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jueves, 16 de diciembre de 2010

BRULOTES BRUTALES: EL MARTIYO DISTINGUE A MARIANO GRONDONA


Una vida al servicio de los otros




EL MEJOR DE TODOS




Como experiodistas al servicio durante años de las grandes corporaciones mediáticas (*), debemos reconocer, en forma expresa, que Mariano Grondona, a fuerza de muertes y resurrecciones, se ha convertido en uno de los mejores sino en el más duro de los mercenarios de la historia de la prensa nacional en sus variados soportes: gráfica, radio, televisión, Internet, servicios de inteligencia y pasillos palaciegos.
Alcahuete laico, chupasirios hasta la garganta, cipayo de colección, eterno defensor de los derechos y privilegios de los más poderosos, Mariano Grondona lleva casi dos siglos pudriendo cabezas argentinas con sus falacias de ocasión, su pretenciosa y huera formación formal, su griego barato y su latín de sobremesa, su atlética cobardía, su patriótica indiferencia, y su magnífica insensibilidad social. Quizá por todo eso es el más duro sino el mejor.





Los viejos buenos tiempos de Tiempo nuevo, cuando junto al muerto Bernardo Neustadt
nos explicaban el país que debíamos querer y no lo entendíamos. A la derecha, con el ingeniero Alsogaray. Abajo, con el genocida Emilo Eduardo Massera. Amigos son los amigos.  

Porque Neustadt al final no aguantó. Reventó de rabia apenas vio de vuelta a todas sus víctimas de regreso al poder. Y Morales Solá –por razones biológicas- no pudo participar de los fusilamientos y los bombardeos de la Libertadora, y era un pendejo cuando Onganía y sus bastonazos, (apenas sí llegó a colaborar de lleno con el Proceso genocida). Y Nelson Castro es un cuatro de copas, y Santo Biassati es un tibio, y los demás recién empiezan o son unos payasos, como Lanata, que va del Maipo a la tele y tanto le da el Nobel como el Martín Fierro. Mariano no, Mariano es de verdad. Si hasta se llama “Mariano” como bien corresponde a un católico argentino, reaccionario y afectado. Mariano es perfecto y estuvo en todas y a todas sobrevivió y todavía pelea, allí está…. acaso ahora reducido a la escueta y ecléctica teleplatea del canal 26, protegido de pronto por el no menos ecléctico Alberto Pierri, compartiendo de golpe pantalla con Jorge Lanata (todo un eclécticos profesional), y sí, tal vez… pero a cambio todavía conserva su espacio dominical en el diario La Nación, emblemático matutino de vuelta al protagonismo político como cada vez que lo precisan los grandes enemigos de la patria …
Y entre ellos sin falta, en primera línea, como un general consustanciado con la tropa y la causa, allí está Mariano Grondona siempre firme contra el pueblo, defendiendo lo inconfesable, mil veces vencido y sin embargo aún invicto, explicándonos de vuelta cómo tenemos pensar y qué tenemos que decir y por qué Videla es bueno y Martínez de Hoz un genio y Massera un prócer; o por qué los Alsogaray son algo así como los Kennedy, y Menem la soluciòn o De La Rua la esperanza, y todas esas cosas que al servicio de sus amos nos explicó cuando hizo falta.
Por supuesto en este post no descubrimos nada, no anunciamos nada, porque Mariano Grondona es nada. Ni bien él reviente del todo no quedará ningún espacio en blanco en La Nación ni en la tele, otro como él dirá sus mismas palabras, porque él es nadie, apenas un soldado de fortuna, un sicario a sueldo, un mercenario, seguro, sí… pero acaso el más duro de toda la historia, y en ese sentido, merece esta distinción.


Algo más que un periodista: un pensador.



(*) Si es que se quiere ampliar al respecto, recomendamos nuestra sección Memorias de un mercenario.