////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

martes, 22 de marzo de 2011

EL MARTIYO: ENTRE EL OFICIALISMO, EL IDEALISMO Y EL FANATISMO...

Ni santos ni demonios…


NO SOMOS ANGELES
Nosotros estamos a favor de nosotros.
¿Cuántas veces debemos repetirlo?




Lectores que nos quieren bien dicen que a veces somos “demasiado oficialistas”. Lectores que nos quieren menos bien, nos acusan directamente de "fanáticos".
Nosotros ya explicamos que no estamos a favor de este gobierno (Ver De panfletos y otros flatos), que dicha percepción es una ilusión óptica producto de esta rareza histórica de tener un gobierno que por fin está a favor de nosotros.
Reconocemos, sí, una admiración franca y profunda por Cristina Fernández de Kirchner, y vemos en ella, con íntima convicción, la persona capaz de hacer lo que está haciendo, y de hacerlo todavía mejor en la medida en que la sociedad la acompañe y los grandes enemigos del país sean del todo derrotados.
Por lo demás, testigos presenciales de la historia argentina de las últimas cuatro décadas, (y como ciudadanos, no sólo como periodistas, pero también como periodistas); educados políticamente en las lecturas de José María Rosa, Jorge Abelardo Ramos, Arturo Jauretche, Juan Perón, Raul Scalabrini Ortiz, y otros prensadores del campo nacional y popular: negar hoy este gobierno, este modelo y este rumbo, sería negar lo aprendido, y más aún: lo que somos.
Y estamos orgullosos de quererla.

Si el fanatismo o el oficialismo que nos endilgan se debe a que nunca criticamos nada, que  ni rozamos siquiera las figuras más cuestionadas del kirchnerismo; cumplimos en explicar que  nada de esto es por cuestiones ideológicas, morales o políticas, sino por razones estrictamente de volumen informativo.
El Marityo, tal cual explicamos en nuestra columna de la izquierda, es un medio “individual”, “personal”, no contamos con una redacción capaz de cubrir y producir todos los hechos que nos importan o provocan. Impelidos a elegir, dejamos las críticas para cuando llegue la victoria final, y todos esos grandes enemigos eternos de la Argentina, ya no puedan usar lo que decimos en nuestra propia contra.
Por otra parte, no acaban de asustarnos los cucos con los que la oposición quiere asustarnos. Podemos imaginar el tipo de sindicalismo espontáneo que sueñan ahora Macri, el diputado Olmdo, el rabino Bergman, Duhalde… un sindicalismo sin bases surgido mejor de sus cócteles, más del tipo de Luis Barrionuevo y el Momo Venégas, con trabajadores esclavos, y recitados periódicos en la embajada norteamericana pidiendo ingerencia en nuestros asuntos internos…
Al Martiyo no lo asuntan Hugo Moyano, Luis D´Elía, Hebe de Bonafini. Ni siquiera la gente de piel más oscurita… Más le tememos a Videla y sus amigos, a la señora de Noble y sus socios y procederes; a las escuchas ilegales de Mauricio Macri, a su policía llena de presos, a todo lo que todos sabemos de Eduardo Duhalde y de Luis Barrionuevo, al bruto bobo y bestial de Alfredo De Angelis, muñeco maldito de la monstruosa mesa de enlace…  
Y además tampoco vemos que haga falta más oposición, ni que a la oposición le falten medios (de hecho los grandes medios son la oposición); así que no precisan del Martiyo por ahora... 
En tal caso cuando la Ley de Medios esté por fin en plena vigencia; cuando la justicia deje de fallar contra las leyes que votamos todos; cuando de verdad todos seamos iguales ante la ley –la Noble, Magnetto, los Mitre, Moyano y El Martiyo-; cuando ya no existan monopolios que nos impongan su voluntad por prepotencia de volumen; cuando la Sociedad Rural deponga su voracidad y comparta la comida que haga falta; cuando la banca extranjera se comporte patrióticamente; cuando América Latina conforme la sola nación que ha sido siempre; cuando la oposición no se oponga al país ni a su pueblo, sino apenas a los errores del gobierno en función de los sueños que tenemos hoy, entonces nosotros también nos permitiremos la crítica hasta el detalle.
Mientras tanto, no somos oficialistas, ni fanáticos, ni tampoco idealistas, ni mucho menos ángeles, más bien...
Somos nada más un medio periodístico independiente, de verdad libre, que no presume objetividad porque garantiza su honestidad, y como tal, y por muchísimas razones muy razonables, estamos convencidos de que este es el rumbo, y Cristina su conductora, y simplemente no lo ocultamos... como sí hacen Clarín y La Nación con los negocios que defieden contra nosotros todos los días de la vida.
Y repetimos: que los hombres y mujeres que integran este gobierno, no consigan pasar por  por el detector de santos, no nos asusta. Mucho menos cuando vemos los demonios que enfrentan.

El cielo es el límite.