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jueves, 6 de octubre de 2011

BRULOTES BRUTALES: DIARIO DE UN INCENDIARIO



Sección por sección nos proponemos una recorrida por todo El Martiyo en el marco de los festejos de su tercer aniversario. Aquí entonces Brulotes Brutales, auténtico desfile de inclemencias de ida y de vuelta, entre ellos, sus protanistas, que nos tiran con lo que tienen a mano, y nosotros, El Martiyo, que harto de todos, les prendemos fuego a todos.


DIARIO DE UN INCENDIARIO


Según la Real Academia Española, el "brulote" es una suerte de buque-bomba, "un barco cargado de materias combustibles e inflamables que se dirigía sobre los buques enemigos para incendiarlos”.  En la Argentina, en cambio, el brulote es apenas un género periodístico despreciable por definición.
Se supone que el brulote carece de seriedad, sobre todo de objetividad porque está apenas sustentado por la sola intención de agraviar al sujeto de sus líneas, sin ningún tipo de imparcialidad o de justicia. Tal vez por eso este género nos gusta tanto: por despreciado, y por brutal. Y sin embargo es también selecto.
Apelamos a él casi como último recurso, cuando la figura en cuestión sobrepasó ya todos los límites de nuestra paciencia, cuando ya nada nos importa la desaprobación incluso ética que vieniera de vuelta, cuando además de información, usamos también -o liberamos, más bien- esa fuerza indómita del hartazgo absoluto.
No están aquí todos los que queremos que no queremos; con muchos de ellos descargamos el cansancio a través de otros posts y otras secciones: la Carrió, Cobos, Macri, a quienes ya en su momento dimos políticmanete por muertos… (a no ser para un intendencia porteña, claro).
Sin embargo están sí Jorge Lanata y Fito Paez (cuyo disloque por venir  aquì avisábamos); está cómo no Mirtha Legrnad, santa patrona de los patrones; distinguimos también a Mariano Grondona, a quien no dudamos en calificar "el mejor de todos"; y por supuesto no falta su compañero de página en La Nación  Joaqu-Inmorales Solá; ni la paquetísima y terminada Magadalena Ruiz Guiñazú (¡que incluye su clip "De gira con Videla"!); por ahí también en un solo post, como en una misma bolsa, les damos por todos lados al elenco estable de TN y Clarín; en un pico de iconoclacia nos llevamos puesto a don Ernesto Sábato; y aunque no somos de otorgarles ni un minuto de nuestros días a los cuatro de copas, hasta Luis Majul y el hijo de Tato Bores podrán ostentar un día su propio brulote brutal del Martiyo como si alguna vez ellos también hubieran sido alguien...
Sí, amigo lector, usted lo ha dicho: se trata de una auténtica galería vernácula del horror, plena de ausencias sin dudas, pero con sintomáticas presencias de ese país que se termina, y al que así nosotros, con nuestros barquitos en llamas, ayudamos a terminar...
El fuego también limpia, no sólo cauteriza.