////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

miércoles, 13 de abril de 2011

"SOMOS ESCRITORES QUEREMOS COMER": ¡TODOS CON CARLOS HELLER!


De tanto perseguir a Clarín y La Nación acabamos desinformándonos también nosotros y recién ahora nos enteramos del  proyecto impulsado por el diputado Carlos Heller contemplando la jubilación para escritores (al menos con cinco obras publicadas).
Por supuesto nuestro editor, que abjuró del periodismo industrial, que no es rico, pero se resiste a vender el tiempo que precisa para escribir (y que ya tiene más de cinco obras publicadas, claro), decidió no sólo destacar la iniciativa en este post, sino poner todo el blog al servicio de su difusión, comprensión, y finalmente aprobación.
Con tal propósito, y espíritu democrático, desde ya avisamos a quienes se opongan: no tomamos prisioneros, y devoramos a los heridos.

  
EL HOMBRE QUE ESTÁ SOLO Y ESCRIBE



“Soy escritor… pero esa no es vida para un hombre”.
Oscar Wilde.


El Martiyo lo sabe todo acerca del hombre que nada más quiere escribir.
Sabe que con el paso de los años, ya no se trata de que ese hombre nada más quiere escribir, sino de que sólo puede escribir y nada más. Sabe que si no alcanza el éxito material, y aún así sobrevive a la juventud, sobrevivir para ese hombre será cada vez más difícil. Entre dormido y despierto, ese hombre descubre un día que cruzó la vida entera perdido como en un sueño dentro su propia obra, y que en el camino, medio sin darse cuenta, lo fue dejando todo para escribir y nada más…
Balzac..todo por dos pesos.
El hombre que quiere escribir y nada más, sabe que el dinero va y viene, pero el tiempo no, el tiempo sólo se va, y por ello cada minuto más se resiste a invertirlo en trabajos estériles, terrenales, fútiles aunque redituables. Renuncia. El éxito no llega, el mono que también es pide comida, pero él renuncia igual. Por lógica contable, si sobrevive a la juventud, si no sucumbe tampoco en la madurez, tendrá hacia el final un castigo inmerecido, pero laborioso. Querrá escribir y nada más, ya no podrá (sabrá) hacer otra cosa, y así su vida será su muerte.
¿Por qué?...
"Por inútil", podríamos alegar… "por pasarse la vida escribiendo al pedo", también… "por no buscarse un trabajo en serio", cómo no…  
Balzac murió endeudado, Dostoievsky ya en la juventud tenía su obra hipotecada hasta hoy, Céline al final colgó su placa de médico y cambiaba consultas por zanahorias; Wilde acabó anónimo en París, escribiendo con pseudónimo para salvarse del oprobio y pagar su mísero cuarto de pensión; Fitzgerald se arrojó en su propia botella de bourbon para escapar de la esclavitud… y estos son sólo unos pocos, y todos ellos conocieron el éxito en vida, ni hablar de los otros, de los que tuvieron que morirse para cobrar, de esos auténticos inútiles para sus vecinos y acreedores, esos que habían trabajado al pedo por no buscarse un empleo en serio, digamos Conrad, Melville, Vallejo, Pessoa, Rimbaud, Poe, en fin, glorias universales ignorados en vida hasta que por fin reventaron…
¿Por qué?.
  O sea… ¿Por qué un político, un médico, un camionero, merecen que la sociedad los proteja en la vejez, y los poetas no, eh?...
¿Porque no tienen jefe, porque no asisten para ejecutar su tarea a un espacio colectivo, porque no cumplen horario?... ¿Pero alguien se preocupó en controlar las horas de vida que dejó arder Conrad para escribir El corazón de las tinieblas, La línea de sombra, Lord Jim, La soga al cuello, y su millón de títulos?... Gracias que tenía su pensión de marinero, (porque los marineros también merecen su pensión, más bien). 
Es decir, ¿por qué incluso un general merece protección social, y los narradores no, eh?...
Respuesta: porque hicimos un mundo pensado para pasarla mal, donde la pasión ni la obra suscitan ningún respeto si el éxito inmediato no las refrenda... Cervantes en nuestros días hubiera conseguido una pensión por invalidez, seguro, pero del Quijote ni hablar…
Y eso fue hace quinientos años y así venimos desde entonces… condenando a su sola suerte a los que quieren hacer, con absoluta responsabilidad, nada más que lo más les gusta, que es, al cabo, ofrecerles a los otros lo mejor de ellos: el arte de sus sueños en la materia de su trabajo. 
Hemingway...
a veces ni el éxito funciona...
¿Nada más que por eso hay que olvidarlos en vida?...
De nada le sirvieron a Poe Los crímenes de la calle Morgue ni a Melville Moby Dick cuando más lo precisaron… tuvieron que elegir alguna forma de esclavitud, o mendigar… Vallejo se murió de tristeza, sí, muy lindo... pero porque la miseria se lo comía… el propietario quería su renta o que se mude, el verdulero se cansó de fiarle… la tremenda amargura de haber interrumpido la poesía de su tiempo, y ver que la vida sigue igual, sin suerte y sin dinero…por mucho perdón que pidió por la tristeza…
Una sociedad pensada para castigar a sus artistas, sólo puede esperar la pesadilla diaria.
Por todo eso, por nosotros –claro-, pero también por todos, por los demás y por los que vienen, porque trabajamos mucho y en serio y el cuerpo también lo sabe, y porque nos parece además un gesto histórico de justicia moral que acaso alumbre al mundo frente al cual nos distingue... desde aquí El Martiyo suma su voz a quienes apoyan e impulsan el proyecto del diputado Carlos Heller sobre una jubilación para escritores, en todo su contenido...
En los próximos días será presentado para su debate en diputados.
Estaremos atentos.
No hacen falta más ingenieros que poetas. De ninguna manera.
Ya lo decía Céline: “Los ejércitos del corazón también precisan generales”.


Vallejo: "ya va a llegar el día, ponte el alma".
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