////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

martes, 15 de marzo de 2011

EL MILAGRO JAPONÉS. OTRO CUENTO QUE TERMINA MAL.


Mientras seguimos oyendo que se trata de la tercera economía del mundo, de una potencia industrial superpreparada para cualquier desastre, el desabastecimiento y la incertidumbre devuelven al Japón a sus peores días, mientras la radioactividad tan temida ya ganó los vientos de la tierra.



EL FUTURO QUE VOLVIÓ DE LA MUERTE




“Juegan con cosas que no tienen repuesto”
J.M. Serrat

“Ya somos el pasado que seremos”
J.L. Borges


Como un chasco barato de un tiempo perdido, de pronto por las pantallas de todo el mundo estalla en la cara de la entera humanidad el mito del milagro japonés y su perfecto progreso, su evolución tecnológica, su sacra pericia, su sabia sabiduría, nada… en minutos apenas el mar y la tierra se lo tragaron todo, coches, barcos, sembradíos, seres y ciudades, mitos y dioses, ilusiones, fantasías o mentiras que al final costaron vidas y desataron la muerte…
Retrasados por su proverbial inercia, los medios sin embargo insisten en sostener el espejismo repitiendo como pájaros tropicales que se trata de un país muy organizado, muy moderno y avanzado, y más preparado que ninguno para este tipo de catástrofes, pero lo que vemos mientras tanto es ruina y desabastecimiento, falta de agua, de combustible, de medicamentos y energía, galácticos reactores que no aguantaron las olas, y el consecuente monstruo del frankestein nuclear que supimos crear, que ahora anda suelto, y que ahí viene por nosotros… tal el progreso.
Fukushima hoy.
 Allí la tercera economía del mundo, allí el país de la teconología naciente, de la sabiduría oriental y la eficiencia milenaria…  
Hizo falta un terremoto 8.8 y un tsunami como otro mundo que se les fue encima, sí, pero bastaron minutos para llevarse un pedazo del norte del país lleno de cosas, de casas y de gente, sin que nada ni nadie pudiera evitarlo, apenas filmarlo…
Los cuerpos ya ni se pueden contar, el viento de los mares se cargó de muerte, ahora el pato lo pagamos todos, y en una sola mañana el pueblo del futuro volvió a su ayer peor… encadenado el planeta a su hecatombe…
¿No estaba todo controlado?...
Los responsables del mundo parecen despertar recién ahora y se miran las caras despeinados y confundidos, sin saber de pronto si continuar o no con sus programas nucleares, con sus centrales y sus reactores….
¿No estaba, ya, todo chequeado?...  
¿No era que sabíamos perfectamente cómo funcionaban estas cosas?...
El futuro al fin era otra pompa de jabón, un aviso de Sony, un cuento japonés, de golpe amanecemos despojados y desnudos sobre un hormiguero atómico.
Hiroshima ayer.
No estaba todo controlado, no. Para nada.
El Japón se sumerge en el caos, su primer ministro reconoce la mayor crisis desde las dos grandes bombas, Ucrania ofreció los técnicos de Chernobyl porque los japoneses no bastan, no saben, o no sirven. Quiseron enfriar los reactores con agua de mar, y peor, reventaron. Se equivocaron. Improvisaron. No saben. La sospecha general es que se miente al respecto y que el riesgo es mucho más grave de lo que cuentan… acaso de lo que entienden. Hollywood nos llevó puestos. La cosa está fuera de control.
Las usinas estaban mal hechas, o en el lugar equivocado, o ambas negligencias a la vez.
Y nadie las controló y nadie tuvo la imaginación suficiente como para imaginarse nada.
El tercer país más rico y moderno y desarroillado del mundo. Sí.
El mejor preparado para.. seguro.
Parte y proa del Occidente que vigila los planes nucleares del universo entero porque la tiene más clara que Dios...
Ahora ya no sabemos si conviene respirar o no, si el mar nos servirá de algo mañana por la mañana, ni cuánta muerte costará todavía tanta petulancia, tanto delirio...
Los dioses de un tiempo perdido mueren así, enfurecidos con sus criaturas.

Y un día nuestra propia creación...
volvió por nosotros.