////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

jueves, 24 de febrero de 2011

MUBARAK Y KADAFI: EL COMIENZO DE UN PASADO TERMINADO.



Mubarak Y Kadafi no son sino el principio de un mundo que ya fue, y que por fin se va. Hijos de otras armas, las nuevas armas los liquidaron, así como el Siglo de las Luces liquidó tanta tiniebla. Y es sólo el comienzo, y no es un fenómeno árabe: oscurantistas hay por todo el mumdo... y ya se los lleva el ayer.



NOCHES DE LA ANTIGÜEDAD



“Como caen los dioses en el suelo del destino”
Fernando Pessoa.



Como vimos caer aquella inmensa estatua de Saddan Hussein en Bagdad, así vemos caer ahora a los líderes inmensos de un mundo terminado, Mubarak, Kadafi, enormes y pesados se inclinan despacio, caen sin fuerzas, pero se despedazan en segundos. Como ídolos de piedra desmesurados y perimidos.
Allí viene Saddan...
Y no los derriban sus viejas perversiones progresivas, sus crímenes bíblicos, la paciencia hace mucho agotada de sus pueblos, no… los derriban de golpe las redes sociales, los celulares, que hacen de cada individuo un corresponsal infidente y un ejército en ciernes; los I-Pod, los I-phone, los Blacberry, Twitter y Facebook, Wekeleaks, los bloggers del mundo unidos, en fin… Los demuele la tecnología. Los demuele la modernidad.
Patriarcas vetustos de mundo vencido, la nueva era estalló repentina y no alcanzaron a comprenderla,  así como no sabría qué hacer hoy Napoleón con la 110ª  Aerotransportado si lo trajéramos de golpe a nuestro tiempo.
Inspirados aún en él, en Bonaparte, en Alejandro algunos, en Churchill y De Gaulle los más modernos y democráticos, en Hitler los más desesperados, pero en modelos arcaicos todos ellos; todos ellos se habían preparado para un pasado que nunca iba a volver,  cuando de golpe apareció el futuro sin avisar, y se los lleva puestos...
Acaso desde la rueda la humanidad no sufrió un cambio así de grande, de hondo y de veloz.
Nunca antes tanta gente se mantuvo en contacto constante a través del mundo entero con la inmediatez -casi- del pensamiento.
La información –toda, cualquiera- desborda sus propios marcos y soportes, y es un viento, ni siquiera un agua, cruza la tierra, elude los muros, no la seca el sol ni la contienen los diques, no la paran las balas ni recibe órdenes de nadie, da la vuelta al planeta, y no se detiene nunca.
La democracia no pasa  ya sólo por las urnas.
Los pueblos ya no esperan a ser convocados para decidir.
Son otros los paradigmas, otro el mundo, otra la vida, otra la gente.
Otras las expectativas, y las exigencias.
Otros nosotros.
Grabadores a cinta, máquinas de escribir, calculadoras eléctricas, televisores blanco y negro,  proyectores, diapositivas, pasacasettes, doctrinas de la seguridad y el hambre, cipayos encubiertos, patriarcas de la guerra fría, hay un pasado que ya no sirve más… que se acabó.
La variadas consecuencias de esto que algunos ya quieren llamar de Primavera Árabe –sin advertir aún el invierno que se viene-, serán en tal caso materia de otro post. 
Mubarak: la cara a bloques...
Acá queríamos señalar algo más anterior, más profundo, y más ecuménico. Arrancamos con Saddan Hussein, nos basamos en Kadafi y Mubarak, pero habrá otros, y le cabe a cualquiera. Es el conocimiento abatiendo las sombras otra vez. Tiemblan de nuevo los oscurantistas de toda la Tierra, desde las pirámides de Egipto, hasta las redacciones de los principales diarios argentinos, (por dar sólo dos ejemplos).
El presente llegó con el futuro ardiéndole en las manos. Son tiempos sin tiempo. Mañana es hoy y ayer ya fue.
Los que no lo entiendan, caerán así… como inmensas moles de piedra difusas y ruidosas, polvo y espanto, ídolos abolidos de un ayer absurdo.


Vladimir Lenin: la prehistoria continúa.


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