////// Año VIIIº /// Editor Anónimo: Daniel Ares /// "Y tú... ¿eres arquitecto, o escombros?", Louis Ferdinand Céline ///

sábado, 25 de diciembre de 2010

PALABRAS DE AMOR. HOY: "La palabra amor"

Palabras, tan sólo palabras...


LA PALABRA AMOR




* * *


“El hombre sabe que hay en el alma tintes más desconcertantes, más innumerables y más anónimos que los de una selva otoñal… cree, sin embargo, que esos tintes, en todas sus fusiones, son representables con precisión por un mecanismo arbitrario de gruñidos y de chillidos. Cree que del interior de una bolsita salen realmente ruidos que significan todos los misterios de la memoria y todos los anhelos del alma”.
Gilbert Keith Chesterton



En vano la Real Academia Española de la Lengua se afana en explicarnos los variados y complejos y por lo tanto inestables sentidos de la palabra amor. Le hablan, sepanló caballeros castellanos, a un planeta de zombis. Los enamorados no entienden nada del amor, ni siquiera su nombre.
Lo doloroso, lo temible, lo terrible, es que la Real Academia, tampoco parece entenderlo del todo pese a los siete intentos que aquí uno por uno pasamos a revisar.
Dice dicho diccionario:
Amor: 1. sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y uniòn con otro ser.
Stop. Digamos antes que nada, que si “partimos de una insuficiencia”, sería mejor volver a casa. Porque a partir de esa insuficiencia, se necesita y se busca el encuentro y la uniòn… la palabra amor, como vemos, quedó ya muy atrás.
Como es claro que ni a ellos les queda muy claro, el diccionario (acaso curiosa variedad del dinosaurio, digamos de paso), intenta una vez más:
2. sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir. Comunicarnos y crear.
Muy bonito, sí. Aunque admitamosló también, caballeros castellanos, tiene más el tono de una publicidad de celulares, que de una definición tan necesaria. ..
Vamos de vuelta. Prueban los académicos una vez más:
3. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
Aquí, según parece, ya cualquier cosa sirve: alguien o algo, una persona, un bicho, un mueble, un cachivache sentimental… Ya sólo basta el afecto. La inclinación… o sea: te agachás un poquito y…
A esta altura de la definición, se advierte que estos reales definidores de nuestra lengua, empiezan a perder el rumbo.
El pobre diccionario sigue así, (hace lo que puede).
4. Tendencia a la uniòn sexual.
Y chau. Cortita y al pie.
Aquì ya chocaron los planetas, ya no queda espacio para bordados, ma´qué alegría de vivir ni energía para la uniòn, ni nada… ¡carne!, gritan los reales de la lengua, ¡Carne, sudor y saliva!, eso es el amor al fin y al cabo…
Y prueban otra vez, ya medio desesperados:
5. Blandura, suavidad…
Ya no saben ni lo que dicen, hasta que por fin lo dicen:
7. Apetito sexual de los animales.
¡ACABARAMOS!...
"¡Apetito sexual de los animales!", ¿eso es el amor, despuès de todo y tanto, para la Real Academia Española?... ¿De eso hablamos, al fin y al cabo, cuando hablamos de "amor"?
En fin… a favor del lector, ante semejante estrepitoso fracaso de la Real Academia, sin alterar las coordandas de su lógica, y con sus mismas palabras, El Martiyo, valientemente siempre, intentará resolver aquí este trágico galimatías, en una síntesis que todo lo contenga, y que aún así, se entienda igual. Allí vamos:
Amor. Intenso apetito animal por una persona o algo con inclinación para la unión sexua que nos entregue su energía y alegría con blandura y suavidad, para comunicarnos mejor y así completar nuestras insuficiencias.
¿Queda más claro ahora?
Así sea.
Amen.
(O copulen, que ya ven que es más o menos lo mismo).

* * *