////// Año IXº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

martes, 15 de febrero de 2011

WIKILEAKS: EL ESCÁNDALO QUE NO CESA.


Por mucho silencio que le metan al caso, el fuego no se apaga con silencio, y el incendio iniciado por los cables de Wikileaks, se extendió hasta encender la polémica central de las democracias modernas: ¿tenemos derecho a saber toda la verdad, o no?. Unos y otros marcan sus posición, por mucho que disimulen.


LA MASACRE DE LOS MENSAJEROS





Tal como anunciáramos en sus inicios, el escándalo Wikileaks nunca se calla por mucho que se lo silencie. Su irrupción sobre la faz de la realidad fue como un continente que emerge de las profundidades y que podemos no mirar, pero que aún así transforma toda la Tierra. Y en su silencio habla, abre las aguas.
Más allá de prenderle fuego a la incierta credibilidad de la diplomacia americana, de revelar –meses antes- que la tortura en Irak por parte delas tropas norteamericanas tenía status de festival, más allá de obligar a los más altos funcionarios de la administración Obama a pedir disculpas puerta por  puerta por todo el planeta; Julia Assange y su Wikileaks provocaron, sobre todo, el incendio final de la polémica madre del periodismo y de la democracia modernas: el pueblo ¿tiene derecho a saber toda la verdad, sí o no?...
That is the question, no ya qué dicen o dejan de decir los cables, que en síntesis lo que dicen es que los Estados Unidos hacen agua por todos lados.
La cuestión es otra:
Un grupo de iluminados a sueldo, en sociedad con los gobernantes de turno –que supuestamente nos representan-, ¿tienen derecho a decidir cuánto debemos saber, y cuánto no?...
Y ya no se trata de lo que cada medio pretenda ser con pomposas editoriales en defensa de la libertad de prensa y de expresión y bla, bla, blá… Ya decir no basta, la hora de la acción nos lleva puestos, ahora son los hechos los que dicen más que mill palabras, más que todas las imágenes. Aquí ya ni siquiera quedan zonas grises.
¿Tenemos derecho a saber toda la verdad, o no?
No hay más espacio para los tibios, Dios los vomita..
Censurar, ¿está bien, o está mal?...
No son respuestas que se resuelvan ya nada más que con palabras.
Puede parecer maniqueo el pensamiento… pero no es un pensamiento: son las aguas que un día se abrieron.
Assange, perseguido.
Por ejemplo:
Como cada año el último diciembre la revista Time tuvo que decidr cuál era el personaje del año, y contra todos sus propios principios y tradiciones -según los cuáles el elegido ha sido el hombre que más impactó en la  actualidad ese año-; frente a la todavía inmensurable revolución que había provocado Julian Assange con Wikileaks -no una sino dos veces en el mismo año-, y pese a que había ganado con 380 mil votos la elección entre los lectores, ellos sin embargo eligieron al dueño de Facebook, Mark Zuckeberg  demostrando así, sin más, de qué lado estaba el semanario Time, pero también el dueño de Facebook… Del lado la censura, más bien. No hace falta decirlo, pero queremos dejarlo impreso.  
Sin embargo más expuestos aún quedaron en tal caso el diario El País de España, el francés Le Monde, el inglés The Guardian y la revista alemana Der Spiegel, los cuatro grandes super medios mundiales que compraron la totalidad de los 250 mil cables en exclusiva para al final terminar dosificándolo, y que rápidamente al servicio de los tiburones de siempre usaron todas sus mañas para acorralar a Assange contra la justicia británica tergiversando su caso ante los tribunales suecos; mientras publican los cables con cuenta gotas, no sin previa edición conjunta con el Departamento de Estado, y con preferencia por supuesto de todos aquellos cables que puedan ser funcionales a sus intereses.
Por ejemplo, Clarín y La Nación no parecen encontrar entre los 250 mil cables de la diplomacia mundial americana, más que referencias al gobierno de Kirchner o de Cristina. Pero obvian aclarar que el diario El País, de España, es propiedad del Grupo Prisa, socios de La Nación en Radio Continental y otros negocios… por ejemplo).
Y así también todos ellos, Clarín, El País, Der Spiegel, La Nación, Le monde, en fin, todos ellos, unidos y mancomunados, nos demuestran –quiéranlo o no (y seguramente no)- de qué lado están al fin y al cabo: si con los pueblos que quieren saber de verdad de qué se trata… o no.
Pero de ninguna manera el escándalo Wikileaks se acalla simplemente con silencio.
Mucho menos asesinando a sus carteros, les advertimos a las autoridades responsables, por las dudas nos lean….
Hoy la persona de Julian Assange, dueño y fundador de Wikileaks, se desespera atrapada en la telaraña jurídica que tejen a su alrededor ingleses y suecos –y norteamericanos desde ya-, por ninguna violación, como dicen las redes de sus medios asociados; mientras por otro lado los gauchitos usureros de MasterCard y Visa le bloquean las tarjetas, y los bancos Suizos pretenden hacer lo mismo con sus fondos… o con lo poco que van dejándole sus abogados…

Manning, encerrado.
 La persona del soldado Bradley Manning, por su parte, quien sin ningún fusil, sin ninguna violencia, apenas con un falso CD de Lady Gagá se robara todos los secretos de la diplomacia norteamericana; hoy espera su corte marcial en una celda en Quantico, solo, bajo estricta vigilancia las 24 horas, para que no se mate (porque lo quieren matar ellos).
Desde aquì les decimos a tales autoridades responsables: déjense de joder, no sean infantiles y asesinos.
Ninguna bala, ya, parará este tren.
¿Puede un grupo de iluminados mantenernos en la caverna de sus sombras?
Los pueblos del mundo tenemos derecho a saber de qué se trata.
Y ya no tienen cómo esconderse los que piensan lo contrario.
Esa es la cuestión, no maten más.

¿Esto es lo que quieren?