////// Año IXº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

miércoles, 12 de octubre de 2011

EUROPA EN GUERRA: NADIE NOS OYÓ GRITAR


Profética y fatal, nuestra sección Europa en guerra al final no sirvió para nada. Allí va Europa hacia otra nuevo conflicto bélico internacional sobre su propio territorio. ¿De dónde lo sacamos? ¿Cómo nos atrevemos a una visión así? Por mucho que lo expliquemos, ya poco importa.

NADIE NOS OYÓ GRITAR





En el post Memorias de un sudaca, repasábamos nuestros años en Atenas, cuando vivímos allá, desde el 2001 al 2005, en los días dorados del euro, cuando Argentina entraba en cesación de pagos y la diáspora gaucha repartía criollos por todo el mundo.
Desde allí y por entonces, para la empresa CIMECO (Grupo Clarín), escribí aquellas tres notas que hoy están en El Martiyo Plus bajo el título La triple guerra del final, ver ahí.
Estadísticas de la División Poblacional de las Naciones Unidas, y de otros organismos no menos confiables, me descubrían un panorama sorprendente: en primer lugar, la superpoblación de la Tierra no era el drama que nos esperaba, según todos los aullidos del final del siglo XX, sino, por el contrario, nos amenaza la despoblación. Y algo más sorprendente todavía: los países desarrollados desaparecerían como tales, y un nuevo mundo emergía de la pobreza…
A mí alrededor entonces todo era lujo, fervor y consumo. Los griegos, los españoles, los portugueses, sus extensas clases medias, retomaban después de mucho los caminos de la tierra, y viajaban y compraban de todo por todos lados: la nueva moneda única brillaba como un sol mejor que el sol que nadie apagaría nunca…
Sin embargo cualquier argentino, parado allí en Atenas, despuès de haber visto y aprendido lo que había pasado en la Argentina, no precisaba más que recordar ese pasado para ver ese futuro, que ahora es el presente.
La visión de una Europa en guerra terminaba de aclararse cuando repasábamos el hecho histórico –incierto pero puntual- de que los conflictos bélicos a gran escala fueron la sola solución que encontraron los capitales concentrados del viejo Occidente cuando se vieron agotados. Nadie nunca terminó de explicárnos cómo la Alemania de los años 30, donde para comprar un kilo de pan hacían falta dos de billetes, fue sin embargo capaz de producir su inminente máquina de guerra con la fuerza de tres potencias industriales… ¿Con qué dinero?...
El dinero no se quema ni se esfuma, apenas se traslada y se multiplica más allá de los hombres.
La triple guerra del final, prueba el orígen de estas visiones, la sección Europa en guerra, es la crónica posterior a esas notas, pero anticipada a los hechos que hoy están en marcha.
Allí rescatamos algunos posts de nuestros días en Clarín.blgos con El Martillo, y otros más recientes, actuales... pero todos anunciaban lo que ahora vemos: los estados que se enfrentan y se desguazan; la xenofobia descarada porque ya total qué importa; la indignación popular y sus estallidos (las revueltas de Londres, pero también el asesino en masa de Oslo); y sus líderes sin soluciones ni respuestas, y sus partidos que empiezan a desdibujare y desmoronarse, y el vació consecuente del cual puede surgir cualquier cosa…
Aquí queda y allí está, desde hace rato, lo que ahora está en los noticieros…