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domingo, 14 de noviembre de 2010

PAPEL PRENSA: LOS DELITOS QUE LA NACION Y CLARIN CALLAN Y OTORGAN

* Republicamos aquì este post aparecido en El Mattillo el último 10 de setiemre, y que lejos de perder su vigencia, nos explica además por qué nos prohibió Clarín.





LA NIEBLA Y EL VIENTO




Como el niño que se tapa la cara con las manos y pretende que se esconde por completo, tan así de infantil resulta ya la estrategia de los diarios Clarín y La Nación para tapar, entre noticias vanas y autodefensas escuálidas, todos los crímenes de un pasado cuyas cuentas pendientes llegó la hora de pagar.
El último domingo (el post es de principios de setiembre) el diario Tiempo Argentino publicó documentos confidenciales del Ejército fechados en 1977, que confirmarían la estrecha colaboración prestada entonces por los directorios de los diarios La Nación, Clarín y La Razón, con los militares que mantenían secuestrada a la familia Graiver. Clarín y Nación, ese mismo domingo, no se enteraron de nada. A Clarín más bien le preocupaba un posible corte en Gualeguaychú; la ETA, que otra vez anunciaba otro cese definitivo del fuego… La Nación desvariaba por las suyas.
El lunes sin embargo, la justicia no desestimó dicha publicación, y ya los fiscales de la Unidad de Seguimientos de La Plata -que investiga específicamente las violaciones a los derechos humanos en el circuito de mando del general Ramón Campos-, pidieron la inmediata detención del general Oscar Gallino, encargado entonces, -según tales documentos por él mismo redactados y firmados-, de “interrogar” a la familia Graiver, en base a informes elaborados en reuniones previas con “el secretario de industria, Raymundo Podestá, los presidentes de los directorios de La Nación, Clarín y La Razón, que son adquirentes del paquete accionario del Grupo Fundador de Papel prensa…” Lo presidentes de los tres directorios, en ese momento, vale recordar, eran, respectivamente, Patricio Peralta Ramos, Héctor Magnetto y Bartolomé Luis Mitre, quienes ahora, así, quedarían explícitamente complicados por lo menos con el secuestro de la familia Graiver, sino ya con sus torturas y su despojo.

Videla visita Clarín, y brinda con Ernestina.
¿Por qué no nos cansamos de publicar esta festiva instantánea?

Sin embargo ese mismo lunes, Clarín y La Nación (lo que dejaron de La Razón ya ni vale la pena mencionarlo), tampoco se enteraron de nada. Los mineros atrapados, Ceratti que sigue más o menos, la previa del partido con España… en fin.
De más está decir que el general Oscar Gallino no es un invento del Gobierno, como tampoco lo son los documentos que el mismo Gallino elaboró y firmó en 1977. El general Oscar Gallino, subordinado directo del general Ramón Camps –ejemplo de genocida-, en aquel momento fue designado personalmente por Videla para “atender” a la familia Graiver, y actualmente es procesado en 69 causas por violaciones a los derechos humanos.. El general Oscar Gallino es otro que se creyó que era posible guardar miles de muertos en un ropero, y chau. Muchos lo creyeron.
Por aquellos años, por ejemplo, Clarín y La Nación -y entonces también La Razón-, no sólo lo creyeron, sino que fueron las fábricas de coartadas que todos esos crímenes precisaron.
Sí, como leyó, lector: Clarín, y La Nación. Los mismos que todavía se pretenden bastiones de la libertad de expresión…
Y sus dueños y responsables, los Mitre, los Peralta Ramos, la Herrera Noble, su Aranda y su Magnetto; fueron más lejos todavía. Creyeron que la impunidad era posible para siempre, por el sencillo trámite de escribir la historia como se les daba la gana, eliminando o comprando a quien buscara o quisiera la verdad…
Pero la verdad es más bien un viento, ni se agarra con las manos, ni lo detiene el tiempo: sopla desde el pasado, y te despeina el presente.
Hoy el IVC.-Instituto de Verificación de Circulaciones (el Ibope de los medios gráficos)- nos informa que Clarín ya perdió 60 mil lectores diarios en el último año, cuando en la misma época, otros diarios aumentaron o mantuvieron sus tiradas. Así también, según mediciones de la inobjetable empresa Amazón, sabemos que en los últimos tres meses las visitas a Clarín.com cayeron en un 43 por ciento, y que ya pierde con sitios informativos como por ejemplo Taringa… 
De todo esto, Clarín y La Nación tampoco dicen nada.
El público los abandona, la justicia los cerca, el pasado vuelve por ellos, pero ellos no dicen nada.
Se suponen y autoproclama los principales diarios del país, pero desnaturalizados por completo, ya no se enteran o ya no informan. Callan, y sin quererlo -ni poder evitarlo-, otorgan.
Bañados en sangre se tambalean moribundos entre noticias vanas y vencidas, o rascan el fondo de los conflictos domésticos para construir una realidad que envuelva como una niebla la verdad de lo que ocultan.
Pero la verdad es un viento, no lo envuelve la niebla ni se cansa con los años.
Más bien sopla hasta que te alcanza.



¿Pero quién es el boludo que está al lado de Magnetto?