////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

lunes, 2 de mayo de 2011

MATARON A BIN LADEN: HOMICIDIOS ALEGRES.


En los primeros minutos del lunes de Washington, el presidente Obama anunció que fuerzas del ejército norteamericano habían matado a Osama Bin Laden, desatando así el espontáneo festejo popular por el querido homicidio.


ASESINOS POR NATURALEZA


"Matar no es la cuestión, lo malo en sí. No.
Hitler es una mierda porque mató a la gente equivocada, no porque mató. Ya por entonces -ya mucho antes de Hitler-, los ingleses y los franceses -por no extender la revisión a españoles y portugueses y holandeses y otros piratas muy distinguidos y despiadados-, todos ellos mataban chinitos, argelinos, aztecas, indios, hindúes, malayos, filipinos, incas, marroquíes, congoleños, zulúes y otras culturas y otros pueblos y acaso también otras naciones que así se extinguieron sin que siquiera tuviésemos tiempo de conocer sus nombres, sus historias, sus costumbres, nada. Todos fueron muertos, asesinados. Todos. Los blancos los mataron. Durante siglos los mataron y los siguen matando mientras los otros se defienden como pueden matando a los que pueden. Así es la vida. Durante la guerra de Vietnam fueron asesinados tres millones y medio de personas, trescientas mil siguen aún desaparecidas, y dos millones seiscientos mil sufrieron heridas y mutilaciones graves e irreversibles. Y ninguna obra teatral, ninguna película, que yo sepa, utiliza las figuras de Nixon o de Johnson , ni mucho menos la de Kennedy, para representar al Mal, a Belcebú, a Satán, esas cosas. Ninguna. Hitler es el arquetipo del Mal. Kennedy es Kevin Costner. (…) El mundo más civilizado y en permanente evolución, hoy y ayer, en todos los tiempos, cada cual a su hora, siempre saluda conmovido, emocionado, impresionado y contento el mediodía de sus imperios de turno, que así reparten entre sus fieles las sobras de sus conquistas: sedas de la China, esmeraldas del África, amapolas de Oriente o putitas de las Antillas. Así son las cosas desde siempre entre muertos y matadores y todos tan contentos excepto para Hitler, que mató a la gente equivocada, ensució París, rompió Londres, cagó en el centro de Europa, y eso ya no causó ninguna gracia. Por eso lo odiaron, no por matar, sino por matar a quien no corresponde y donde estaba mal visto. Matar no tiene nada de malo. Supongo que en este punto, ya estamos todos de acuerdo”.
El fragmento pertenece a la novela El asesino entre el centeno (Daniel Ares, La Insula, Barcelona, 2007), y nos arroja en la cara una verdad que hasta ahora no encontramos quién refute: matar no está mal.
Hoy nos despiertan los noticieros del mundo con las patétitcas imágenes de los festejos populares por el asesinato de Bin Laden, y aquí ahora poco importa si es verdad que lo mataron, o es otro golpe de escena del golpeado Departamento de Estado. Tampoco importa acá si esto significa algo –o en tal caso algo positivo- en el complejo contexto de la lucha contra el terrorismo islámico… acaso eso es materia de otro post.
Aquí lo que importa es que mucha gente festejó, fútiles, hollywoodenses, básicamente ignorantes, del todo inmorales, “ciudadanos de bien” que votan y deciden, desbordan desde anoche las calles norteamericanas celebrando el asesinato que cuando les toca a ellos tanto los incomoda.
Que Bin Laden haya sido, sea, o no, un asesino, importa aún menos. En tal caso también lo era cuando mataba soviéticos para la CIA, y sin embargo…
Lo que importa, lo único que importa, lo definitivo, lo ahora oficial, es que matar no tiene nada de malo.
Supone bien el autor: En este punto ya estamos todos de acuerdo.
Sí. 



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