito de lo suyos . “No hacemos cinco pases seguidos”, amplió Juan Pablo Carrizo.
Carlitos Tevez lo dio por hecho cuando le pegó a los dirigentes después de Sudáfrica: “por algo el fútbol argentino está como está”.
Y sí.
Jugado exclusivamente por futbolistas que todavía -o ya- no interesan en el exterior, comandado en la cancha por viejas glorias cuyas glorias ya son demasiado viejas:  dirigido desde afuera por un coro de habladores que también por algo no consiguen contratos en euros; manejado desde arriba por un elenco estable de dirigentes que fracasan y fracasan pero se quedan y se quedan, el fútbol nuestro de cada día, es más bien eso: fulbito.
Hoy los protagonistas de la A son Banfield, Lanús, Arsenal, hace poco fueron Tigre y Huracán, ni hablar de Estudiantes ¿ya no hay chicos, o chicos se han vuelto todos?… ¿Ascendieron los de la B, o descendieron los de la A?…
Los técnicos hablan mucho, pero no explican nada. No saben qué decir. Apenas intentan sobrevivir fecha a fecha, agarrados a sus puestos un domingo más…. Y sin victorias que lucir ante las fieras de la prensa, presentan su show y se lucen ellos, hacen chistes, filosofía descartable, prueban frases como títulos de apuro para cronistas apurados sin imaginación tampoco… Deliran, bah.
Aguantan como pueden, y cuando no aguantan más, se van a otro club para aguantar un poco más… Trotan, bah.
Deliran y trotan.
Panzeri todavía tiene razón: es el infierno del Dante en el que ardemos sobre todo los hinchas....


Chan chán.