////// Año IXº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

sábado, 27 de noviembre de 2010

PALABRAS DE AMOR. HOY: LOCOS DE AMOR y otras perturbaciones...

Desordenes de la mente


LOCOS DE AMOR
(y otras perturbaciones)


Ya el 13 de nviembre, en esta misma sección, bajo el título Amar es nunca entender lo que decís, intentamos exactamente explicarnos qué decíamos cuando decíamos "amor", y recurrimos entonces, razonable aunque infructuosamente, al sin embargo insuperable diccionario de la Real Academia de la Lengua Española... pero no, tampoco tan doctos caballeros lograron precisar qué clase de cosa era ese arrebato de pasión que nos fascina hasta la obsesión, y cuyo objeto bien puede ser alguien que apenas ayer era un perfecto desconocido…
Y así de acalorados de pronto, reparando al escribir en nuestras propias palabras calientes, creímos avistar, allí, acaso, otra alternativa en la búsqueda de la misma verdad,  otra vez a partir del supremo diccionario de nuestra lengua, pero ya no de manera directa, sino tangencial, taimada si se quiere, atacando la palabrita por los caminos laterales de esos sinónimos que no son sinónimos, pero que nosotros lo mismo usamos para decir amor. (Así nos va).
Los resultados fueron no menos sorprendentes que preocupantes. A saber.
Probamos primero con la palabra "Pasíón".
Arrancamos mal:
Pasión: Acto de padecer -así nomás se larga, y al toque ya lo meten al Cristo, y que se arregle-: 2. pasión de Jesucristo... Después sigue, pero es peor: Perturbación o afecto desordenado del ánimo… (ahí ya salimos corriendo).
Intentamos entonces con "fascinación", que nos sonaba más a Julio Iglesias y por eso pensamos que… pero no, tampoco allí encontramos alivio:
Fascinar: Engañar, alucinar, ofuscar… Atraer irresistiblemente… hacer mal de ojo…
Llegados a este punto, perdidos en dicho huracán de congojas y disturbios, la palabra "obsesión" se oía al menos como una sirena de sensatez científica en dicho fárrago de locura. La buscamos... pero allí estaba otra vez "la perturbación anímica producida por una idea fija"…o la "idea que con tenaz persistencia asalta la mente"…
(Faulkner tiene razón: ya no se habla del corazón, sino de glándulas)
Pero bueno… si el inobjetable diccionario de la Real Academia de la Lengua que hablamos, dice que eso decimos cuando decimos "amor"; será mejor tenerlo en cuenta, y cuando decimos amor, sepamos al menos de qué hablamos en realidad: de padecimientos y perturbaciones, desordenes de la mente y del ánimo, alucinaciones, engaños, ofuscamientos, ideas fijas y mal de ojo…
Ojo, sí.
Las cárceles y los manicomios están llenos de gente que hablaba de amor.
Son los clásicos y populares “locos de amor”.