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jueves, 5 de mayo de 2011

BIN LADEN: LA TRAMA SECRETA QUE CLARIN REVELA Y DESCONOCE


Desde el lunes Clarín teje y desteje “la trama secreta” del operativo contra Bin Laden entre mentiras y desmentidas, contradicciones de concurso, la obediencia debida a un imperio impresentable, y presuntas primicias exclusivas que no son sino arrebatos de una impericia sistemática.


DIARIO DE UN LOCO





“El periodismo es el arte de mentir sin que se note”
Viejo adagio del oficio.


Con  tantos años de periodismo industrial (ver nuestras Memorias de un mercenario), El Martiyo puede ofrecerles a sus lectores algunas claves del oficio con las que jamás habrán de equivocarse a la hora de evaluar una noticia: uno, el primer culpable según los medios, nunca es el verdadero culpable final; dos, la primera versión de un hecho, nunca será la definitiva, y por lo tanto, tampoco es la verdad; y tres, todo lo que se afirma hoy en tono altisonante, puede ser desdicho mañana con el mismo tono altisonante y afirmativo. Pequeños rebusques de carpintero, como “ampliando la información” o “completando lo que decíamos en anteriores ediciones”, emparchan el error así nomás, pero igual no importa, porque tan luego los diarios son hechos para eso: para el olvido. La urgencia por informar antes que la competencia, está en la naturaleza del negocio, pero claro: velocidad no es calidad.
El lunes nuestros principales diarios pretendían conocer al detalle la trama secreta de un  operativo que recién los años, los muchos años, nos irán contando muy despacio y bien en serio…
Hoy, jueves, la historia del lunes ya es muy otra.
El lunes Clarín gritaba en tapa "EE.UU. mató a Bin Laden en un operativo secreto", y ofrecía en exclusiva adentro los detalles del operativo sin embargo secreto, en un refrite de noticias levantadas con urgencia –y cosidas de apuro- de sus aliados The New York Time, Washington post, y por supuesto su socio El País de España. Y listo. Y allí teníamos todos, ya, toda la verdad.
Con una prosa propia de los viejísimos sábados de super acción, sin que nadie firmara nada, Clarín afirmaba (el lunes): “Fueron ráfagas de bala una y otra vez. Osama resistió a los tiros”.
Pero apenas al día siguiente ya no se había resistido nada, lo habían agarrado de sorpresay le tiraron direcamente a la cabeza, y al pecho, y chau.
Eso fue el martes, hoy la versión ya es otra.
Ahora afirman que Bin Laden tenía armas cuando fue asesinado”, titulan de pronto, y citan una fuente por supuesto no revelada del Pentágono -cuándo no-, que ahora dice que sí, que Osama fue sorprendido en el interior de su casa, en una habitación del tercer piso, con su mujer, como un domingo cualquiera, esperando acaso la cena, y con su correspondiente AK47 en una mano, y una pistola Makarov en la otra…
Bueno, en realidad no sabemos si las armas estaban en sus manos, eso no queda claro. “Según se detalla –dice sin embargo Clarín (¿no son graciosos?-, cuando ingresaron en la habitación, Bin Laden estaba acompañado de una mujer y tenía una pistola y un fusil”. Y punto, sí
Así de confuso es el relato de Clarín, que sin embargo afirma ahora todo lo contrario de lo que afirmaba el lunes entre confusiones, eso sí, muy similares.
El Martiyo resiste las obviedades, sin embargo prefiere consignar: todo crimen es repudiable, por supuesto, pero tal y como dijo Ingrid de Betancour tras su liberación en nuestros Destellos apócrifos: no hay mal que por bien no venga.
El episodio de la supuesta muerte de Bin Laden, nos brinda una gran oportunidad para conocer, no sólo el verdadero rostro del Hombre Líquido que iba a cerrar Guantánamo y prohibirle a sus muchachos la tortura; ni sólo tampoco la verdadera cara del pueblo norteamericano, que ya sin ningún pudor celebra la invasión a otro país y varios asesinatos a sangre fría; sino también, de paso, la verdad de nuestros principales diarios -fanfarria mediática de ese imperio brutal-, que todos los días nos mienten y se desmientensin solución como muñecos agarrados del cuello por un ventrílocuo demente…
Allá ellos.
El Martiyo no abandonó la noticia desde que se produjo, sin embargo, la enfoca con la prudencia que le inspiran tantos años de periodismo industrial, su libertad real, y las muchas tinieblas que envuelven el hecho en sí.
Por eso hasta ahora no afirmamos sino las muchas dudas que nos caben. (*)
Pero como el Escándalo Wikileaks (que más allá de sus contenidos, dividió las aguas de la libre expresión para siempre), esto, la desaparición y/o muerte de Bin Laden –sin cuerpo no hay homicidio, deberíamos decir si todavía la ley allá valiese de algo-, no será, acaso, el fin de ninguna historia; pero sí tenemos la certeza vieja de que es el comienzo de varias.
El Martiyo, con usted, se mantendrá alerta, sin olvidar las claves que le dimos.
Recuerde: las verdades de hoy, no son las de mañana.
Mucho menos si las gritan ellos.





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