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domingo, 28 de noviembre de 2010

SEPA CÓMO SE COCINAN LA OPINIÓN PÚBLICA Y SU CABEZA (otro post que Clarín no se bancó)...

La noticia ya fue pero la estafa continúa. Así se cocinan la opinión públca y la cabeza del lector apurado, o deseoso de argumentos que sostengan el odio que siente sin argumentos. Así, técnicamente, a partir de una verdad, se imprime una mentira.  Este post fue publicado por El Martillo en la comunidad de Clarín en abril de 2009. Nuestra guerra con DOS medios se calentaba cada día más. 


* * * 

¡Cristo era un cobarde!, Clarín podría demostrarlo.



DEL MILAGRO AL OPROBIO





Así se forma la opinión pública.
Miércoles 22 de abril. 2009. 15.30 horas.
Escribimos este post mientras el portal de Clarín publica –pueden comprobarlo con sus propios ojos-, la siguiente noticia así presentada:
Bajo el título en cuerpo grueso: “El FMI pronostica que la economía Argentina caerá un 1,5% en el 2009”: abajo, en cuerpo más chico y tenue, apunta: “El organismo rebajó sus previsiones a escala global y estimó una caída del 1,3%. En el caso de la Argentina, vaticinó un crecimiento del 0,7% para 2010”.
Confuso, sí.
Primero parece que la Argentina caerá catastróficamente un 1,5, pero después se advierte que sólo caerá apenas un 0,2 con respecto al crecimiento mundial, que es todo lo que cuenta, ya que la Argentina no queda en Júpiter ni en Plutón.
Y por último, de última, se anuncia para el 2010 un crecimiento del 0,7, o sea: más de tres veces superior a la caída del 2009. Pero esa no es la noticia. La noticia, licuada hasta lo inexacto, es que “EL FMI pronostica que la economía Argentina caerá un 1,5 por ciento en el 2009”.
Así se forma la opinión pública.
Ya si se accede al artículo –al que la gran mayoría de lectores no accede-, se aprecia que la situación no sólo no es tan grave, sino que es mucho mejor que la de grandes potencias como Estados Unidos, Inglaterra y Alemania.
Porque según el FMI, durante el 2010, mientras la Argentina crecería un 0,7, “Estados Unidos permanecerá igual”, en tanto las economías alemana y británica se “contraerán un 1 y un 0,4 por ciento respectivamente”.
O sea, la noticia, buena al fin, es que la Argentina, durante el 2010, crecerá más que Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. Pero no. No para Clarín.
Para Clarín Jesús no caminó sobre el agua: simplemente no tuvo el coraje de nadar…
Del milagro al oprobio, amigos lectores, no hay más que eso: un rápido título en cuerpo catástrofe.
Así se forma la opinión pública.
Mañana, ya, incontables lectores desprevenidos repetirán por ahí que la Argentina se viene a pique como si fuera cierto y tan sólo porque así lo dijo un empleado de Clarín a sueldo de intereses que no son por supuesto ni la verdad, ni la justicia, ni la objetividad ni mucho menos el lector, el país y su gente.
Así se forma la opinión pública, así se manipulan el ánimo y la mente del votante, del ciudadano apurado que apurado repetirá cualquier mentira con la certeza de difundir la más pura verdad “porque lo dice Clarín”.
Hace poco publicábamos bajo el anuncio DIME QUIEN LO DICE Y TE DIRE POR QUÉ una suerte de Guía práctica para el lector desprevenido… Allí recorríamos muy por encima la composición accionaria de los grandes grupos mediáticos argentinos. Recomendamos su relectura.
Y dejamos ahora, humildes, un buen consejo de quien conoce el oficio, y su negocio.
Los medios hay que empezar a leerlos por los avisos.
Los grandes anunciantes delatan la línea editorial de la suma de los charlatanes que puedan tener a sueldo.
Esas “empresas a las que les interesa el país”, como suele oírse, efectivamente están “interesadas en el país” (habitualmente se lo quieren quedar), y son las que financian el programa, el medio, o el hablador que allí aparece o firma.
Robin Hood, El Zorro, Batman, no existen, son ficciones. Los periodistas no luchan por la verdad, ni por la justicia, ni nada parecido. Luchan en general por un ascenso, y siempre por un aumento. Y si no hacen lo que les dicen, se quedan sin trabajo, como cualquier subordinado en cualquier fábrica o empresa. Se llamen como se llamen, ejecutivos u operarios, con más o menos cartel, todos son asalariados, incluso, últimamente, también sus dueños, subordinados a las grandes sociedades multinacionales y anónimas que de a poquito se los comieron…
Así se forma la opinión pública.
Una buena noticia bien revuelta con litros de mala leche, y la licuadora de su cabeza. 

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