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martes, 31 de mayo de 2011

PARECE QUE NO PERO SI: COMPRAR CLARÍN ES VENDER EL ALMA.


A manera de alerta, ya no de advertencia, este post intenta salvar del dolor y las llamas eternas el alma y las mentes de tantos argentinos condenados a un mundo de horrores y temores, por el viejo hábito en apariencia inocuo de comprar el diario Clarín.



SIMPATÍA POR EL DIABLO




Un acto menor y cotidiano de consecuencias sin embargo trágicas, es comprar el diario Clarín.
Comprar Clarín es vender el alma. Parece que no pero sí.
Ya todos sabemos, ya es demasiado público, qué es Clarín, sus dueños, el Grupo, el monopolio y sus ramificaciones infinitas; ya todos conocemos los crímenes de su pasado, la apropiación de Papel Prensa, la ya indudable apropiación de los hermanos Herrera Noble (o la mismísima señora de Noble antes que nadie se hubiese presentado en la justicia en vez de esquivarla); el negocio de las AFJP, qué tan claramente demostró cómo se cagan en la gente; el genocidio, que callaron y otorgaron, y que más de una vez aplaudieron... en fin, este blog está lleno de secciones llenas de información sobre algunos pocos de los muchos desmanes y delitos del Grupo Clarín. (Ver La guerra con Dos medios, Medios medios, El Martiyo contra Clarín, y desde luego La patria escrita) Ya todos sabemos todo, no hace falta repetirlo aquí y ahora.
Aquí lo que nos importa ahora, lo que nos urge, es advertirles a los lectores –nuestros y ajenos-, que el acto de comprar el diario Clarín, esa costumbre ya adherida al café y el cigarrillo (otros dos vicios letales), es sin embargo, trastocado en su apariencia inocua, un salto al vacío, un pacto con el Mal, es entregar el alma, la mente y por lo tanto el cuerpo, a un mundo en llamas, de sombras y de aullidos. Parece que no, pero sí. 
Bartolomé Luis Mitre, la viuda de Noble,
y el muy querido (por ellos) Videla.
Porque comprar el diario Clarín, es depositar a diario –como su nombre lo indica-, efectivamente y en efectivo (no metafóricamente y con tarjeta), tu estipulado diezmo en manos de los apropiadores y los explotadores y los ladrones y los asesinos y los genocidas y los torturadores y los mentirosos y los hipócritas y los corruptos y los traidores al país y a nosotros.
Comprar Clarín es financiar el monopolio de la opinión pública para que sigan mintiendo y delinquiendo sin que nadie pueda decirles nada; es financiar los negocios del Goldman Sachs y sus anónimos dueños multinacionales que jamás por supuesto se preocuparon por nuestra suerte; comprar Clarín es fomentar sus prácticas hegemónicas, en lo económico, en político, en lo cultural, pero también en lo comercial, o sea: comprar Clarín es antes que nada cagarse en todos los usuarios de todos sus servicios, empezando tan luego por aquel, que sin embargo cada día, fiel y consecuente, les da su óbolo sin falta...
Y es que así es el Diablo: te cobra para joderte.
Y no sólo eso: te miente, se lleva tu dinero, y se queda con tu cabeza… y así de a poco, sin que te des cuenta, te llena el alma del mismo miedo y el mismo odio que sienten sin poder evitarlo los asesinos, los ladrones, los mentirosos, los torturadores, los corruptos, los apropiadores de niños de padres desaparecidos… el mismo miedo, el mismo odio, te llena a vos…
Por eso este post, y su tremenda advertencia:

¡Oíd, mortales: comprar Clarín, es vender el alma!

Parece que no, pero sí.


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